La neosporosis bovina tiene un impacto económico alto en los predios con bovinos del Cono Sur, debido a la prevalencia de la infección y al costo del fallo reproductivo asociado, indicó durante las Jornadas Uruguayas de Buiatría el médico veterinario Luis Miguel Ortega Mora, del departamento de Sanidad Animal, de la Facultad de Veterinaria, de la Universidad Complutense de Madrid, España.
El profesional español indicó que los programas de control basados en el diagnóstico, el manejo de la infección y la puesta en marcha de medidas de bioseguridad contribuyen a disminuir la prevalencia y por tanto el impacto de la enfermedad. Su aplicación requiere tiempo y constancia, pero no evita la aparición de brotes de transmisión horizontal en algunos casos.
Sostuvo que el desarrollo de una vacuna segura que reduzca los abortos y que sea DIVA, puede ser una herramienta muy útil teniendo en cuenta el binomio coste-beneficio y que debe incluirse como otra herramienta complementaria en los programas de control.
Entre las consideraciones vertidas por el técnico, sostiene que las estrategias para controlar la neosporosis deben diseñarse a medida para cada zona geográfica y para cada granja, por lo que es prudente estudiar con detalle la epidemiología local de la neosporosis antes de iniciar un programa de control.
Para ello, es importante tener en cuenta las siguientes cuestiones: ausencia de fármacos y vacunas. A pesar de la relevancia económica de la enfermedad no existen fármacos o vacunas registradas que permitan disminuir el impacto del aborto o reducir la transmisión de la infección.
Ortega Mora resumió algunos de los factores asociados a la infección en el ganado bovino que deben considerarse a la hora de poner en marcha el programa de control. Estos se han categorizado según su origen: factores relacionados con el vacuno, con el parásito y con las condiciones ambientales y las prácticas de manejo. En cuanto a factores relacionados con el bovino, dijo que ciertas razas bovinas pueden ser más susceptibles a la infección por neosporosis, probablemente debido a variaciones en las prácticas de manejo. Además, el riesgo de seroconversión aumenta con la edad debido a la naturaleza de la transmisión horizontal.

Respecto a factores relacionados con el parásito, distintos aislados pueden presentar una gran variabilidad en su virulencia y en su capacidad de transmisión. Sobre condiciones ambientales y prácticas de manejo, se refirió a la presencia de hospedadores definitivos. Los perros y las especies de cánidos silvestres, como los coyotes, los lobos y los dingos, pueden contribuir a la contaminación ambiental, aumentando el riesgo de transmisión horizontal.
Higiene y bioseguridad en la granja. Las malas prácticas de higiene y saneamiento aumentan el riesgo de infección por neosporosis. La limpieza y desinfección periódicas de las instalaciones. Otros factores: el clima y la geografía, el origen, la forma de almacenamiento y el manejo del alimento, la reposición del ganado y el movimiento de animales también influyen en la seroprevalencia de neosporosis.
Al presentar los principales factores de riesgo asociados al aborto, mencionó la seropositividad: las vacas seropositivas tienen un mayor riesgo de sufrir un aborto, riesgo que aumenta con el título de anticuerpos. Lo mismo sucede con la posibilidad de transmisión vertical de la infección. Los antecedentes reproductivos: las vacas infectadas con antecedentes de abortos previos tienen un mayor riesgo de sufrir un aborto posterior.
La alimentación: el forraje de mala calidad o el ensilaje mohoso se han relacionado con brotes epidémicos de aborto por reactivación de la infección en animales crónicamente infectados. El aislado del parásito: existen grandes diferencias en la virulencia de los diferentes aislamientos y en su capacidad para producir el aborto.
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