Franco Perochena cerró un año clave en su carrera deportiva, marcado por la consolidación en el alto nivel y una proyección internacional cada vez más clara.
El peleador sanducero atravesó una temporada intensa, con presencia en escenarios relevantes y la confirmación de su crecimiento como uno de los referentes del Muay Thai uruguayo.
En lo estrictamente competitivo, 2025 significó un año de afirmación para Perochena. A lo largo de la temporada se consagró campeón uruguayo, panamericano y sudamericano, además de conquistar el cinturón de la WMC en la categoría 81 kg, logros que ratificaron su evolución sostenida y lo posicionaron entre los nombres destacados del Muay Thai a nivel nacional.
Uno de los momentos más significativos del año fue volver a pelear en Paysandú, donde el respaldo del público y la conexión con su gente se transformaron en un impulso extra. El balance es claro: un año de consolidación, aprendizaje y crecimiento, que sienta las bases para un 2026 determinante.
En diálogo con EL TELEGRAFO, el luchador que representa a la academia Fight Club Paysandú expresó: “El Muay Thai es mi forma de vida, y este año en particular fue muy especial. Todo el trabajo que vengo haciendo es para seguir creciendo y también para abrir camino a los luchadores que vienen peleando por sus sueños”. Además, remarcó la influencia del deporte fuera del ring: “El Muay Thai me ha enseñado muchas cosas que van más allá del ring. Fuera de él, me ha ayudado a desarrollar disciplina y perseverancia en mi vida diaria. Aprendí a enfrentar mis miedos y a no rendirme ante las dificultades, porque en el deporte, como en la vida, siempre hay altibajos, y lo importante es seguir adelante, y es lo que trato de inculcar con mi ejemplo”.
En esa misma línea, agregó: “También me ha enseñado el valor del respeto, no solo hacia mis entrenadores, compañeros y rivales, sino hacia mí mismo. En esta disciplina hay un código de honor y una filosofía que promueve la humildad y la constante búsqueda de mejora, y eso se refleja en cómo trato mis relaciones personales y cómo afronto los desafíos fuera del deporte”. Por último, concluyó: “Hoy me siento más fuerte que nunca, física y mentalmente. Voy paso a paso, pero con un objetivo claro: volver a Tailandia, firmar un contrato profesional y dejar una marca llevando el nombre de Paysandú bien alto”.

