La selección canadiense tuvo su premio sobre el final y logró su primer empate mundialista.
Luego del inicio de la Copa del Mundo en México, ayer fue turno de Canadá, que tuvo su ceremonia inaugural en el Toronto Stadium y posteriormente hizo su estreno en la competencia.
En el cierre de la primera jornada del Grupo B, igualó 1 a 1 frente a Bosnia y Herzegovina.
Los primeros minutos mostraron dos estilos bien definidos. Bosnia y Herzegovina apostó a su potencia física y al juego aéreo, mientras que la selección local buscó imponer velocidad y juego asociado. A los 20’ fueron los europeos los que golpearon primero, apelando a una de las viejas leyes del fútbol: dos cabezazos dentro del área suelen terminar en gol. Tiro de esquina, Kolasinac peinó el balón, el arquero canadiense salió en falso y Lukic apareció para empujarla y establecer el 1 a 0, justo antes de la pausa de hidratación.
Tras la reanudación, Canadá comenzó a inclinar la cancha y se hizo dueño del partido, aunque le costó encontrar profundidad ante una defensa bosnia firme.
En el complemento, el trámite no cambió y el conjunto dirigido por Jesse Marsch continuó siendo el principal protagonista. A los 52’, Laryea estuvo cerca de igualar con un remate cruzado, pero Vasilj evitó la caída de su arco con la colaboración del horizontal. Cuando el tiempo comenzaba a jugar en contra para los locales, apareció Larin. El delantero había ingresado a los 76’ y dos minutos más tarde encontró el empate con una notable media vuelta dentro del área para decretar el 1 a 1. El tanto tuvo además un valor histórico para Canadá, que consiguió sumar por primera vez en una Copa del Mundo, ya que en sus dos participaciones anteriores había perdido los seis encuentros.
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