Tuvo lugar el pasado jueves en el Palacio Legislativo, en Montevideo, el primer Foro Nacional de Seguridad de los Motociclistas, un evento organizado por la Fundación Gonzalo Rodríguez que contó con la participación de autoridades nacionales, de once intendencias, legisladores, empresarios y expertos internacionales. El propósito fue comenzar a transitar un camino como el que se siguió con los sistemas de retención infantil, un tema que fue introducido en el país por la referida fundación y que, después de años de trabajo, se impuso como una política pública, cuando, en el comienzo, nadie tenía mucha idea de qué se trataban esas “sillitas” que debían usar los niños en los autos. La propia presidenta de la Fundación, María Fernanda “Nani” Rodríguez —hermana del piloto uruguayo fallecido en 1999 en una competencia en Estados Unidos, cuyo nombre lleva la organización— recordó que cuando organizaron el primer foro sobre aquella temática a la primera convocatoria no concurrió nadie. “Las sillas estaban vacías. Hoy, muchos años después, la historia es diferente. Los sistemas retención ya están instaurados en la sociedad, hay legislación, hay buen uso. ¿Hay que mejorar? Sí, hay que mejorar, pero cambiamos como sociedad y esto se expandió a otros países de la región. Hoy que empezamos a trabajar con el tema de motos, miro hacia el público y está lleno. Así que es diferente a ese día que empezamos a trabajar con sistema de retención infantil”.
Sin embargo, está claro que el punto de partida en uno y otro asunto es bastante diferente. Es cierto que no se había escuchado hablar por entonces de los equipamientos para proteger a los niños en los autos y que los problemas de las motos están no solamente instalados sino además bastante dimensionados. En cuanto a la relevancia en su punto inicial, la preocupación por las motos ya existe, el tema ya convoca; el de la retención infantil hubo que instalarlo de cero, prácticamente. Pero claro, sabemos que tenemos un problema con las motos porque las estadísticas lo demuestran y lo vemos además a diario en las crónicas policiales, tanto la siniestralidad como la variante del uso de estos vehículos por la delincuencia. El propio presidente de la Unasev, Marcelo Metediera, presentaba datos al respecto. “Tenemos un problema con las motos, tenemos un problema con los gurises, con los trabajadores. Se genera el 40% de las rapiñas en moto, se genera el 25% de los homicidios en moto”, señaló. Agregó el funcionario que “más de la mitad de las personas que fallecen —en el tránsito— iban en moto, el 65% de las personas lesionadas al moto. Entender, además y visualizar el factor socioeconómico que cumple la moto en la sociedad uruguaya, también tenemos que analizarlo porque no podemos hablar al barrer parejo de todas las situaciones. Tenemos una realidad de país urbana, metropolitana, rural, distintas situaciones”.
También el presidente del Banco de Seguros del Estado, BSE, Marcos Otegui, trasladó algunas cifras, como las de la evasión del Seguro Obligatorio de Automotores, SOA. “Nosotros en lo que son automóviles tenemos una evasión que es prácticamente marginal, es menos del 10% de los vehículos que tienen la patente al día”. Pero entre las motos, para las que también es obligatorio este seguro, las cifras cambian. “La evasión es muy superior, está en el entorno del 40%. Siempre hablando de motos que están al día con su patente. Hay otro montón de motos que circulan y no están regularizadas”. Otegui llamó a hacer un esfuerzo de contralor, “tanto de las intendencias, el Ministerio del Interior, las compañías aseguradoras; hay trabajo para hacer, se viene trabajando fuertemente en esto y esto va a tener un impacto positivo tanto en la seguridad vial, pero también en la seguridad general del Uruguay”, asumió. También comentó que desde el año pasado se incorporaron a la cobertura de seguros laborales a los delivery que trabajan en plataformas. “Esto es un avance también en Uruguay, pero es un colectivo en torno de los 3.000 trabajadores; tuvimos 285 siniestrados, es una siniestralidad alta, pero no tuvimos fallecidos y eso es importante”.
También participó en la apertura del evento la subsecretaria del Interior, quien además integra la Junta Nacional de Seguridad Vial, Gabriela Valverde, quien recordó que “hay más personas fallecidas por accidentes de tránsito que por homicidios” y que de ellos “la mayor parte son personas jóvenes, varones y que manejaban una motocicleta”. La jerarca indicó que aunque se llevan adelante muchas acciones en torno a la circulación en motos, se trata de acciones “como espasmódicas y no coordinadas, con muy buena intención y con mucho compromiso, sin lugar a dudas, pero tenemos que reformular estas acciones, tener una estrategia en conjunto como la que estamos caminando hacia ella”. Valverde alertó que además de la siniestralidad, en el tránsito también hay violencia. “Lo vivimos a diario. En la calle se generan hechos de violencia por enojos, porque quién adelantó a quién, una moto que hace finito y eso genera un ambiente en la calle que tenemos que también ponerlo en palabras y atender”, dijo. Aseguró que hay aspectos que no se van a solucionar incrementando la fiscalización “sino que es parte también de una educación, de una cultura que tenemos que comenzar a cambiar, y para eso también tenemos que ponerla en palabras”.
En una línea similar, el diputado frenteamplista Pablo Inthamoussu planteó que “tenemos un problema con la autoridad en nuestro país y yo creo que en el fondo eso es lo que nos está pegando mal en el tema de las motos y en el tema en general de la seguridad vial”. Destacó el Operativo Ñandubay que trajo controles masivos de motos en condiciones de irregularidad, pero a la vez advirtió que “hoy el sistema incentiva a estar por fuera del sistema. Todos los incentivos están colocados para que la gurisada, sobre todo, ande por fuera; porque incluso el que anda prolijo, el que anda de casco, el que tiene libreta, el que cumple, lo miran como un nabo”. En cierta manera esta apreciación es veraz, pero no solamente en el tema del tránsito, sino en la vida: se celebra más por estas latitudes la “viveza criolla”, la “ventajeada”. Y no solo que no parece fácil de cambiar sino que además es complicado cuando los ejemplos que vienen de arriba no ayudan en lo más mínimo.

