Erik Satie en piano, clave y órgano

Otra noche colmada de buena música se vivió en la Basílica Nuestra Señora del Rosario y San Benito de Palermo, en el marco de la edición 2026 del Festival de Órgano que impulsa la Comisión del Órgano “Gamba & Comoglio”. En esta oportunidad la velada reunió a la organista Cristina García Banegas y el pianista Juan José Zeballos, músicos excepcionales, quienes ofrecieron un cuidado y expresivo recital que combinó órgano, piano y clave, con un repertorio centrado en la obra de Erik Satie (1866–1925).

Tras la bienvenida por parte de una integrante de la Comisión del Órgano, Zeballos recordó que el próximo 17 de mayo se cumplirán 160 años del nacimiento de Satie, “un compositor absolutamente diferente, muy difícil de clasificar”. Durante todo el concierto, el pianista asumió un rol activo en la conducción, aportando comentarios, anécdotas, reflexiones y citas del propio compositor, que permitieron contextualizar su figura, su espíritu innovador y su particular sensibilidad.
“El programa de hoy mezcla ironía, una aparente simplicidad en sus obras y una búsqueda casi ritual del sonido, entendiendo también el silencio como música, y que hay que escuchar con la imaginación”, dijo. “Hemos querido, con la maestra Cristina García Banegas, abordar su obra, y que no solamente se escuche la música como fue concebida originalmente para piano, sino también –fiel a su espíritu innovador y de permanente búsqueda– darle otros timbres a través de instrumentos que ella domina, como los diferentes órganos y, en este caso, el clave”, señaló. “Es un placer poder disfrutar de estos magníficos instrumentos que hay en la ciudad de Paysandú y de esta posibilidad de tener todo esto a disposición”, agregó.

Satie en múltiples sonoridades

El programa se abrió con un ragtime, interpretado en el clave por García Banegas. Luego se escuchó la serie de obras conocidas como Gnossiennes, interpretadas alternadamente en piano y órgano –primero en el órgano de coro y luego en el órgano mayor–. En varios casos, las piezas se ofrecieron en dos versiones, “para que ustedes puedan sentir las diferentes tímbricas de los instrumentos y cómo se aprecia el sonido que tiene cada una de ellas”, explicó Zeballos. La música continuó con Les Oiseaux, y con las célebres Gymnopédies, en versiones de gran delicadeza y profundidad, que pusieron de relieve la riqueza del lenguaje de Satie. El programa se completó con dos valses –Valse Ballet y Fantaisie-valse–. “Queremos agradecer a todos ustedes, por compartir esta noche de música; a la comisión organizadora de estos conciertos, por crear estos magníficos espacios para escuchar música en vivo, cada vez menos comunes y más necesarios. Y por supuesto, a todos los que hacen posible estos esfuerzos”, expresó Zeballos. Después, a modo de bis, y respondiendo a pedidos del público, se escucharon dos obras de Astor Piazzolla: La muerte del ángel, interpretada por García Banegas en el órgano, e Invierno porteño, en el piano de Zeballos. El aplauso entusiasta y sostenido del numeroso público presente confirmó una vez más el valor de estas propuestas, tanto por la calidad de los intérpretes como por el compromiso de la Comisión del Órgano, cuya incansable tarea continúa generando un espacio muy valioso para la actividad cultural local.

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