Nombres en la marcha, respuestas en la memoria

Al atardecer, una extensa columna integrada por personas de todas las edades, incluidos niños, marchó por 18 de Julio en memoria de los detenidos desaparecidos y en demanda de respuestas. La movilización, convocada por la Comisión de la Memoria bajo la consigna “Contra la impunidad de ayer y hoy, exigimos respuestas. ¿Dónde están?”, partió desde plaza Constitución y avanzó hasta el memorial ubicado frente al Liceo Nº 1.
Delante de la columna, un altavoz iba nombrando a los detenidos desaparecidos. A cada nombre, los participantes respondían “presente”, en una cadencia que atravesó la marcha y le dio al silencio un sentido más profundo. No fue una caminata de estridencias, sino una expresión contenida, marcada por los pasos, las voces y el dolor de una ausencia que sigue abierta, la de quienes aún no han sido encontrados.
Este año, la movilización incorporó una intervención de fuerte carga simbólica. Pares de zapatos, como señal de esas vidas arrancadas, de los caminos interrumpidos, de los cuerpos que faltan y de las familias que siguen esperando una respuesta.
Depositados junto a una margarita pintada en el pavimento, frente al memorial. Una acción colectiva que convirtió la calle en un espacio de memoria y duelo. La margarita, símbolo de Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos, volvió a expresar esa falta persistente, el pétalo que aún no aparece.
Las fotografías, los pasos lentos, los nombres pronunciados y la respuesta de “presente” compusieron una misma escena, la de una ausencia que no se resigna al olvido y que continúa interpelando, aún en una sociedad donde el tema todavía despierta distintas miradas y sensibilidades.
La movilización se realizó en una fecha de fuerte significado histórico, al cumplirse 50 años de los asesinatos de Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruiz, Rosario Barredo y William Whitelaw, ocurridos en Buenos Aires en 1976. También llegó en un año en que la nómina de detenidos desaparecidos fue actualizada de 197 a 205 casos, reafirmando que la búsqueda continúa abierta.
Al llegar al memorial, la marcha mantuvo su tono íntimo y colectivo. Sin estridencias, quienes participaron volvieron a transformar la caminata en memoria, los nombres en presencia y el dolor en una pregunta que permanece vigente: ¿dónde están?