La Policía de Paysandú logró esclarecer en poco más de 72 horas el homicidio de José Eduardo “Lalo” Sotelo, un hombre de 70 años que fue hallado sin vida en el interior de su vivienda en Artigas y Ledesma, un caso que conmocionó al barrio de la zona suroeste. La investigación, desarrollada en forma conjunta entre el Área de Investigaciones de la Jefatura de Policía y la Fiscalía de Cuarto Turno, culminó con la condena mediante proceso abreviado de Juan Sebastián Serrano Revello y F.I.R.T., como autores de un delito de homicidio en reiteración real con un delito de hurto especialmente agravado, imponiéndoseles una pena de 15 años de penitenciaría de cumplimiento efectivo.
Los detalles del procedimiento fueron brindados este lunes durante una conferencia de prensa encabezada por el jefe de Policía, acompañado por la fiscal de Cuarto Turno, Cecilia Irigoyen, el subjefe de Policía, comisario mayor Coriolano Umpiérrez, y el director de Coordinación Ejecutiva, comisario mayor Leonardo Haiache.
El jefe de Policía explicó que todo comenzó a raíz de una denuncia que motivó la concurrencia de efectivos al domicilio del septuagenario. “Ante la imposibilidad del ingreso por la puerta principal se ingresa por un lateral de la casa y se encuentran con una persona caída en una habitación, ya sin vida. La víctima vivía sola, era un señor de 70 años, en la cual obviamente por los primeros indicios que contactaron allí los policías actuantes se trataba de una muerte violenta”, relató.
Indicó que inmediatamente se dio intervención a la Fiscalía de Cuarto Turno y que la doctora Cecilia Irigoyen se constituyó en el lugar junto a equipos especializados de la Jefatura de Policía. A partir de ese momento comenzó un intenso trabajo del Área de Investigaciones y de Policía Científica, que realizó una minuciosa pericia en la escena del crimen, mientras se desarrollaban diversas líneas investigativas en coordinación con la Fiscalía.
“Una investigación que en el día de la fecha culmina en un procedimiento exitoso, con el lamentable suceso de la pérdida de un ser humano muy querido en el barrio. Lo importante es destacar el esclarecimiento en un poquito más de 72 horas de un trabajo muy largo llevado adelante por la Policía, liderado por la doctora Irigoyen”, expresó el jerarca.
Asimismo, resaltó la labor del Área de Investigaciones, cuya línea de trabajo permitió establecer desde un primer momento la participación de dos hombres, de 21 y 25 años, ambos con antecedentes penales, quienes comparecieron ante la Justicia con los elementos probatorios reunidos durante la investigación.

GOLPES EN LA CABEZA Y SIGNOS DE DEFENSA
Por su parte, la fiscal Cecilia Irigoyen destacó el compromiso del equipo policial que trabajó de forma ininterrumpida desde la tarde del jueves hasta concretar la condena. “Fiscalía trabajó con el equipo de Investigaciones, que es de destacar, con gente joven y muy comprometida, que con un trabajo constante que permitió la condena de dos personas que, de las evidencias que teníamos, son las únicas responsables en ese hecho. La imputación es por un homicidio”, señaló.
La representante del Ministerio Público explicó que la víctima presentaba múltiples lesiones provocadas por terceros. “En realidad la víctima estaba golpeada, según el forense, con golpes violentos, lesiones heteroinfringidas que se concentraron en la zona del cráneo y el rostro. De la constatación del cuerpo en el lugar, donde estuvo presente el forense, destacaban eso. Después, en la autopsia, que fue minuciosa, se determinó que no había ninguna herida causada por un objeto contundente ni cortante, ninguna herida de arma de fuego e igual descartamos cualquier tipo de arma de ese tenor”, indicó.
Agregó que las lesiones se concentraban principalmente en la cabeza y la nuca, mientras que la escena del crimen evidenciaba signos de lucha.

INGRESARON POR EL FONDO Y FUERON SORPRENDIDOS
De acuerdo con la investigación, los ahora condenados ingresaron a la finca trepando un muro lindero con una vivienda abandonada. “La hipótesis que maneja la Fiscalía es que estas dos personas ingresaron por un murito, rompieron una malla sombra e ingresaron”, explicó Irigoyen.
Uno de los aspectos que más llamó la atención de los investigadores fue que uno de los condenados mantenía una relación de confianza con el fallecido. “Lo curioso del caso es que una de las personas era conocida, siempre iba a la casa de la víctima, tenían buena relación e incluso le hacía mandados y hasta le pedía dinero, contado por los familiares directos del condenado, por lo cual no tenía motivos para ingresar allí de esa manera”, sostuvo.
La hipótesis fiscal establece que el dueño de casa sorprendió a ambos dentro de la vivienda y se produjo un forcejeo. “La víctima los sorprendió en su casa, por lo que hubo una lucha y al parecer con un golpe la víctima se cayó; después lo dejaron en el lugar y se retiraron”, afirmó.
La autopsia determinó que el fallecimiento se había producido entre 24 y 48 horas antes del hallazgo. Además, el forense constató lesiones defensivas en el brazo izquierdo de la víctima, lo que fortalece la hipótesis de que intentó resistir el ataque. “El forense indica que el golpe en la nuca podría haber sido causado por la caída, generando una injuria encefálica que le causó la muerte”, precisó la fiscal.
ADMITIERON HABER GOLPEADO A LA VÍCTIMA
Al optar por un proceso abreviado, ambos imputados reconocieron su responsabilidad. “Al haber accedido a un proceso abreviado, ambos detenidos admitieron su participación en los hechos y haberlo golpeado y logramos una condena por un homicidio con 15 años de penitenciaría de cumplimiento efectivo para ambos”, expresó Irigoyen.
Explicó además que la Fiscalía no contó con elementos suficientes para acreditar agravantes especiales ni un móvil distinto a la pelea que terminó desencadenando el homicidio. “Como saben, el delito de homicidio sin agravantes especiales tiene una pena mínima de cuatro años y una máxima de 16. Se llegó a acordar con la defensa de ambos una pena de 15 años que está dentro de los parámetros legales y nos parece que, para poder cerrar y dar tranquilidad a la población, a la familia y recalcar el trabajo que ha hecho la Policía, entendimos que estaban dadas las condiciones para arribar a esa pena”, sostuvo.
Durante la conferencia también se informó que el trabajo de Investigaciones permitió vincular a los ahora condenados con otro delito cometido días antes. Se trata del arrebato perpetrado el 4 de julio, próximo a las 13.50, en la intersección de doctor Luis Alberto de Herrera y Washington, donde dos hombres que circulaban en motocicleta le arrebataron un morral a una mujer. La víctima siguió a los delincuentes y esa información resultó fundamental para la investigación.
Posteriormente, durante un allanamiento en la vivienda de los malvivientes, la Policía incautó la motocicleta utilizada, los cascos y la vestimenta empleada durante el hecho. Ese material, sumado al análisis de cámaras de videovigilancia realizado por Analítica, permitió establecer su participación en el arrebato, delito que se sumó al homicidio en la formalización judicial.
“NO PUDIMOS DETERMINAR EL MÓVIL”
Consultada por EL TELEGRAFO acerca de qué pudo haber desencadenado el brutal ataque, la fiscal Cecilia Irigoyen reconoció que ese aspecto no pudo ser acreditado durante la investigación. “No conocemos si existía un problema previo, eso no se pudo determinar, porque en realidad tenemos la versión del imputado y lo que nos puede decir; no tenemos otros elementos fehacientemente determinados de acuerdo a las evidencias objetivas. Podemos tener determinadas ideas de lo que pudo haber sucedido, pero poder llegar a probarlo no. Por eso preferimos esta vía”, afirmó.
Añadió que, de acuerdo con los testimonios recogidos, aparentemente no existían conflictos entre la víctima y uno de los imputados. “Al parecer no existían problemas porque incluso la mamá de uno de los imputados dijo que éste siempre iba a la casa de la víctima. No pudimos determinar si existió un robo o ese fue el motivo de que entraran. En la casa del fallecido no se constató ningún desorden que pudiera indicarnos que el móvil hubiera sido el robo; era una casa que estaba ordenada e incluso un taller con un montón de objetos de valor, bicicletas, herramientas, que estaban allí. Incluso hasta una riñonera del señor”, concluyó.


Sé el primero en comentar