Desde su creación, en el año 2005, el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) ha sido el buque insignia de todos y cada uno de los gobiernos del Frente Amplio. Incluido como promesa electoral en las elecciones de 2004, el Mides se transformó rápidamente en una aceitada máquina electoral que entregó beneficios sin ningún tipo de control ni contraprestación, bajo una ética —o más bien falta de ella— de clientelismo político partidario puro y duro. Como si todo ello no fuera suficientemente censurable, el Mides ha sumado durante la gestión de Gonzalo Civila, y especialmente en los últimos días, una muestra más de su incompetencia y desidia, a lo que hay que sumarle las denuncias de los trabajadores de esa cartera, quienes señalaron “atrasos” en los pagos y “precarización” laboral.
Fiel a su accionar, el ministro Civila ha cubierto su gestión y el accionar del Mides de una total falta de transparencia a través de la cual se esconde —un día sí y otro también— todo tipo de información referente a su gestión, la cual es cuestionada tras bambalinas por el propio presidente Yamandú Orsi y varios actores frenteamplistas de relevancia. En el mes de marzo pasado, el portal de noticias La República se expresaba sobre la gestión de Civila en los siguientes términos: “Con más de un año transcurrido desde el inicio de la actual administración, la gestión al frente del Mides comenzó a generar disconformidades dentro de sectores del oficialismo. Fuentes del Poder Ejecutivo indicaron al semanario Búsqueda que ese malestar se concentra principalmente en el MPP, aunque también registra manifestaciones en la Intendencia de Montevideo y en integrantes de la primera línea de gobierno. Pese a ello, las mismas fuentes señalaron que el ministro mantiene el respaldo del equipo de Presidencia. (...) Para el MPP, la problemática de las personas en situación de calle constituye un punto central de la agenda, con expectativas de mejoras concretas. En esa misma línea, toman en consideración la existencia de una sensación de ‘hartazgo’ en la sociedad respecto al tema. Una encuesta de Cifra citada por fuentes indica que el 74% de los uruguayos apoya el traslado de las personas en situación de calle, incluso contra su voluntad”.
Resulta llamativo que las organizaciones “sociales” de ultraizquierda que al comienzo de la gestión de Luis Lacalle Pou y una vez iniciada la pandemia hicieron florecer ollas populares hayan disminuido tan notoriamente su actividad, especialmente cuando se ha producido un aumento tan notorio de las personas en situación de calle. Organizaciones como la Coordinadora Popular y Solidaria, la Intersocial (acá en Paysandú; que siempre está para las “causas justas”), el Pit Cnt o el propio Frente Amplio guardan en este momento un silencio cómplice sobre los muertos en situación de calle porque no les conviene “agitar las aguas”, ya que son la fuerza de choque del actual gobierno nacional. Al fin y al cabo, no se trata nada más que de la puesta en práctica de las ideas proclamadas por el ideólogo marxista Vladímir Lenin con su famoso “frente de masas”, cuya finalidad era reunir y coordinar la mayor cantidad de sectores de la población —cuanto más diversos, mejor—, tales como organizaciones civiles, sindicales y campesinas, y lograr con ello la conquista del poder. Para todos ellos, los muertos de frío en la calle son importantes solo si murieron durante el gobierno de Lacalle Pou; quienes han muerto luego de la asunción de Orsi son accidentales y pasan rápidamente al olvido. Muertos de primera y de segunda.
En días recientes, y a raíz de la muerte de una persona en situación de calle, el intendente de Paysandú y presidente del Centro Coordinador de Emergencias Departamentales (Cecoed), Nicolás Olivera, cuestionó duramente a la cartera por no asumir la responsabilidad. De acuerdo con lo publicado por el portal de noticias Ámbito, “según explicó a Radio Uruguay, hubo una falta de responsabilización por parte de las autoridades de la cartera, comenzando por su titular, Gonzalo Civila: cuestionó que mientras se destacaba públicamente el funcionamiento de los dispositivos implementados para la contención, acompañamiento y resguardo de las personas en situación de calle, se producía el hallazgo del fallecido; y que, luego, no se brindaran explicaciones oficiales al respecto. Asimismo, sostuvo que el Mides tuvo varios meses para fortalecer la capacidad de alojamiento y los mecanismos de captación de personas en situación de calle, pero que ese tiempo no fue aprovechado para mejorar los recursos disponibles”.
De acuerdo con lo que se informa en su página web, el Ministerio –que es específico para atender la emergencia social; ¡esa fue la justificación de su creación en 2005!-- tiene, entre otros cometidos, “implementar, ejecutar y coordinar programas de Atención a la Emergencia Social, mediante la cobertura de las necesidades básicas de quienes se hallan en situación de indigencia y de extrema pobreza, buscando el mejoramiento de las condiciones de vida y su integración social”. A esto se debe sumar “garantizar el pleno ejercicio de los derechos sociales a la alimentación, a la educación, a la salud, a la vivienda, al disfrute de un medio ambiente sano, al trabajo, a la seguridad social, a la no discriminación y a los cuidados”. Leyendo todo esto, está claro que el Mides posee responsabilidad en lo relativo a las personas en situación de calle, por lo que no corresponde que quiera “sacarse el sayo” y colocárselo al Cecoed. Tal como ha cuestionado el intendente Olivera: “¿Desde cuándo las personas en situación de calle dejaron de ser responsabilidad del Mides?” En esa línea, Olivera ejemplificó señalando que, dentro del Cecoed, cada organismo tiene funciones definidas, pero que es el Mides quien debe conducir el operativo, mientras que otras instituciones, como la Policía, cumplen tareas de apoyo. Según el portal de noticias Ámbito, Olivera destacó que la Intendencia continuará dando explicaciones y acompañando las actuaciones necesarias, pero insistió en que el organismo competente debe asumir el liderazgo y responder ante la ciudadanía sobre las medidas adoptadas para evitar que situaciones de este tipo vuelvan a repetirse. Ante esta falta de acción del Mides, no resulta una sorpresa que el edil del Partido Nacional y exdirector adjunto del Mides durante la administración de Luis Lacalle Pou, Alejandro Colacce, haya solicitado que “la directora departamental y el ministro de Desarrollo Social den un paso al costado ante la muerte de una persona en situación de calle en Paysandú”.
Una muerte que ocurrió en plena vigencia de “alerta roja”, aún cuando en Paysandú las temperaturas apenas estuvieron por debajo de los 10ºC en esos días.
La incapacidad tanto del Mides a nivel nacional como a nivel local ha quedado ampliamente demostrada por la pésima forma en que han administrado los recursos asignados a esa cartera, todo bajo una falta total de planificación que parece increíble cuando se trata de un fenómeno climático —las bajas temperaturas— que se repite año tras año. Seguramente no faltarán las excusas de las autoridades, quienes evocarán la famosa “herencia maldita” del último gobierno nacionalista como forma de no asumir su propia responsabilidad como gobernantes.
Es hora de que el Mides deje de jugar a la “mosqueta” y asuma de una vez por todas sus obligaciones, y como tanto les gustaba decir, que “se hagan cargo”, algo que no ha hecho en más de veinte años de existencia, los que solo han servido para transformarlo en un comité de base.
Ingresa o suscríbete para leer la noticia completa y todo el contenido del diario.
IngresarPara quienes tienen una suscripción activa o quieren renovarla.SuscribirmePara quienes se suscriben por primera vez.
Sé el primero en comentar