Desde las 6 de este sábado quedó nuevamente habilitado el servicio de Emergencia del Hospital Escuela del Litoral, luego de casi dos meses de obras que incluyeron la renovación total de techos, mejoras estructurales, ampliación de capacidad y reacondicionamiento general de las instalaciones. La reapertura tuvo además una coincidencia simbólica, ya que también fue un sábado, el 21 de marzo, cuando las intensas lluvias obligaron a cerrar y trasladar de urgencia el área. La obra cobra especial importancia si se tiene en cuenta que el sector prácticamente no tuvo reformas desde 1983, cuando fue inaugurado.
En la oportunidad, el director del hospital, Sergio Venturino, destacó a EL TELEGRAFO el esfuerzo realizado para mantener operativo un servicio que atiende más de 250 consultas diarias entre adultos y pacientes pediátricos.
“Un servicio de emergencia no puede dejar de funcionar, debe funcionar todos los días, las 24 horas”, señaló. En este sentido, recordó que tras el deterioro ocasionado por las lluvias fue necesario implementar rápidamente un plan de contingencia que implicó el traslado de la atención al Policlínico Central.
Durante ese período también debieron reorganizarse otras áreas del hospital para sostener la actividad asistencial. “Hubo que adaptar un policlínico que no tiene la función de una emergencia, pero por suerte nuestro hospital tiene esas posibilidades edilicias”, indicó Venturino, quien además reconoció el trabajo coordinado de funcionarios de emergencia, mantenimiento, informática y distintas áreas del centro asistencial.
Según explicó, las obras inicialmente estaban previstas para finalizar a mediados de junio, pero las necesidades asistenciales y la proximidad del invierno llevaron a acelerar los trabajos. “Pudimos negociar con la empresa” para adelantar los tiempos teniendo en cuenta la importancia sanitaria que tiene el servicio de emergencia, comentó Venturino. En este sentido destacó que “se dedicaron muchas más horas y la entrega que iba a ser a mediados de junio se puede resolver ahora en estos días”.
Las tareas realizadas incluyeron la renovación total de la azotea y la impermeabilización del sector, además de obras de pluviales, nueva iluminación, recambio de instalaciones eléctricas, pintura, ploteos y equipamiento.
“Lo fundamental era que los techos quedaran a nuevo, y eso se logró”, sostuvo el director. Añadió que también se incorporaron nuevos recursos materiales y mejoras orientadas tanto a los usuarios como al personal. En este aspecto, reconoció a los funcionarios de este sector que durante décadas “debieron trabajar donde las condiciones edilicias no eran buenas”. Por ello, la idea del actual equipo de gestión era generar mejores condiciones de trabajo y también espacios más cómodos y agradables para los usuarios, sintetizó Venturino.
La remodelación permitió además ampliar la capacidad operativa del servicio. Actualmente cuenta con cinco boxes nuevos, una sala de reanimación para cuatro camas totalmente renovada y nuevas áreas de observación para adultos y pediatría. También se incorporaron sillones más confortables para pacientes que requieren administración de medicación o inhaloterapia, detalló el entrevistado.
UNA INVERSIÓN DE MÁS DE $15 MILLONES
Venturino recordó que el servicio no registraba mejoras significativas desde hacía décadas. “Yo empecé a trabajar en la emergencia en el año 2000, lo recuerdo mucho, cuando era interno, y no había tenido mejoras”, comentó.
La inversión total superó los 15 millones de pesos, incluyendo obras de infraestructura y adquisición de mobiliario, camas, camillas, iluminación y equipamiento. El director subrayó además que la reapertura se concreta en un momento clave, ante el incremento de consultas que se registra durante el invierno. “La gran mayoría de los usuarios pasa por el servicio de emergencia. Nosotros tenemos cerca de 70 mil consultas anuales”, puntualizó, al tiempo que refirió que en esta época del año, cuando comienzan los primeros fríos, “aumenta la consulta. Ahora en el invierno aumenta mucho más porque pasamos de tener un promedio, por ejemplo, en pediatría de 70 consultas y en invierno superamos las 100. Y en adultos es lo mismo”.
Recorrida entre paredes renovadas y primeras consultas
A pocas horas de la reapertura, EL TELEGRAFO visitó las instalaciones junto al equipo de gestión del hospital. Tras subir las escaleras que conducen al área de Emergencia, la renovada sala de espera mostraba ya movimiento. Tres usuarios aguardaban para ser atendidos mientras el personal retomaba la dinámica habitual del servicio, apenas cuatro horas después de su reapertura.
En ese contexto, el equipo de EL TELEGRAFO recorrió las instalaciones junto al director del hospital, Sergio Venturino, el subdirector Pierino Manfredi y la adjunta Perla Gentile, quienes fueron detallando las distintas mejoras concretadas durante las últimas semanas.
Las paredes recientemente pintadas, la nueva iluminación y los ploteos daban una imagen diferente a un espacio castigado por el paso del tiempo y el intenso movimiento diario. Entre los detalles que sobrevivieron a la remodelación, también quedó un viejo teléfono tragamonedas, hoy fuera de uso pero que, indudablemente, es un recuerdo de otras épocas, dentro de un servicio que desde 1983 había cambiado muy poco. En los distintos sectores pudimos observar también el ritmo característico de una jornada de reapertura, con funcionarios terminando de acomodar materiales y retomando rutinas habituales.
Durante la recorrida, la jefa del servicio, Sofía Mantuani, nos explicó el funcionamiento interno de la Emergencia y la organización de los equipos de trabajo. Detalló que el servicio funciona con cuatro turnos diarios, integrados cada uno por cuatro enfermeros, un licenciado en Enfermería, un camillero, uno o dos administrativos, guardia de seguridad y policía de puerta, además de dos médicos encargados de la atención inicial. También explicó el funcionamiento de la policlínica rápida, destinada a consultas de menor complejidad, que atiende de lunes a viernes entre las 8 y las 24, y sábados y domingos de 8 a 20, así como el sistema de triage, mediante el cual se prioriza la atención según la gravedad de cada caso. Mientras las primeras consultas de la jornada se desarrollaban, entre los funcionarios se percibía satisfacción por volver al lugar habitual de trabajo.


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