Uruguay contará en menos de un año con sus dos primeros radares meteorológicos Doppler, luego de un proceso de adquisición iniciado en 2020 y atravesado por licitaciones frustradas, recursos administrativos y demoras que impidieron hasta ahora la incorporación de una tecnología considerada clave para mejorar las alertas tempranas ante tormentas severas.
La presidenta del Instituto Uruguayo de Meteorología (Inumet), Madeleine Renom, confirmó en Paysandú que el contrato correspondiente al procedimiento realizado en 2024 ya fue firmado y que la empresa adjudicataria comenzó a fabricar los equipos. La jerarca formuló estas declaraciones durante la celebración por los 60 años de la estación meteorológica instalada en el aeródromo Charles Chalkling, realizada en Casa de Cultura.
“Por suerte en unos meses, esperemos que en menos de un año, vamos a tener instalados los dos primeros radares en Uruguay. Ya nos costó mucho esfuerzo, pero ya es una realidad”, afirmó Renom.
La incorporación permitirá cubrir una carencia histórica del sistema meteorológico nacional. Los equipos posibilitarán observar la estructura interna y la evolución de las tormentas, algo especialmente relevante para anticipar lluvias intensas, caída de granizo, ráfagas y otros fenómenos que pueden ocasionar daños importantes en lapsos muy breves.
UNA COMPRA INICIADA EN 2020
El proceso se remonta a febrero de 2020, cuando se abrió un llamado internacional para adquirir un primer radar meteorológico de banda S, tipo Doppler y de doble polarización. Aquella compra no llegó a concretarse, a pesar de que el denominado Fideicomiso Radares ya contaba con tres millones de dólares.
De ese total, un millón de dólares había sido aportado por la Delegación Uruguaya ante la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande. Renom recordó que hubo diferentes instancias que no prosperaron. “Hubo también otra instancia anterior, en 2020, que fue la licitación. Fue adjudicada, después quedó por el camino”, señaló. Consultada sobre el aporte de Salto Grande que había sido reintegrado, confirmó que en la actualidad “no fue necesario solicitar nuevamente ese respaldo económico”.
El proceso retomado en 2024 concluyó con la adjudicación a la empresa checa Meteopress Spol. S.R.O., responsable de suministrar, instalar y mantener dos radares meteorológicos.
Los dispositivos se instalarán en Ismael Cortinas, en el departamento de Flores, y en Pirarajá, en Lavalleja. Esas ubicaciones fueron seleccionadas con el objetivo de alcanzar una cobertura amplia sobre las zonas donde ingresan y se desarrollan buena parte de los sistemas convectivos que afectan al territorio nacional.
EL CONTRATO YA FUE FIRMADO
La adjudicación realizada en setiembre de 2024 no se tradujo inmediatamente en la instalación de los equipos. El procedimiento fue objeto de un recurso presentado por otra empresa participante y posteriormente se dispuso un nuevo análisis técnico de la oferta seleccionada.
Renom explicó que esos trámites ya fueron superados. “Había unos tiempos y plazos legales que había que esperar y, bueno, hoy por hoy ya está firmado el contrato, por lo cual la empresa adjudicataria está realizando la fabricación”, indicó. La presidenta de Inumet estimó que “en menos de un año tendremos los radares operativos”, expresó.
La incorporación de los radares supondrá un salto cualitativo para el monitoreo meteorológico. En la actualidad, Inumet dispone principalmente de “información de superficie, pero las tormentas convectivas tienen un gran desarrollo vertical y una dinámica en la vertical que hoy por hoy no la tenemos”, explicó Renom. “Los radares nos van a permitir hacer ese escaneo en la vertical de esas tormentas y, por lo tanto, mejorar el sistema de alerta temprana”, agregó. Al mencionarse como antecedentes los fenómenos severos que afectaron a Dolores en 2016 y a Paysandú el 11 de julio de 2022, destacó que la nueva tecnología “no evitará la ocurrencia de episodios de esa magnitud, pero brindará mejores herramientas para anticipar sus posibles impactos y emitir advertencias con mayor precisión”.
PREPARARSE PARA PROCESAR NUEVOS DATOS
Renom advirtió que el desafío no termina con la llegada de los equipos. “No es solo la instalación, sino que hay que preparar y prepararnos para la gestión de esta nueva información que vamos a empezar a recibir”, afirmó. La jerarca también se refirió al proceso de automatización de estaciones meteorológicas en el Interior. Indicó que la sustitución de los sistemas convencionales debe realizarse gradualmente para no interrumpir las series históricas de datos, fundamentales para estudiar la evolución del clima.
“No es sustituir una estación convencional por una automática, porque si no se pierde la historia. Hay que mantener esas estaciones automáticas al lado de una convencional por lo menos dos o tres años para poder recuperar los datos hacia atrás”, explicó. Actualmente, Inumet dispone de más de 32 estaciones automáticas y de una red telepluviométrica que aporta información relevante sobre el comportamiento de las precipitaciones.


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