El pasado jueves 28, el Grupo Electrónico Kimbó –liderado por Mario Ferrari y Rossina “La Reina de la Cumbia”– cumplió 24 años de trayectoria musical ininterrumpida. Se trata de una reconocida banda del departamento, que se destaca por su estilo a la hora de crear canciones propias y por la difusión de su trabajo; el conjunto está integrado por siete músicos, además de un equipo de apoyo igual de importante: personal de utilería, choferes y otros colaboradores que, si bien no están sobre el escenario, siempre están presentes y son parte fundamental del proyecto.
En diálogo con EL TELEGRAFO, Mario Ferrari, director responsable del grupo, comentó que “con motivo de esta celebración, el próximo domingo 14 de junio en el Salón La Campaña, viviremos una gran fiesta, queremos regalársela a nuestra ciudad; será un almuerzo-show, un evento muy familiar, quedan muy pocas reservas disponibles, queremos brindarle a Paysandú el festejo del grupo, dentro de nuestras posibilidades, para celebrar y compartir este momento con nuestra gente, como forma de agradecimiento”.
Al ser consultado sobre cuáles considera los momentos o factores clave que le permitieron llegar hasta aquí, expresó que “para mí ha sido fundamental la perseverancia y lucha, tal como significa la palabra Kimbó, hay mucho sacrificio, también algunas lágrimas, pero al mismo tiempo vivimos momentos muy hermosos. Kimbó nunca recibió ayuda de nadie, todo lo hacemos con nuestros propios recursos, somos nuestra propia producción y nuestra propia productora; eso hace que el camino sea más difícil y empinado, pero cuando logramos alcanzar las metas que nos vamos proponiendo, son instantes que se disfrutan plenamente y que nos llenan de emoción”.
LO MÁS APRENDIDO A LO LARGO DEL CAMINO
“El aprendizaje ha sido, sobre todo, musical. Cuando uno empieza, lo hace con muchas carencias por desconocimiento: hay numerosos aspectos que aprender, tanto dentro de la propia música como del mercado. Como lo que más nos importa es la música, que siempre está en primer lugar, uno va incorporando muchos conocimientos. No solo aprendemos sobre cómo relacionarnos con quienes contratamos para que nos acompañen –a quienes llamamos nuestros compañeros de ruta–, sino que también crecemos en lo musical gracias a la experiencia que cada uno de ellos aporta. Son enseñanzas valiosas, positivas y muy provechosas, que se van quedando con el grupo. Todo eso es bienvenido, y entre todos decidimos qué es lo que mejor nos sirve; ese ha sido siempre nuestro camino”, explica.
“Hoy, 24 años después, Kimbó es un grupo netamente familiar: hay hermanos, padres e hijos tocando en la banda, y ya surgen nuevas generaciones que vienen siguiendo la huella de lo que ya hemos construido y transitado”, aseveró el director musical.
IDENTIDAD QUE DEFINE AL GRUPO
Sobre lo que hacen señaló que “somos un grupo musical que compone e interpreta temas de distintos géneros, los cuales adaptamos al estilo tropical. Pero más allá de eso, la propuesta está concebida y trabajada para poder llegar a otros tipos de escenarios y alcanzar otro nivel; nuestra mira está puesta también en extender nuestra propuesta a toda América, ya que el proyecto no está enfocado únicamente en Uruguay”.
RECORRIDO, EVOLUCIÓN Y PROPÓSITO DEL GRUPO
“Nuestra evolución se ha dado, fundamentalmente, en lo musical y tuvo un impulso muy importante con la llegada de Angelina, nuestra hija, al conjunto. Ella es la tecladista del grupo desde los 13 años, hoy tiene 17 años, desde muy chica demostró su pasión por la música, sabíamos que tenía, y aún tiene, mucho por aprender, pero ya contaba con las condiciones necesarias para asumir ese desafío; tenemos una anécdota muy especial, de esas que surgen en la vida de los grupos, en ese entonces teníamos contratado a un tecladista que un día nos falló.
Fue ahí cuando Angelina, con mucha firmeza y apenas 12 años, me dijo: ‘Papá, no sé qué vas a hacer tú, pero de ahora en adelante voy a tocar yo’. Para nosotros, como padres, fue un motivo de gran orgullo, porque demostró que en el grupo amamos lo que hacemos; primero está Kimbó y la música, todo lo demás es secundario”, contó a EL TELEGRAFO.
“Hemos tenido momentos difíciles y hemos sufrido por el grupo, como familia, pero lo que siempre mantenemos intacto es la meta. Siempre digo que los éxitos se miden en años, no en momentos, yo siempre soñé con que este proyecto tuviera vida y durara toda la vida, y la verdadera lucha está en mantenerse en el tiempo; nuestro objetivo ahora es seguir creciendo como nuestra propia productora, queremos generar nuestros propios eventos, más allá de las actuaciones del grupo, para mostrar nuestro trabajo, lo que hacemos y crear más oportunidades”, agregó.
“Hay que saber reinventarse, sí, pero siempre manteniendo intacta la esencia del grupo y el vínculo con la gente que nos sigue, eso es lo más importante y lo que nos mantiene firmes hoy en día”. precisó Ferrari.
EL CARIÑO DE LA GENTE
“Para nosotros, en una sola palabra, la gente siempre está primero, el cariño del público es fundamental, es lo principal y por suerte nunca nos ha faltado. Ahí reside nuestro éxito, los tiempos cambian, el público se renueva y Kimbó es un grupo que llega a todas las generaciones, pero sin desviarse del camino ni cambiar su estilo; nunca caímos en el gran error de hacer música comercial, porque estamos convencidos de que ahí es donde la carrera termina enseguida”, sostuvo.
EL MENSAJE QUE QUIEREN TRANSMITIR
Al ser consultado al respecto el maestro director, aseveró que “el mensaje del grupo y teniendo en cuenta cómo está el mundo hoy, es simplemente poder regalarle un momento de alegría a la gente, porque nosotros los músicos encima del escenario, no solo compartimos la música que hacemos, sino que también transmitimos buena energía. Dejamos mucha fuerza positiva en cada presentación, en cada baile y sentimos que la gente la recibe y la hace suya; creo firmemente que, la música se puede hacer con seriedad y con mucha responsabilidad, más allá del género que se interprete.
Para dedicarse a esto y perdurar durante tantos años, siempre hay que tener presente –y más que nada las nuevas generaciones– que esto no es un negocio pasajero ni de moda, es algo que te tiene que gustar de verdad, algo que tenés que amar hacer. Para finalizar, queremos agradecer profundamente a la gente, a nuestro público y también, a cada contratista y organizador de eventos que confía en nosotros; a quienes les gusta lo que hacemos, que nos miran con sinceridad y que valoran, por sobre todas las cosas, nuestra trayectoria de todos estos años, en definitiva, todo esto existe gracias a ellos”, subrayó.


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