Diversos pronósticos (IRI de la Universidad de Columbia, Inumet y UdelaR) coinciden en que la tendencia de precipitaciones por encima de lo normal comenzará inicialmente en la frontera con Brasil y el norte durante el trimestre agosto-octubre, para luego consolidarse en todo el territorio nacional hacia el final de la primavera y el verano.
Guadalupe Tiscornia, de Sistemas de información y transformación digital (GRAS), del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) analizó en el programa Diario Rural (CX4 Radio Rural), las características climáticas por las que pasa Uruguay y las actualizaciones en las previsiones de institutos especializados de Uruguay y Estados Unidos.
El IRI, Instituto de Clima y Sociedad de la Universidad de Columbia de Estados Unidos actualizó la información para el trimestre agosto-setiembre-octubre y muestra “mayores probabilidades de que las lluvias estén por encima de lo normal en la frontera con Brasil, todo el norte y noreste de nuestro país”. Para el resto “no hay una señal clara”.
El Instituto Uruguayo de Meteorología (Inumet), junto con la Universidad de la República (UdelaR), para el trimestre julio-agosto-setiembre está mostrando la misma tendencia, con mayores probabilidades de precipitaciones por encima de lo normal en la frontera con Brasil.
Para setiembre-octubre-noviembre y octubre-noviembre-diciembre se consolidan a nivel país las probabilidades de que las lluvias estén por encima de lo normal, con más fuerza en el norte. Por eso “es clara la tendencia de que tendremos una primavera con más probabilidades de lluvias arriba de lo normal. A nivel de temperaturas, las probabilidades de que estén por arriba de lo normal van bajando”, señaló.
Humedad e inestabilidad
Humedad, inestabilidad en las temperaturas, son dos características que hemos visto en los últimos días, dijo la profesional. Esas características “hacen que la humedad del suelo comience a subir de a poco”.
“En los primeros diez días de julio el contenido de agua en el suelo se ubicó, en algunas zonas, entre 50% y 60%; pero dichos parámetros aumentaron mientras avanzaba julio y ahora estamos por arriba del 70% prácticamente en todo el país, con una zona sur y sureste con contenidos más bajos, y hay zonas en el sur en las que todavía falta el agua”, señaló. Al momento y en el sur, las lluvias han sido insuficientes.
En cuanto a las pariciones ovinas y los corderos pequeños no se han registrado fríos importantes, y las alertas de riesgo “no son tan altos en gran parte del país”, agregó, pero es un indicador muy dinámico.
A mediados de julio “se dieron temperaturas por arriba de las medias en prácticamente todo el país, sobre todo en el norte; se bordearon los promedios máximos para ese período”, continuó, lo que había sido previsto.
Tiscornia añadió que “se fortalece el evento El Niño” con más pujanza “hacia la primavera”, momento en que “las probabilidades son bastante altas de que tengamos un evento muy fuerte”, considerando que El Niño se clasifica en tres opciones: “moderado, fuerte y muy fuerte” y llamarlo de otra forma “es crear más alertas que otra cosa”, cuestionó en referencia a los titulares que hablan de un “Super Niño” o “El Niño Godzilla”.
Las últimas referencias de El Niño fuerte fueron en 2015-2016 y 2023-2024, este último con menos intensidad que el anterior.
Denominaciones incorrectas
En muchos espacios y en redes sociales del mundo entero se le ha llamado “El Súper Niño” o “El Niño Godzilla” en referencia a su posible intensidad, pero profesionales como institutos u organismos oficiales de la meteorología de varios puntos del planeta dicen que esas denominaciones son incorrectas y que buscan impactar en las personas, por lo que no deberían utilizarse.
En Uruguay, Guadalupe Tiscornia lo dijo en una entrevista que publica Todo El Campo, que El Niño se clasifica en tres opciones: “moderado, fuerte y muy fuerte” y llamarlo de otra forma “es crear más alertas que otra cosa”.
Cualquier otra denominación busca impactar en la sociedad de una forma que no es la adecuada ni aporta nada, solo alarmismo o miedo.
Moderado es cuando la temperatura sube 1 grado más del promedio en el Pacífico. Fuerte, cuando la temperatura sube 1,5 grados más del promedio, Muy fuerte cuando la temperatura sube 2 grados por arriba del promedio.
Calentamiento del mar
Originalmente se aplicó el término El Niño a un débil calentamiento en la temperatura superficial del mar, a lo largo de las costas de Perú y Ecuador. Ese calentamiento se observaba cerca del período de Navidad, razón por la que se le dio el nombre de El Niño, en referencia al niño Jesús.
Pero en las últimas décadas se observó que ese calentamiento ya abarcaba una región mucho más extensa, desde el Pacífico central hacia el Pacífico tropical, modificando patrones climáticos globales.
El Niño ocurre aproximadamente cada dos a siete años, ya que se alterna con La Niña y con condiciones neutras. El Niño suele alcanzar su punto máximo entre noviembre y enero, aunque su desarrollo puede detectarse con meses de anticipación y sus efectos pueden tardar meses en propagarse por todo el mundo.
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