En una velada que superó todas las expectativas, tuvo lugar en el Auditorio “Miguel Ángel Pías” de Casa de Cultura el Primer Encuentro Internacional de Payadores “Gabino Ezeiza”. La propuesta reunió a seis destacados improvisadores de Uruguay y Argentina y convocó a un público numeroso y entusiasta, con un perfil de asistentes fuertemente ligado al ámbito rural y a la tradición criolla, poco habitual en este clásico espacio cultural de la ciudad. Durante más de dos horas, el arte del verso improvisado cautivó a los presentes con un espectáculo en el que la destreza técnica, el humor, la emoción y el respeto por una tradición compartida a ambos lados del Río de la Plata se combinaron en un clima de permanente complicidad entre artistas y espectadores.
Tras la bienvenida del maestro de ceremonias, Daniel Parente, y del payador e impulsor del encuentro, Leonardo Silva Rodríguez, la actividad comenzó con una demostración de una de las técnicas más características de la payada: el pie forzado. Antes de que comenzaran las improvisaciones, Silva explicó al público el funcionamiento de este recurso, mediante el cual los asistentes proponen frases que los payadores deben incorporar obligatoriamente al final de sus décimas. Lo que parecía un simple juego terminó convirtiéndose en una verdadera exhibición de rapidez mental, memoria y dominio del verso.
Las frases fueron surgiendo desde distintos sectores del auditorio — “Cantando con sentimiento”, “Amor por la tradición”, “Con ese pelaje moro”, “En este fogón campero”, entre muchas otras— y el desafío fue creciendo hasta llevar a los improvisadores a enlazar cuatro pies forzados en una misma composición. Los aplausos acompañaron cada resolución y también los inevitables tropiezos que, como señaló el propio Leonardo Silva, dejaron en evidencia que la improvisación “nace y muere en el momento”. Esa interacción convirtió al público en parte esencial del espectáculo y permitió apreciar con claridad el complejo trabajo mental que exige el arte repentista.
Talento, contrapuntos y emoción
La calidad artística de los participantes quedó de manifiesto a lo largo de toda la noche. Representando a Paysandú estuvieron Leonardo Silva, Walter Benítez, Ademar Ibáñez y Cristina Tagliani, payadora con discapacidad visual que protagonizó, junto a Silva, uno de los momentos más emotivos del encuentro. Sus décimas improvisadas giraron en torno a valores como la vida, el amor, la paz, la empatía y la integración, en un diálogo poético que despertó prolongados aplausos y culminó con una impecable despedida “a media letra”, modalidad en la que ambos fueron completando alternadamente los versos. También sobresalieron los contrapuntos entre el argentino Gabriel Machadinho y Ademar Ibáñez, donde el humor, las bromas sobre la diferencia de edades y el mutuo respeto dieron lugar a un intercambio ágil y creativo, antes de cerrar igualmente con una despedida compartida. Luego fue el turno de Walter Benítez y el argentino Aarón Juárez, quienes construyeron una payada atravesada por referencias a Gabino Ezeiza, Juan de Nava, Aníbal Sampayo y Juan Carlos “Indio” Bares, reivindicando el legado de quienes mantuvieron viva esta expresión cultural y el vínculo histórico entre ambos países. La respuesta del público volvió a traducirse en ovaciones tras cada décima.
Como broche final, los seis payadores regresaron al escenario para un cierre colectivo, enlazando sucesivamente sus versos en una despedida que resumió el espíritu de la jornada: la gratitud por la respuesta del público, el deseo de reencontrarse y la convicción de que el arte del payador continúa plenamente vigente.
Más allá del muy buen nivel de las improvisaciones, el encuentro dejó la sensación de haber abierto un nuevo espacio para una tradición profundamente rioplatense. La calidez del público, la camaradería entre los artistas y el entusiasmo generado por los contrapuntos y las distintas formas de improvisación hicieron que esta primera edición dejara planteado un desafío: que el encuentro tenga continuidad y se consolide como una cita permanente para los amantes de la payada a ambos lados del río.



Sé el primero en comentar