Un pitbull atacó y mató a otro perro que se encontraba dentro de su casa, detrás de la reja. Claudia, su propietaria, denunció que se encontraba junto a otras dos perras que mantiene “bajo todas las condiciones sanitarias”.
El pitbull “pasó por la vereda, ellos le ladraron y mi perro, que apenas sacó el hocico, fue tironeado de tal manera que le provocó lesiones incompatibles con la vida. Lo destrozó. Está todo registrado en un video, donde muestra que durante seis minutos atacó a mi perro hasta que alguien le tiró agua caliente al pitbull y recién ahí lo largó”.
Aseguró que “andaba suelto en la calle, sin dueño ni bozal. Salió corriendo y quedó frente a una casa, donde la dueña de esa vivienda creyó que por la sangre que tenía en su cuerpo estaba lastimado. Pero toda esa sangre era de mi perro. La mujer lo ingresó a su casa, lo bañó y luego lo dejó atado en el frente ante la posibilidad de que apareciera su dueño”.
Álvarez aseguró que “se hicieron las denuncias correspondientes, la policía asistió enseguida porque yo estaba trabajando y mi hijo de 12 años estaba solo en mi casa. Ahora está en un shock, ha tenido que tomar medicación, no concilia el sueño y llora todo el tiempo. Él ama a sus perros y vio todo lo que pasó”.
El pitbull permaneció atado en la vereda “desde las 9 de la mañana hasta las tres de la tarde, cuando el dueño cobardemente lo desató y se lo llevó. En todo ese tiempo tuve que ir a la veterinaria, después a darle sepultura a mi perro y a calmar a mi hijo por todo lo que había visto”.
Notoriamente indignada, agregó que el propietario del pitbull “no dio explicaciones a nadie y obviamente se dio cuenta de que algo había ocurrido porque tenía su lomo quemado con agua caliente. Después, por redes sociales, empezó a contestar que su perro no había matado a nadie cuando yo lo tengo grabado en la cámara. Es un irresponsable que, además, cometió el delito de omisión de asistencia porque nunca vino a dar la cara”.
Álvarez señaló que “tenemos un sistema judicial oprobioso que permite pasivamente que estas cosas sigan pasando. Pero si busco dormir al perro agresivo para salvar a la sociedad de un daño mayor, la delincuente paso a ser yo, porque el dueño sabe perfectamente lo que hizo su perro y sigue en su casa contestando en las redes”.
Enfatizó que le “preocupa profundamente que ese perro siga suelto y pueda volver por las dos perritas que me quedaron”. Finalmente, agradeció la rápida asistencia y actuación policial, pero criticó al sistema judicial. “Todos conocemos casos de pitbull que han matado y herido gravemente a personas y nadie hace nada porque es una raza que sigue reproduciéndose. No veo a un juez ni a un político que diga que a esto hay que cambiarlo”, manifestó.
Responsabilidad
La doctora Verónica Ortiz, abogada especializada en Derecho Animal, señaló a EL TELEGRAFO que ante este caso concreto “tenemos que hablar de responsabilidad del tutor del animal. No necesariamente por tratarse de un pitbull quiere decir que vaya a atacar. Pero tenemos que tener en cuenta que si lo hace, puede ser mortal, tal como ocurrió. Y que pudo haber sido una persona”.
Explicó que la responsabilidad sobre el perro implica que no debe quedar suelto en la calle, salir con correa y bozal. “La gente piensa que puede manejar todas las razas y no es así”, consignó. La experta consideró que “si la familia defendía a su animal de compañía podría haber dado muerte al pitbull y terminan pagando los dos. El perro murió como resultado del ataque a través de una reja y el primero que está llamado a responsabilidad es el dueño del pitbull, que lo dejó suelto, no se hizo cargo y tampoco se acercó a la familia”.
En los últimos meses se han acentuado los reclamos para tipificar el delito de maltrato en el Código Penal. Sin embargo, Ortiz aclaró que si existiese dicha norma “tampoco entraría este caso porque el hombre no dio muerte al animal, sino el perro que estaba a su cargo”.
No obstante, aseguró que estas situaciones ameritan una denuncia policial y ante el Instituto Nacional de Bienestar Animal (INBA).
“Si la denunciante así lo expresara, puede presentar una demanda civil por daños y perjuicios. Porque, además, hay un menor sumamente afectado emocionalmente y es posible que necesite una consulta psicológica o medicación. Son todos gastos que la familia deberá afrontar, dejando de lado el dolor de enfrentar la pérdida de su animal de estima. Hay una serie de impactos y quien lo tiene que asumir es quien lo provocó, es decir, el tenedor del animal”.
Reclamo civil
Explicó que si la persona resolviera una demanda, “todo reclamo civil es precedido de una conciliación obligatoria donde se exponen las situaciones del caso. Ahí se ve si se puede llegar o no a un acuerdo. Acá no estamos hablando de lucrar con el dolor de nadie, sino que la persona que daña a otra tiene que retribuir. Hay que probar de dónde vino ese animal, quién es su tenedor y probar las lesiones. Es decir, tenemos que tener un informe veterinario porque el perro debió ser eutanasiado por la entidad de las lesiones”.
En estos casos, “se solicita la colaboración de los vecinos para que identifiquen día y hora del hecho porque lo que se pide en materia civil hay que probarlo”. Esta situación en particular no requiere de una necropsia, “porque no arrojará otros resultados, sino que nos importa aclarar por qué se llegó a esa eutanasia”.
Ante otras situaciones, “es muy importante que la gente sepa que ante una muerte que entiendan dudosa, sobre todo cuando hay intervención veterinaria, se debe pedir la necropsia porque es el documento que aportará sobre las causas de la muerte”.
La especialista enfatizó en la importancia de que el INBA se combine con las intendencias para hacer jornadas de capacitación a niños y adultos en tenencia y convivencia responsable. Recordó que “así como todos tenemos el derecho de convivir con animales de estima, también nuestros vecinos tienen derecho a que el animal no los ataque o los moleste”.
Consideró que “otra posibilidad es que la Fiscalía entienda que hay un delito” y recordó la resolución de la fiscal de Canelones, Irene Penza, quien logró la imputación y formalización de la investigación contra un hombre por tortura y muerte del gato de su vecina en la ciudad de Santa Lucía.
“Hay un delito que se llama destrucción de la propiedad privada y ahora se observa una tendencia a encontrar otras soluciones que lleven un poco de paz a las personas afectadas. Porque ven que su pérdida no es compensada con una sanción administrativa del INBA, ni con dinero que les den por la vía civil”, agregó. La abogada recalcó que “no queremos llenar las cárceles de gente, pero entendemos la importancia del antecedente penal, aunque fuera sin prisión. El antecedente es importante, como pasó con el caso de July”, la perra decapitada viva en Paysandú el año pasado.
Aclaró que para iniciar la demanda, la persona que propició el daño “debe tener algún tipo de patrimonio”. De lo contrario, el demandante deberá esperar dos años —es el tiempo aproximado que duran estos juicios— sin resultados, con el riesgo de que la otra persona no pueda responder económicamente.


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