La incorporación de tecnología de alta complejidad y la optimización en el acceso a consultas consolidan un modelo preciso en la valoración y diagnóstico cardiológico de los pacientes.
En este proceso, la formación continua del cuerpo médico y no médico que integra el equipo de cardiología ha sido determinante. Con el apoyo de la Dirección Técnica y el Consejo Directivo, se ha impulsado una estrategia enfocada en la resolutividad local, priorizando que los pacientes puedan acceder a estudios y evaluaciones sin necesidad de trasladarse fuera del departamento.
El equipo de cardiología está integrado por diez cardiólogos de adultos y dos cardiólogas de adultos con formación adicional en cardiología pediátrica. Estas profesionales atienden a niños que requieren consultas o estudios cardiológicos no invasivos, desde el nacimiento hasta la adolescencia. Asimismo, el servicio cuenta con un cardiólogo especializado en la implantación y control de marcapasos.
Además, se dispone de una residencia de cardiología, un programa de formación de tres años de duración, cuyo acceso se realiza mediante concurso organizado por la Facultad de Medicina de la Universidad de la República.
En paralelo, la posibilidad de realizar estudios cardiológicos en Paysandú ha marcado una diferencia significativa. Anteriormente, muchos pacientes debían trasladarse a Montevideo para acceder a determinadas prácticas. En la actualidad, gracias a la infraestructura disponible, es posible estudiar casi por completo al paciente dentro del propio departamento, lo que evita traslados y mejora la accesibilidad.
Desde hace años se realizan ecocardiogramas de reposo, ecocardiogramas con strain, ecocardiogramas transesofágicos, ergometrías, Holter de 24 horas, monitoreo ambulatorio de presión arterial (MAPA) y Tilt Test.
Entre las tecnologías incorporadas en los últimos años se destaca la ecocardiografía de estrés, que puede realizarse mediante ejercicio o medicación. Este estudio permite evaluar la respuesta del corazón ante situaciones de exigencia, detectar isquemia secundaria a posibles obstrucciones en las arterias coronarias y analizar la función contráctil del corazón bajo estrés, entre otras aplicaciones.
Asimismo, la institución cuenta con un tomógrafo de alta resolución, capaz de obtener imágenes detalladas de las arterias coronarias, las válvulas cardíacas y la aorta. Esta herramienta resulta clave para identificar placas de colesterol, analizar el origen de las arterias coronarias y estudiar su trayecto.
Otro avance relevante es la resonancia magnética cardíaca (cardiorresonancia), una técnica que no utiliza radiación y permite estudiar en profundidad la anatomía cardíaca, el músculo cardíaco, el pericardio, las válvulas y las cavidades del corazón. Su alto nivel de precisión la convierte en una herramienta fundamental para detectar fibrosis, edema miocárdico y confirmar diagnósticos como miocarditis o cardiopatías congénitas. Además, resulta esencial en el seguimiento de pacientes con antecedentes quirúrgicos complejos.
La aplicación de estas técnicas responde a indicaciones médicas específicas y requiere formación especializada. En este sentido, profesionales del servicio han realizado y continúan realizando capacitaciones en el exterior, lo que garantiza un alto nivel tanto en la realización como en la interpretación de los estudios.
La incorporación de tecnología también ha tenido un impacto positivo en el trabajo del equipo médico, al permitir actuar con mayor seguridad, mejorar la certeza diagnóstica y reducir los márgenes de error. Frente a síntomas frecuentes como el dolor torácico —uno de los principales motivos de consulta—, estas herramientas posibilitan una evaluación más precisa del riesgo y la definición de conductas oportunas.
El fortalecimiento del servicio se complementa con instancias de formación continua, como ateneos semanales, encuentros regionales con otros centros y jornadas de educación médica continua acreditadas por la Escuela de Graduados de la Facultad de Medicina. Estas instancias favorecen el intercambio de conocimientos y la actualización permanente, consolidando un equipo alineado con estándares de calidad cada vez más exigentes.
En conjunto, estos avances consolidan un modelo de atención más resolutivo, accesible y de mayor calidad, en el que la tecnología, la capacitación profesional y, sobre todo, el trabajo en equipo se traducen en beneficios concretos para los pacientes de Paysandú.
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