El directorio de Ancap confirmó a una delegación del sindicato que nuclea a los trabajadores del organismo, la paralización del 80% de la actividad industrial en la planta de portland de Paysandú, el apagado del horno y planteó el traslado del 50% de la plantilla local a la planta de Minas, que no fue anunciado como tal ante los legisladores que integran la comisión de Industria.
La Federación Ancap (Fancap) fue recibida por la presidenta del directorio de ente, Cecilia San Román y otras autoridades, donde repasaron los anuncios efectuados en Parlamento y allí “consultamos sobre las dudas de algunos aspectos del plan de reestructuración del portland y si habría resultados”, dijo el dirigente Horacio Depratti.
Explicó que “nuestra duda estuvo siempre sobre lo que ocurrirá con la panta de Paysandú y con su personal, porque no lo explicaron en el Parlamento a los legisladores”. San Román señaló que “tal como nosotros lo mencionamos, implicará la paralización del 80% de la actividad industrial y que una gran parte del personal que no sea necesario en la planta sanducera, pase a reforzar la dotación de la planta de portland de Minas”.
De acuerdo al planteo, las autoridades “se tomarán este año para hacer inversiones en Minas que mejorarían sus operaciones, en tanto que las negociaciones y propuestas con los trabajadores por sus traslados, lo dejan para ejecutar, como máximo, en 2027”, señaló a EL TELEGRAFO.
La plantilla
En principio, los jerarcas del organismo se refirieron a unos 50 funcionarios. “Si hablamos del perfil de los trabajadores, decimos que son funcionarios y corresponde a la mitad de la plantilla. Y es lo que hemos dicho siempre. Con este plan, el 50% del personal que tiene Paysandú, quedaría parado. Por esa razón, también, el ejecutivo no quiere prender el horno para utilizar el personal de Paysandú en Minas”, agregó el dirigente de Fancap.
Explicó que esta propuesta implica el traslado de personas a 500 kilómetros. “Esto tiene un trasfondo, porque aclararon que esta movilización del personal sería voluntaria. Por eso preguntamos cuál es el plan B si la gente no quiere irse al otro extremo del país. Y allí no nos plantearon alternativas. Es decir, es esto o nada. Incluso hablaron de traslados a dependencias de Ancap en otros lugares”.
Según Depratti, “en esta reunión se terminaron de despejar las preocupaciones que ya teníamos”. Fancap volverá a reunirse con las autoridades este viernes a las 14 horas, en la sede del organismo en Montevideo para profundizar en el plan y “allí haremos una presentación de nuestra propuesta que trabajamos con asesores económicos del sindicato”.
El plan
El plan del gobierno “según las autoridades será por tres años. Entre 2027 y 2030 plantean que todo el clínker se produzca en la planta de Minas. Paysandú no produciría a menos que sea sumamente necesario, por roturas en Minas o porque no pueda cumplir, o por alguna solicitud de cemento especial. Y eso, también lo dijimos. Paysandú tiene una caliza especial que no existe en ninguna otra parte del país ni la región que permite la producción de cementos especiales”. Transcurridos esos tres años mencionados por las autoridades, “supuestamente plantean un plan a unos 15 años. En estos primeros tres años, acomodarían la situación financiera de la industria y luego, ver la posibilidad de generar algún desarrollo para Paysandú”.
Depratti sostuvo que desde la federación, “vemos que las autoridades platean mejorar la situación financiera en estos cinco años y luego ver lo que pasa con Paysandú para el gobierno que viene. Las cuentas cierran claramente. Es intentar presentar alguna mejora en el período y el próximo que entre, que resuelva lo que hace con la planta sanducera”.
Costos
Fancap señaló que “de acuerdo a los planes de las autoridades, la planta local quedará sin personal, con tres años sin funcionamiento del horno y con todos los recursos menguados. Los números de Paysandú, en realidad, empeorarían, porque traer el clínker de Minas se encarecerá”.
Recordó que, de acuerdo a los cálculos del sindicato, “hay una diferencia de 400 pesos por tonelada entre producirlo en Minas y en Paysandú. La diferencia se encarece por el transporte hasta la capital sanducera”.
Los dirigentes presentaron este planteo, sin embargo, “las autoridades nos dieron muchas vueltas con las explicaciones para terminar diciendo que la intención de no producir en Paysandú es para usar el personal de acá en Minas. Es decir, lo que hay detrás de no prender el horno, no es un tema de que saldrá más barato traerlo de allá, sino netamente es una reducción de personal para llevar la mitad hacia Minas”.
Actualmente hay falta de personal en ambas plantas. “Minas tiene un grave problema de funcionamiento por esa razón y no quieren ingresar personal. Y tal como lo planteamos anteriormente, Fancap rechaza el proyecto del gobierno. La reunión de este miércoles despejó las sospechas y casi certezas que denunciamos. El plan detrás de todo esto, es una reducción de las fuentes de empleo”.
El sindicato también dejó claro que este proyecto no fue consensuado con los trabajadores. “Nosotros nos enteramos por el Parlamento y las versiones taquigráficas. De ahí sacamos todos los datos para hacer las consultas en esta reunión”.
Lo que no se dijo
Depratti recalcó que “lo que Ancap habló con los trabajadores, en el Parlamento no se dijo. El organismo ya lo sabía pero optó por no decirlo a los legisladores porque iba a generar un impacto mayor. Es decir, a la confirmación de que se apagaba el horno y se dejaba de producir, hay que agregar el traslado del 50% de la plantilla a Minas. Sabemos que el impacto es bastante grande porque la planta de Paysandú pasaría a ser totalmente testimonial y en el departamento se agravará la situación que ya tiene por la falta de empleo”.
Las autoridades del ente reiteraron que las plantas no se cierran ni se perderán fuentes de empleo. Consultado el dirigente, consignó: “Pero si se va la mitad de la plantilla de los trabajadores de la fábrica a otro lugar, esas fuentes de empleo ya no existen en el departamento, no cotizan y no vuelcan sus economías en Paysandú”. Por otro lado, “si a los trabajadores no los afecta salarialmente, sí lo hace en los aspectos sociales y familiares que deberán sufrir el desarraigo. Hay muchas cosas de fondo que la federación ya las vivió con El Espinillar y hoy se vuelve a repetir. A esto, también lo denunciamos en el gobierno anterior cuando intentó privatizar y ofrecía traslado a los funcionarios para diferentes plantas”.
Fancap realizó “un llamado a todas las autoridades políticas del departamento. Porque últimamente el oficialismo ha salido a defender a capa y espada este proyecto sin conocerlo. Por eso, los invitamos a que se acerquen a nosotros o le pregunte al directorio y se informen realmente sobre los detalles del proyecto que se llevará a cabo”.

