El edil Marcelo Tortorella denunció la “inconsistencia moral y política” de la dirigencia de Federación Ancap (Fancap), luego del “inicio del desmantelamiento de la planta de portland de Ancap en Nuevo Paysandú”.
Según el legislador nacionalista, el sindicato pasó “de la resistencia feroz contra la inversión privada a una aptitud dócil ante el cese decretado por el gobierno de Yamandú Orsi”.

De acuerdo al representante, “es de un cinismo absoluto. Se rasgaron las vestiduras gritando para frenar la asociación que propuso el presidente Luis Lacalle Pou, que garantizaba que el horno siguiera encendido, y hoy cuando su propio partido político apaga el horno y desarma la planta, salen a llorisquear por los rincones”.
Tortorella afirmó que “hicieron el mandado político y ahora les soltaron la mano. Son inconsistencias que duelen al obrero”. El edil hizo hincapié en las recientes asambleas sindicales y señaló “la falta de rumbo de los dirigentes porque quedaron descolocados. Es penoso ver a los mismos dirigentes que hablaban de soberanía nacional hoy tirando la toalla para que se lleven la operativa a Minas y que nuestros trabajadores, que son nuestros vecinos, vayan a engrosar el seguro de paro o terminar desarraigados. En las asambleas prometían que la planta no se cerraba, pero la realidad de este 2026 es que el horno está apagado porque Fancap boicoteó la única salida real que tenía Paysandú”, con la propuesta del gobierno anterior.
Opinó que “Fancap fue funcional a una estrategia electoral que priorizó el desgaste en el gobierno anterior por sobre el futuro de las familias sanduceras. Usaron a los trabajadores como carne de cañón para su militancia en el Frente Amplio. Ahora que Orsi decidió que Paysandú no es prioridad, el sindicato quedó descolocado, sin discurso y con la vergüenza de haber entregado la fuente de trabajo por un interés de comité de base”.
Agregó que se trata de “un cierre que tiene responsables con nombre y apellido” y recordó que “la solución del presidente Lacalle Pou era el progreso con inversión. La decisión de Orsi es el certificado de defunción industrial con la complicidad de un sindicato que ya no representa al trabajador”.
Concluyó que “como sanducero me indigna, porque mientras ellos juegan a hacer la política ideológica, en Nuevo Paysandú se apaga una historia de décadas. Fancap no solo perdió el horno, perdió la dignidad de mirar a los ojos al trabajador al que le prometieron una lucha que terminaron entregando en la primera de cambio”.

