La lechería en Uruguay transmitió señales positivas durante el año pasado, con mejores precios internacionales, mayor dinamismo exportador y una recuperación gradual de la producción. La Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, señaló en su último informe que enfrenta desafíos estructurales vinculados a la concentración productiva y la reducción del número de tambos.
“Cadena láctea: situación y perspectivas” analiza el contexto internacional, que comenzó a mostrar señales de recuperación, impulsado por una oferta más ajustada y por la firmeza de los productos con mayor contenido graso, especialmente la manteca. En paralelo, la demanda mundial de lácteos mantiene una tendencia de crecimiento sostenido, con Asia –particularmente India, Pakistán y el Sudeste Asiático– como principal motor del consumo.
Las exportaciones lácteas crecieron en 2025, tanto por una mejora en los precios como por mayores volúmenes colocados. En términos de valor, se proyecta un incremento cercano al 14% respecto al año anterior, consolidando una trayectoria de crecimiento de largo plazo, aunque con una alta dependencia de la volatilidad de los precios internacionales.
El eje del comercio exterior
El informe destaca que la leche en polvo entera continúa siendo el principal producto de exportación, concentrando cerca del 69% del valor exportado en el período enero-octubre de 2025. Su precio promedio se ubicó en torno a los U$S 4.041 por tonelada, con un aumento interanual del 15%, acompañado por una suba del 5% en los volúmenes exportados, lo que determinó un crecimiento cercano al 20% en el valor total exportado de este producto.
Otros derivados mostraron comportamientos dispares. La manteca registró un fuerte aumento de precios, compensando una leve caída en volumen, mientras que los quesos redujeron su participación relativa, con descensos en las cantidades exportadas, aunque manteniendo precios estables. En cuanto a los destinos, Argelia se consolidó como el principal comprador, seguido por Brasil, en un escenario de mayor concentración de mercados, aunque con señales incipientes de diversificación.
Recuperación con ajustes
En el plano interno, la producción comenzó a recuperarse desde la primavera de 2024, favorecida por condiciones climáticas más benignas y por un precio al productor más atractivo. Entre enero y setiembre de 2025, el precio promedio al productor aumentó 6,7% en dólares, mientras que los costos se mantuvieron prácticamente estables, lo que redundó en una mejora del poder de compra de la leche. Sin embargo, el informe advierte que persisten desafíos estructurales.

En la última década se observa una reducción sostenida en el número de tambos, en la superficie destinada a la lechería y en el rodeo lechero. Entre 2016 y 2024, la cantidad total de establecimientos cayó de 3.873 a 3.000, reflejando un proceso de ajuste y concentración productiva.
A pesar de esta contracción, los indicadores de eficiencia muestran mejoras relevantes. La productividad por vaca en ordeñe pasó de 17 a 21 litros diarios en los últimos años, permitiendo sostener niveles de producción con una menor dotación de recursos.
Endeudamiento y políticas públicas
Otro aspecto destacado es la reducción del endeudamiento del sector, tanto en la producción primaria como en la industria, luego del cierre del Fondo de Financiamiento y Desarrollo Sustentable de la Actividad Lechera (Ffdsal). El ratio entre stock de deuda y facturación cayó de 57% en 2016 a cerca de 20% en 2025, con niveles de morosidad relativamente bajos.
De cara al nuevo período de gobierno, el informe señala que se delinearon líneas estratégicas orientadas a fortalecer la sostenibilidad del sector, incluyendo herramientas financieras, acceso a la tierra, apoyo a pequeñas y medianas industrias, mejoras en infraestructura y promoción de la apertura y diversificación de mercados.
En síntesis, la cadena láctea uruguaya mostró en 2025 signos claros de recuperación, apalancados en el mercado internacional y en mejoras de eficiencia productiva, aunque continúa enfrentando el desafío de revertir la pérdida de establecimientos y consolidar un desarrollo más equilibrado y sostenible en el largo plazo, concluye el análisis de Opypa.


