El bruxismo nocturno es una parafunción, o sea una condición que se da más allá de las funciones normales del sistema masticatorio. Es un término general que agrupa diferentes fenómenos motores de los músculos de la mandíbula, entre los que se incluyen el rechinar de los dientes, apretar los dientes y tensar o empujar la mandíbula.
Puede ocurrir, lo más frecuente, durante el sueño (bruxismo del sueño) asociado a micro despertares, o durante la vigilia (bruxismo despierto).
La causa depende principalmente de factores como sensibilidad al estrés, emociones, características de personalidad, regulación del sueño, sistema nervioso autónomo. El bruxismo afecta, en promedio, al 70–80 % de la población adulta de Uruguay con mayor prevalencia en mujeres.

Aunque suele ser asintomático, el bruxismo frecuente puede adquirir importancia clínica cuando interfiere con el sueño o presenta síntomas como dolores de oídos, tensión en el cuello y cervical, dolor o chasquidos en los músculos de la mandíbula, zumbido en los oídos, dolor al comer, dificultad para abrir y cerrar la boca.
¿Cuáles son los factores de riesgo de bruxismo?
Tabaquismo, consumo de cafeína y alcohol, uso de medicamentos y drogas ilícitas (éxtasis, cocaína anfetaminas), trastornos del sueño (apnea obstructiva del sueño y ronquidos) , estrés y ansiedad
Complicaciones: Erosión dental, la presión y la fricción constantes que se ejercen sobre los dientes pueden debilitar su estructura con el tiempo, lo que podría requerir intervenciones dentales extensas como coronas, Trastornos de la articulación temporomandibular. Trastornos del sueño. Hipertrofia de los músculos mandibulares.
En la práctica odontológica el bruxismo se diagnostica principalmente por la clínica, combinando evaluación odontológica, más síntomas reportados por el paciente, más desgaste dentario anormal para la edad del paciente y el aumento del volumen de un grupo muscular masticatorio.

Tratamiento
Debe ser integral que incluya: Evaluación odontológica y uso de férulas oclusales para evitar el desgaste dental. Fisioterapia para aliviar la tensión en la zona cráneo-cervical. Técnicas de manejo del estrés; reducción del consumo de tabaco y alcohol. Toxina botulínica: en casos severos.
Conclusión
Para reducir el impacto del bruxismo y prevenir sus consecuencias, es fundamental adoptar un enfoque integral que incluya el cuidado de la salud bucal, el manejo del estrés y la atención a los trastornos del sueño. Comprender la relación entre el bruxismo, la activación del sistema nervioso y los factores psicoemocionales resulta clave para un abordaje eficaz. A través de la concientización, el acompañamiento profesional y el tratamiento de los factores subyacentes, es posible minimizar las complicaciones asociadas al bruxismo y mejorar significativamente la calidad de vida de quienes lo presentan.
Ingresa o suscríbete para leer la noticia completa y todo el contenido del diario.



Be the first to comment