Dr. Ricardo Diez: Abordaje de los calambres

Los calambres musculares se definen como una contracción involuntaria, dolorosa y localizada de un grupo muscular o de un músculo individual, que puede durar desde algunos segundos hasta varios minutos. Los músculos más frecuentemente afectados son los gemelos, los isquiotibiales y los cuádriceps.

Factores de riesgo

Pie plano con alteración del apoyo plantar.
Pinzamiento o compresión de estructuras nerviosas.
Deshidratación con pérdida de electrolitos, especialmente potasio, calcio y magnesio.
Sedentarismo y consumo frecuente de alimentos ultraprocesados.
Escaso acondicionamiento físico.
Fatiga muscular y sobreentrenamiento.
Embarazo.
Diabetes mellitus.
Enfermedades tiroideas o renales.

Diagnóstico

Historia clínica
Durante la anamnesis se debe interrogar acerca de:
Duración: permite determinar si el cuadro es agudo o crónico.
Músculos afectados: es un dato de gran importancia, ya que la afectación de músculos distintos del gemelo (con o sin compromiso del pie) aumenta la probabilidad de una causa orgánica.
Momento y contexto de aparición: por ejemplo, durante la noche, la diálisis, el ejercicio físico, la nutrición parenteral o en episodios de hipoglucemia en personas con diabetes.

Calambres idiopáticos

Los calambres idiopáticos (sin una causa identificable) suelen afectar un músculo individual o una parte de este, especialmente el gemelo, con o sin compromiso del pie.
Se caracterizan por:
Inicio súbito o explosivo.
Duración de segundos a pocos minutos.
Pueden desencadenarse por movimientos triviales o por contracciones intensas, especialmente cuando el músculo ya se encuentra acortado.
Con frecuencia se observan nudos musculares visibles o palpables y una postura anormal de la articulación afectada.
Predominio nocturno.
Buena respuesta a los estiramientos pasivos y activos.
Posible sensibilidad residual en la zona afectada tras el episodio.

Calambres de origen orgánico

Los calambres localizados fuera de las pantorrillas o los pies, generalizados, persistentes o acompañados de debilidad muscular pueden ser manifestación de una enfermedad neurológica o muscular, por lo que requieren evaluación médica.

Estudios complementarios

Se solicitarán según la sospecha clínica:
Sodio.
Potasio.
Calcio.
Magnesio.
Creatinfosfoquinasa (CPK).
Creatinina.
Hormona estimulante de la tiroides (TSH).

¿Cómo aliviar los calambres?

Estiramiento y masaje: realizar un estiramiento suave del músculo afectado y masajear la zona.
Aplicación de calor o frío: aplicar una compresa caliente sobre los músculos tensos o una bolsa de hielo sobre los músculos doloridos.
Hidratación: la deshidratación es una causa frecuente de calambres musculares, por lo que mantener una adecuada hidratación es fundamental.
Reposición de electrolitos: asegurar un adecuado aporte de calcio, potasio y magnesio.
Ejercicio moderado: realizar actividad física de bajo impacto de forma regular, como caminar o nadar.

Conclusión

Si bien los calambres musculares pueden aparecer de manera ocasional e incluso resultar inevitables, existen medidas que ayudan a prevenirlos y disminuir su intensidad. Es recomendable adoptar hábitos de vida saludables, mantener una buena hidratación, descansar adecuadamente y seguir una alimentación equilibrada, rica en frutas y verduras. Las bananas constituyen una buena fuente de potasio y magnesio, minerales importantes para la función muscular. Asimismo, es fundamental realizar actividad física de manera regular, con una adecuada entrada en calor y ejercicios de elongación antes y después del entrenamiento.

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