Paysandú se prepara para recibir una nueva edición de la Cata Nacional de Tomates, un evento que ya se consolidó como referencia a nivel país y que celebrará su sexta edición el domingo 8 de febrero, desde las 17, en el predio de la Asociación Rural Exposición Feria. La propuesta reunirá exposiciones, degustaciones, catas sensoriales, concursos, espectáculos artísticos y actividades recreativas para toda la familia.
El lanzamiento oficial se realizó este miércoles en la sala “Ing. José Acquistapace” del Palacio Municipal, luego de una presentación previa en Punta del Este. Participaron el intendente interino Ricardo Molinelli, la secretaria general Gabriela Gómez, el director de Turismo Diego Torres, el diputado Fermín Farinha, la coordinadora de la Licenciatura en Análisis Alimentario de UTEC Annabella Estévez, así como representantes de la Agencia de Desarrollo Paysandú y productores agroecológicos impulsores de la iniciativa.
Durante la jornada habrá una ceremonia de apertura y se desarrollarán actividades ya tradicionales, como la cata sensorial de expertos coordinada por UTEC, feria de artesanías y demostraciones de cocina, a cargo del Ministerio de Turismo y del Taller de Alta Cocina de UTEC, en articulación con Promoción Social de la Intendencia.
El público también podrá disfrutar de juegos inflables, espectáculos musicales con Mate Dulce & Cascarilla y Los Hermanos Zukiny, además de un reconocimiento a los Guardianes del Tomate. El cierre artístico estará a cargo de Versátil, Delfina Falco y La Tribu Rock. En paralelo, se desarrollará un concurso fotográfico y se elegirá al Influencer de la Cata.
La entrada general tendrá un costo de 100 pesos, con ingreso gratuito para menores de 12 años.
TRASCIENDE LO PRODUCTIVO
En la presentación, Ricardo Molinelli destacó que la Cata Nacional de Tomates se ha convertido en un evento distintivo para el departamento, con impacto tanto en el plano turístico como productivo. Subrayó el trabajo articulado entre productores, instituciones y academia, que permitió consolidar una propuesta en constante crecimiento. Consideró que esta fiesta es el resultado del impulso de algunos productores agroecológicos, el entusiasmo de quienes conservaban semillas de variedades antiguas y también la visión de instituciones como la Intendencia, la UTEC y la ADP, que se involucraron y dieron su apoyo desde el primer momento. “Esto ha tenido un éxito enorme”, subrayó y refirió al impacto que esta iniciativa ha tenido en núcleos familiares que se acercaron y comenzaron a cultivar otras variedades.
En tanto, el intendente aseguró que la Cata “es una marca nacional e internacional”, que genera interés y posibilita el constante crecimiento de una propuesta que crece año a año y sigue generando trabajo y conocimiento científico.
Annabella Estévez resaltó el rol de la UTEC desde los inicios del evento, señalando que la experiencia permitió desarrollar investigaciones en análisis sensorial, una línea poco explorada hasta entonces. “Se nos ha involucrado desde el inicio y eso fue muy importante porque nos dio muchas herramientas para empezar a especular en temas que no se investigaba, como es lo sensorial, es decir, cómo elegir un producto, lo que se ha transformado en investigaciones para nosotros y trabajo para los estudiantes”. “Los resultados de estos trabajos de investigación -agregó- resultan fundamentales para la industria y para trabajo que llevan a cabo tanto los productores como quienes elaboran derivados a partir de los tomates, generando trabajo”, dijo. Alfredo Dolce (productor) y Alberto Castañero (coleccionista de semillas de variedades antiguas) coincidieron en el impacto que ha tenido la organización de esta fiesta, por cuanto ha consolidado un grupo de productores y ha contribuido a posicionar a Paysandú en la agenda turística regional, generando además oportunidades para el sector gastronómico y de derivados, además de artesanos y exponentes del sector cultural y artístico. También refirieron al positivo impacto en la generación de vínculos, porque cada año más persona se acercan, solicitan semillas y luego, además de preservar un “patrimonio vivo”, generan dinámicas familiares que permiten la conservación de tradiciones y la interacción humana derivada de la actividad. En ese marco, invitaron a la comunidad a participar del evento y a compartir una jornada al aire libre, pensada como un espacio de encuentro, intercambio y disfrute colectivo.

