El Instituto de Métrica y Evaluación Sanitaria (IHME) publicó en la revista especializada The Lancet: Public Health un estudio sobre las previsiones de prevalencia de la demencia en 204 países.
El estudio estima que 57 millones de personas vivían con demencia en el mundo en 2019, una cifra que se espera que aumente a 153 millones en 2050. Los autores reconocen que esta cifra es similar a los datos publicados por ADI en el Informe Mundial sobre el Alzheimer de 2015.
El estudio también refuerza la carga desproporcionada que la demencia supone para las mujeres, también destacada en el informe de ADI sobre Mujeres y Demencia (2015). Aunque estos aumentos se atribuyen principalmente al crecimiento y al envejecimiento de la población mundial, los autores también exploran cuatro factores de riesgo conocidos para la demencia: el tabaquismo, la obesidad, el alto nivel de azúcar en la sangre y el bajo nivel educativo, y destacan cómo pueden influir en estas estimaciones futuras.
Se prevé que las mejoras globales en el acceso y la calidad de la educación reduzcan la prevalencia de la demencia en 6,2 millones. Sin embargo, es probable que este beneficio se vea contrarrestado por los aumentos previstos de la obesidad, el tabaquismo y la hiperglucemia, lo que dará lugar a otros 6,8 millones de personas con demencia.
Los autores concluyen que la futura aplicación de políticas de reducción de riesgos podría tener un impacto significativo en la reducción de estas previsiones de prevalencia. Además de los factores de riesgo, el estudio también explora la futura carga geográfica regional de estas previsiones crecientes.
El mayor aumento de la prevalencia de las personas con demencia se prevé en el África subsahariana y en el norte de África, donde se espera que el número de personas con demencia aumente un 357% y un 367% respectivamente. Resulta lamentable que la región africana siga siendo la única región de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en la que ninguno de sus Estados miembros cuenta con un plan nacional de demencia.
Crisis en salud pública
En el estudio se incluyen datos de prevalencia a nivel nacional de 204 países. Sobre el estudio, Paola Barbarino, CEO de la Asociación Internacional de Alzheimer dice: “Estos datos ponen de manifiesto la gravedad de la crisis de salud pública que supone la demencia y las alarmantes consecuencias de la inacción. La demencia es ya la séptima causa de muerte en el mundo. Acogemos con satisfacción el llamamiento de los autores para que se desplieguen urgentemente intervenciones adaptadas para combatir los factores de riesgo, junto con la necesidad de aumentar la investigación sobre tratamientos eficaces que modifiquen la enfermedad y nuevos factores de riesgo modificables. En la práctica, esto significa más campañas de salud pública a nivel nacional y regional. Demasiadas personas aún no saben que pueden cambiar su estilo de vida y marcar la diferencia”.
La Asociación Internacional de Alzheimer (ADI por sus siglas en inglés) espera que estos resultados pongan de manifiesto la necesidad de que los gobiernos adopten planes nacionales de demencia financiados. En 2017, todos los Estados miembros de la OMS adoptaron por unanimidad el Plan de acción mundial de la OMS sobre la respuesta de la salud pública a la demencia, acordando aplicar planes nacionales de demencia que incluyan estrategias de reducción de riesgos (área de acción 3) y compromisos de financiación de la investigación y la innovación (área de acción 7).
En la actualidad, sólo 37 Estados miembros implementaron dichos planes y este estudio actúa como una advertencia oportuna para aquellos que aún no han actuado.

