
El coleccionista Atilio Cerini brindará una charla sobre la caída del acorazado Admiral Graf Spee y el Frigorífico Anglo este jueves a las 20.30, en la sala “1º de Julio” de EL TELEGRAFO, con entrada libre y gratuita en el marco de la Fiesta de la Prensa, auspiciada por la Intendencia de Paysandú, Junta Departamental y Comepa.
El disertante recordó que “la batalla del Río de la Plata” es un hecho histórico y una de las primeras hostilidades de la Segunda Guerra Mundial. “Para ponerlo en contexto, el régimen nazi invadió Polonia el 1º de setiembre de 1939 pero días antes había despachado por el norte de Europa, rumbo al Atlántico sur, al Graf Spee”.
Era un “acorazado de bolsillo” con 1.100 tripulantes, con “la finalidad de contener los suministros que iban de América a Europa porque el régimen nazi quería propiciar una invasión a Inglaterra. Pero recaló en las Islas Canarias y siguió rumbo al sur. Hundió un total de nueve barcos mercantes en dos meses y, antes de hundir uno de estos, se dan cuenta por la documentación encontrada que los suministros para Europa –sobre todo carne–, provenían de Argentina y Uruguay”.
A su vez, el almirantazgo inglés estaba atento sobre las acciones de este barco que tenía la última tecnología de aquel momento. “En ese momento, tres embarcaciones –Achilles, Exeter y Ajax– logran interceptarlo cerca de las costas de Brasil y allí tiene lugar una batalla. Continúa su recorrido hacia las costas de Punta del Este, llega bastante dañado y pretende continuar rumbo a Argentina, más afín al régimen nazi”, explicó.
Era diciembre de 1939 y Estados Unidos recién entraría en la guerra dos años después, luego del ataque japonés a Pearl Harbour en diciembre de 1941.
Un sanducero
En Uruguay, debió hacerse cargo de la situación, “el sanducero general y arquitecto Alfredo Baldomir, quien era presidente de la República y resolvió darle un plazo de 72 horas a la tripulación del Graf Spee para que realizara lo más urgente, que era enterrar a los muertos –lo hicieron en el Cementerio del Norte– y posteriormente retirarse del puerto de Montevideo”.
Estaba seriamente dañado y no continuaría en batalla. Su capitán, Hans Langsdorff, lo dinamitó casi a las puertas de la capital, se trasladó a Buenos Aires y se autoeliminó. La historia de sus tripulantes es diversa. “Algunos marcharon a Villa General Belgrano que hoy es un lugar turístico pero los primeros habitantes fueron marineros del Graf Spee, otros se radicaron en Sierra de la Ventana cercana a Bahía Blanca”.
Aquellos que quedaron en Uruguay fueron enviados a un cuartel en Paso del Rey, Sarandí del Yí, donde permanecieron retenidos hasta que finalizó la Segunda Guerra Mundial en 1945 y otros regresaron a Alemania para seguir en combate.
Según Cerini, “si el acorazado hundió nueve barcos, la pregunta que nos queda por saber, es qué hizo con los prisioneros que fueron exactamente 299. Fueron llevados al Graf Spee y de allí, trasladados a un petrolero que volvió a Europa. En Noruega, este petrolero encalló en los fiordos y se descubrió que los prisioneros pertenecían al almirantazgo británico. Los Aliados interceptaron el barco y fueron rescatados”.
Las consecuencias para el régimen nazi de Adolf Hitler de estas acciones originadas en el Río de la Palta, son las invasiones de Noruega y Dinamarca.
Recordó que “en Sarandí del Yí hay un museo que puede visitarse para ver los uniformes y registros del Graf Spee”. Cerini también expondrá sobre lo ocurrido con algunos elementos recuperados del barco, como la cruz esvástica, el telémetro y un cañón que en la actualidad se exhiben en la rambla o en la Fortaleza del Cerro.
Paralelamente a la charla, Cerini presentará un video sobre el Frigorífico Anglo. Desde su lugar en Fray Bentos “exportaba en grandes cantidades a Europa, sobre todo a Inglaterra el corned beef, una carne concentrada que abastecía a todas las tropas”.

