La Escuela 7 de San Francisco realizó el cierre parcial de un proyecto de ciencias ambientales desarrollado en el marco de Eureka Learning Days, una propuesta internacional a la que se suman instituciones educativas públicas y privadas. La actividad culminó con la inauguración de una pérgola con plantas nectaríferas y hospederas, pensada para atraer mariposas, favorecer su reproducción y permitir a los niños continuar observando el proceso durante el resto del año.
La maestra directora Laura Álvez explicó que la escuela se incorporó a la iniciativa a partir de una convocatoria realizada por Eureka Learning Days, impulsado en Uruguay por Edúcate Uruguay. La iniciativa además fue declarado de Interés por el Ministerio de Educación y Cultura.
“Eureka hace, a principios de año, una convocatoria a las escuelas para sumarse a esa propuesta de hacer como un festejo, un festival, que este año fue los días 23 y 24 de abril”, señaló.
Según indicó, la institución elaboró un proyecto propio, surgido a partir de preguntas de los alumnos. “Elegimos ciencias porque a principio de año había surgido como una temática linda para investigar”, afirmó. El trabajo se denominó “Conectando especies” y estuvo centrado en la relación entre mariposas y plantas. “Los niños habían preguntado por qué no se ven tantas mariposas, entonces buscando esa respuesta lo abordamos como proyecto de ciencias”, relató.
La pérgola fue instalada en el patio lateral de la escuela y contiene dos tipos de especies. “Tiene plantas nectaríferas, que es adonde las mariposas van a obtener el néctar para alimentarse, y plantas hospederas, que son las plantas que ellas eligen para poner sus huevos, para reproducirse en el proceso de metamorfosis”, explicó Álvez.
La directora subrayó que la presencia de plantas hospederas es clave para que el proyecto no quede solo en una experiencia decorativa. “La larva que viene después del huevo es la que se alimenta de esa planta hospedera. Por eso, la escuela precisaba tener una pérgola donde las plantas hospederas puedan reproducirse”, detalló.
La actividad no cerró definitivamente el proceso, sino que abrió una nueva etapa de observación. “Hicimos un cierre parcial, porque hay que continuar investigando, para determinar si realmente las plantas atraen. Vamos a ir haciendo un registro, un control de cómo evolucionan las plantas durante el año”, indicó. Agregó que algunas especies ya muestran resultados. “Sabemos que hay plantas que ya están ahí en la pérgola que atraen a una buena cantidad de mariposas”.
El proyecto involucró a toda la escuela –con una matrícula de 105 niños–, desde nivel inicial hasta sexto año. “Participó toda la escuela”, remarcó Álvez. Los más pequeños trabajaron sobre el ciclo de vida y sus partes, mientras que los grupos mayores abordaron contenidos más complejos, como asociaciones biológicas, redes tróficas y calidad ambiental.
“La mariposa es un bioindicador de la calidad del ambiente; si hay mariposas, sabemos que no es un lugar contaminado”, explicó la directora. También destacó que cada grupo adaptó la investigación a su nivel. “Todos estábamos alrededor del mismo proyecto”, dijo.
Entre las experiencias desarrolladas, Álvez mencionó que alumnos de tercero y cuarto año elaboraron fragancias para atraer mariposas. “Usaron química para elaborar fragancias dulces, con romero, lavanda y otras especies que atraen a las mariposas”, señaló.
La participación de las familias fue otro de los aspectos destacados. “Hace días se formó un grupo de padres que venían todos los días a partir de las 14”, contó la directora. Fueron ellos quienes colaboraron con materiales, plantas, decoración y cartelería. “Los materiales y las plantas fueron donados por los padres”, agregó.
Álvez sostuvo que la propuesta logró movilizar a la comunidad educativa porque nació del interés de los propios niños. “Si el niño está entusiasmado, entusiasma a las familias”, expresó. “Mucha gente vino y estuvo muy lindo”, concluyó.

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