(EFE)
Por primera vez, se midió la contaminación en la atmósfera alta tras la reentrada incontrolada de la etapa superior de un cohete, en este caso un Falcon 9, con un aumento repentino de la concentración de átomos de litio hasta 10 veces el valor de referencia.
Un equipo encabezado por el Instituto de Física Atmosférica de Leibniz (Alemania) estudió una columna de contaminación por litio observada en febrero de 2025 y la atribuyó a la entrada, para su destrucción en la atmósfera, de la etapa superior del cohete.
El artículo señala que, más allá de este caso individual, “las reentradas recurrentes pueden mantener un mayor nivel de flujo antropogénico de metales y óxidos metálicos en la atmósfera media, con consecuencias acumulativas relevantes para el clima”.
Los satélites fuera de servicio y las etapas de cohetes gastadas están diseñados para desintegrarse durante su reentrada en la atmósfera. En el caso del Falcon 9, la etapa superior acaba de esa manera, mientras que la inferior es reutilizable.
Hasta ahora, se sabe poco sobre los efectos que los desechos espaciales en desintegración podrían tener en la mesosfera (entre aproximadamente 50 y 85 kilómetros sobre el nivel del mar) y la termosfera inferior (de 85 a 120 kilómetros) y es en este aspecto en el que se centra el estudio.
El litio se utiliza ampliamente en los componentes de las naves espaciales, pero en estas altitudes solo se encuentra de forma natural en cantidades traza.
La etapa superior del cohete reentró en la atmósfera frente a la costa occidental de Irlanda y produjo una espectacular bola de fuego cuando se desintegró sobre Europa Central.
El aumento de diez veces en los átomos de litio fue registrado en Alemania aproximadamente 20 horas después de la reentrada incontrolada.

