Solicitada: Y ahora, ¿qué?

Nuevamente debemos referirnos al tema del Vertedero Municipal y su terrible gestión.
En los últimos días nos enteramos por la prensa que ante el estrepitoso fracaso de Sandeco, la Intendencia ahora está pensando en tercerizar la gestión a la empresa Teyma. Ahora bien, yo vuelvo a preguntar, antes de hablar de entregar el Vertedero a Teyma, ¿cuándo la Intendencia o el intendente Olivera se van a dignar a explicar qué fue lo que hizo mal Sandeco para que, de mayo de 2025 a diciembre de 2025, se pasara de una gestión supuestamente “de excelencia” a un incumplimiento que trajo aparejada la rescisión, por haber “puesto en peligro la salubridad de los sanduceros”?

Con ese debe pendiente, ¿es saludable que se siga adelante con esta aventura de tercerizar el Vertedero Municipal, cuando el mismo durante décadas, bajo la mano del Estado, funcionó mucho mejor que con las empresas privadas? La respuesta es claramente negativa, pero bueno, la Intendencia nos tiene acostumbrados, en este tema, a ocultar la información, y, lo que es peor, a ocultar la verdad de lo que pasa.

Dicho esto, ¿cómo vino Teyma a ser designada para gestionar el Vertedero?, ¿qué licitación se llevó a cabo?, ¿cuánto se le paga?, ¿qué contrato se firmó para la hipótesis?, ¿cuál fue la intervención del Tribunal de Cuentas en el caso? Todas preguntas que, como siempre, quedan en la nebulosa, pues la Intendencia ni explica ni da respuestas.
Por supuesto que esto es parte del oscurantismo con el que se ha trabajado todo este tema. Asimismo, surge la duda acerca de cuándo venció el contrato de Sandeco, ya que, según la licitación que ganó dicha empresa, habría vencido con la finalización del primer mandato de Olivera, pero tampoco esto se aclara, total, la legalidad de la actuación de la administración es un tema que, según parece, poco importa.

También nos sigue llamando poderosamente la atención, que la máquina de encapsulado está rota hace meses por falta de repuestos; ahora, ¿quién compra algo nuevo sin saber si hay o no repuestos disponibles y se gasta medio millón de dólares en eso? ¿Cómo es posible que se gaste eso, cuando cualquier persona, si decide comprar hasta una moto, averigua si hay o no repuestos, garantía, etcétera?

También sorprende que se sostenga que los incendios en el Vertedero son de este último mes, cuando es un fenómeno que se viene dando por lo menos a lo largo de este último año 2025, y producto no solo de agentes externos, sino que no dudamos que alguna mano “amiga” los lleve adelante para reducir el nivel de residuos que se acumulan en el lugar.

Esto incluso ha llevado a que los vecinos, no solo del Vertedero, sino de la próxima Casa Blanca, estén viviendo un infierno de contaminación, con permanentes denuncias que no son oídas por ninguna autoridad; ni que hablar de los más de 200 funcionarios municipales que fueron trasladados desde el corralón municipal, a lo que era el polígono industrial (Adeyom, extrañamente, en silencio).

En medio de todo esto, ¿para qué existe una Unidad de Gestión Ambiental y Cambio Climático en el organigrama de la Intendencia? ¿Qué función cumple? Porque digamos que este tema, que es el más trascendente en su ámbito, no ha tenido ninguna política adecuada y mucho menos control del tema medio ambiental.

A esto se suma que en el proyecto de presupuesto departamental, se prevé como un objetivo de la próxima administración, consolidar la gestión, tener una política integral de los residuos con enfoque en reducción, valorización y disposición final ambientalmente segura, no especificando cómo se llegará a lograr tal objetivo, pues si se lee el presupuesto, no hay una palabra más sobre el punto.

Mientras tanto, según la prensa, alguna empresa que no sabemos cuál es, le habría pagado al intendente Olivera y al Intendente de Salto, la concurrencia al congreso EcoMondo 2025, desarrollada en Rímini, Italia, uno de los eventos más importantes del mundo, dedicados a la gestión de residuos, economía circular y desarrollo sostenible. Bueno sería que los sanduceros supieran qué empresa abonó ese viaje, y también qué es lo que trajo de bueno a Paysandú, visto lo visto.

Por último, lo más sorprendente de todo, es que el diario le preguntó al responsable del área si Teyma iba a seguir con el encapsulado tal y como lo llevó a cabo Sandeco, y la respuesta fue que no lo sabía… y uno solo puede pensar en el grado de improvisación que todo este proceso ha tenido, cuando entre la máquina de encapsulado y el galpón, solo del Ministerio de Ambiente le dieron a la Intendencia 976 mil dólares y la Intendencia habrá aportado otro tanto, para que se tenga semejante respuesta de un jerarca.

Esto demuestra la ausencia de convicción sobre el proceso, sobre el modelo de gestión de encapsulado, la improvisación más absoluta en el tema, y, lo que es peor, la dilapidación de recursos públicos en procesos que a todas luces han sido un fracaso. Por eso preguntamos, con este panorama, ¿qué nos espera ahora?

Dr. Federico Álvarez Petraglia