En los últimos días, a partir de la acción militar en la que se capturó y extrajo del territorio venezolano a Nicolás Maduro, se ha hecho difícil de seguir la escalada en la que ha ingresado el presidente estadounidense Donald Trump, como si con esa acción hubiese agarrado viento en la camiseta para controlar la porción del mundo que tiene más a mano.
Una de las últimas fue anunciar aranceles para Dinamarca, Francia y otros 6 países europeos que se mostraron reacios a sus planes de apoderarse de Groenlandia, la enorme isla perteneciente a Dinamarca con pretensiones independentistas.
Un artículo de Paul Kirby en la página de la BBC plantea un análisis de situación en el marco de una tensión que no para de asomarse por todos lados y que en general tiene como denominador común al presidente de los Estados Unidos. Y cuando se dice por todos lados es porque incluso dentro de la propia potencia norteamericana no paran de aparecer disputas con gobernadores que se paran frente a acciones violentas en medio protestas populares —y su represión— que se han dado a partir de la muerte de una mujer, ciudadana estadounidense, que se resistió a la detención por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas, ICE —la sigla es igual al vocablo en inglés para “hielo”—.
Hoy Trump concurre a la reunión del Foro Económico Mundial, desde donde el año pasado había ya lanzado avisos sobre la política que está llevando adelante, cuando anunció su ambición de controlar Canadá y Groenlandia y advirtió que gravaría con severos aranceles a quienes no estuvieran dispuestos a mudar su producción industrial a los Estados Unidos y pretendiese seguir vendiendo en ese mercado.
Lo de los aranceles ha sido una constante desde que empezó su segundo mandato, sin ir más lejos viene de hacerlo con esos 8 países de Europa que no están de acuerdo con que se apodere de Groenlandia, pero ya anteriormente publicó una lista de países acompañada del porcentaje de incremento de aranceles que aplicaría, basada en su relación comercial. A mayor balanza desfavorable a Estados Unidos, mayor el arancel. Es un criterio parecido al aplicado días pasados para congelar los trámites de solicitud de visa de migración, la famosa tarjeta verde (green card), por encima del 30% de residentes que estuvieran recurriendo al apoyo estatal para subsistir en el país, se activa el freezer. Uruguay cayó dentro de ese grupo de 45 países y nada tuvo que ver el posicionamiento político de cada gobierno respecto a la acción militar desarrollada en Venezuela, pese a todo lo que ha discutido el sistema político.
Por momentos da la impresión de que la política de Trump consiste en llevarse por delante todo lo que se le cruce por delante de sus pretensiones, llámese Maduro, Dinamarca, el Comité del Premio Nobel e incluso a la FIFA, que en pocos meses tiene previsto llevar adelante un Campeonato del Mundo en ciudades de su país, México y Canadá. El mismo Trump preguntó al presidente de FIFA Gianni Infantino si era posible mudar algunas sedes en caso de ser necesario, pensándolo en plan de perjudicar a ciudades opositoras más que en cualquier tipo de conveniencia para el desarrollo del torneo. Infantino dio a entender que sí.
Trump anunció que estos aranceles que implementará detrás del objetivo Groenlandia se mantendrán vigentes hasta que EE.UU. alcance un acuerdo para la compra total de la isla. Los países gravados serán Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia, los que desde el 1º de febrero pagarán un arancel del 10% sobre todos los productos enviados a Estados Unidos, según anunció Trump en un mensaje en su red social Truth Social. A partir del 1º de junio los cargos se incrementarán al 25% agregó. “Es hora de que Dinamarca nos retribuya”, señaló en el mensaje, en el que también advirtió que “¡La paz mundial está en juego! China quiere Groenlandia, y Dinamarca no puede hacer nada al respecto”. Estas expresiones despertaron protestas multitudinarias tanto en Groenlandia como en Dinamarca.
En julio pasado los aranceles de EE.UU. a la UE se habían reducido del 25% al 15%, “fruto de duras negociaciones en las que los países europeos se comprometieron a invertir miles de millones de dólares en el sector industrial y de defensa estadounidense”, publicó Kirby.
Otro que reaccionó fue el presidente francés, Emmanuel Macron, quien expresó su apoyo a Groenlandia y Dinamarca y afirmó que “Ninguna intimidación ni amenaza nos influirá”, a la vez que calificó las amenazas arancelarias de Trump como “inaceptables” y aseguró que “los europeos responderán de forma unida y coordinada si se confirman”. Por su parte, el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, adelantó que está “coordinando una respuesta conjunta”.
Por lo pronto, Francia, Alemania, Suecia, Noruega, Finlandia, Países Bajos y Reino Unido enviaron un reducido número de tropas a Groenlandia bajo el rótulo de una misión de reconocimiento.
El hombre que se hizo con el Premio Nobel de la Paz de manos de su verdadera destinataria, la opositora venezolana María Corina Machado —y despertó con ello una ola de memes recibiendo premios que no ganó, de manos de deportistas varios y hasta de Harry Potter— parece estar haciendo más por la desestabilización global que por la paz que predica y que le ha reconocido, sí, la FIFA de Infantino.
No hay mejor definición que la que ha hecho en las últimas horas el expresidente Luis Alberto Lacalle, quien en una entrevista con el programa radial En Perspectiva ha dicho que “se ha puesto más difícil el ámbito internacional desde el momento de que el multilateralismo ha muerto prácticamente, y desde el momento que está en la conducción de la política norteamericana una persona que no tiene, para mí, los equilibrios, la templanza, la serenidad, como para conducir la primera potencia del mundo”.

