“Aproximación al pensamiento de Mark Fisher. Realismo capitalista: ¿no hay alternativa?” es el tema que abordará el Taller de Filosofía a cargo del profesor Eduardo Flores este viernes 23, en la sala Gobbi a las 20.30, con el auspicio de la Intendencia de Paysandú, la Junta Departamental y Comepa.
“Fisher, un escritor, filósofo y docente británico, que se hizo famoso a través de su blog K-punk, se suicidó muy joven. La idea es partir de la base sobre un curso que dicté en Ceupa sobre la Escuela de Frankfurt y el libro La Dialéctica de la Ilustración, de Theodor Adorno y Max Horkheimer que reivindica el pensamiento crítico. O sea, la posibilidad de negarse a aceptar el mundo tal cual es y engancharlo con Fisher y el titulo de su libro”, señaló Flores.
“Parece una imposibilidad el hecho de pensar en nuevas alternativas y el refugio del presente, es el pasado. Por ejemplo, en el cine hay una cantidad de películas que son remakes y la música hoy es remixada. Se agotó la novedad y lo único que nos queda es mirar hacia el pasado sin la posibilidad de pensar en una superación del capitalismo”, agregó.

Recordó una frase del filósofo norteamericano, Fredric Jameson, quien aseguraba que “es más fácil imaginarse el fin del mundo que el fin del capitalismo. Es la posibilidad de indagar por qué nos resulta tan difícil pensar en la utopía, por qué el sistema inventado por nosotros es bastante cruel e ingrato y por qué no nos planteamos la posibilidad de modificarlo”.
En esa línea va el pensamiento de Fisher y en el taller, Flores lo abordará “como una continuación de la Escuela de Frankfurt para comenzar con la idea de la filosofía como una actitud crítica, no necesariamente negativa. Asumir que lo obvio no existe, sino que es una construcción social que se puede modificar”.
Realismo capitalista: ¿No hay alternativa? es, además, el título de un libro de Fisher que “tiene un doble sentido”, aseguró. La frase “No hay alternativa” era asociada a Margaret Thatcher, quien popularizó la idea de que el capitalismo de mercado libre y la desregulación eran el único sistema viable para la economía, sin alternativas políticas.
“Es una resignación que nos invade a todos y nos provoca la incapacidad de construir pensamiento crítico, que no significa dar vuelta las cosas, sino observar sus fundamentos y perspectivas de futuro”, concluyó.
