La Intendencia de Paysandú comenzó a aplicar el programa Bache Cero, un nuevo sistema de reparación vial que sustituye el tapado provisorio de los pozos por intervenciones completas sobre los sectores deteriorados del pavimento. El plan se desarrollará por etapas y comenzó en el área comprendida entre las principales avenidas de la ciudad, para posteriormente avanzar hacia los barrios ubicados fuera de ese perímetro.
El director de Vialidad, Juan Carlos Turbán, explicó que el programa parte de un relevamiento de las calles y de un análisis de las causas de cada deterioro. “Lo que estamos haciendo es avanzando con un plan de Bache Cero que está planificado por etapas, y la primera es en el cuadrante entre las avenidas, para después pasar a los cuadrantes por fuera de las avenidas”, señaló.
Antes de intervenir, “se hace un estudio e identificación de la zona, viendo los diferentes tipos de pavimentos y las diferentes patologías constructivas que tiene cada uno de ellos, y en base a eso, actuar”, indicó Turbán.
El cambio principal está en la forma de reparar los baches. Hasta ahora “se bacheaba el pozo con carpeta, a la vieja usanza, tapando con carpeta que se tiraba con una pala y después se pisaba con un cilindro, en el mejor de los casos. Eso, cada dos o tres lluvias, era llevado por el agua caída y había que volver a hacer la misma tarea”, afirmó.
El director aclaró que ese procedimiento continuará utilizándose cuando sea necesario dar una respuesta inmediata, debido a la cantidad de sectores afectados. Sin embargo, Bache Cero apunta a sustituir progresivamente esas reparaciones de corta duración por trabajos que recuperen la estructura del pavimento.
“A partir de ahora, con este plan de Bache Cero, en aquellos viejos parches de carpeta que siempre tenemos que andar reparando, se corta el pavimento, se retira la carpeta vieja, se saca la base que esté en malas condiciones y se cambia con cemento en caso de que haya que cambiarla. Luego se imprime y se hace carpeta en sectores cuadrados”, detalló Turbán.
Según explicó, el objetivo es que la intervención deje de limitarse a solo tapar el pozo y permita reconstruir una porción completa de la calle. “Pasamos a tener un pavimento nuevo y estiramos la vida útil de los pavimentos. Con lo otro tapábamos el pozo y, a las dos o tres lluvias, había que taparlo de vuelta. La solución era a corto plazo”, sostuvo.
Hasta el momento, el nuevo sistema permitió recuperar 46 sectores afectados. El relevamiento general todavía no ha concluido, ya que los equipos comenzaron a trabajar sobre las arterias principales dentro del área central. “Hay una cantidad bastante grande de baches existentes en la ciudad”, informó.
La planificación prevé atender primero el centro y luego extender el programa hacia otras zonas. La selección de los puntos no dependerá únicamente del tamaño visible del pozo, sino también del tipo de pavimento, el nivel de deterioro de la base y la posibilidad de prolongar la vida útil de la calle mediante una intervención localizada.
Turbán explicó que los baches se originan por diferentes razones. Entre ellas mencionó la sobrecarga del tránsito, el desgaste natural de los pavimentos y la mayor exigencia que reciben algunos sectores por las frenadas, los arranques y los giros de los vehículos. También señaló la incidencia de las instalaciones que pasan debajo de las calles.
“Hay patologías por sobrecargas, otras por el simple hecho de la vida útil del pavimento. También tenemos muchas patologías por construcciones que están por debajo del pavimento, como el saneamiento, el agua potable o las pérdidas, que hacen que se envejezca”, expresó.
El programa se inscribe en una estrategia de mantenimiento preventivo de los pavimentos, que procura actuar antes de que el deterioro obligue a reconstruir una calle completa. “El patrimonio que todos tenemos es la calle, el pavimento que hay en la calle. Podemos dejar que se termine rompiendo y después gastar para hacer toda la calle nueva, o realizar un mantenimiento preventivo y de rutina”, indicó.
Para Turbán, una reparación localizada y correctamente ejecutada permite reducir costos futuros y conservar por más tiempo la infraestructura existente. “Se trata de identificar aquellos lugares específicos donde, con un mantenimiento de mucho menor costo, hacemos que la vida útil del pavimento dure mucho más. Por eso implementamos este tipo de bacheo aserrado”, concluyó.


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