Resonador lúdico: una ayuda a niños a transitar por la experiencia de la resonancia magnética

En los hospitales y centros de salud en que se realiza imagenología, la atención a los pacientes que deben realizarse una resonancia magnética casi siempre es humana y correcta. Pero una cosa es la experiencia de un adulto que debe hacerlo y otra muy diferente la de un niño.
De ahí la importancia de un grupo de estudiantes de Ingeniería Biomédica de Fray Bentos que aceptaron el desafío del Hospital Pereira Rossell, de utilizar la innovación y el diseño lúdico para reducir el uso de anestesia en niños que deben enfrentarse a una resonancia magnética.
Belén Echenique, Luciano Ríos, Rafael Lallera y Fernando Almirón, diseñaron y desarrollaron una réplica interactiva del resonador magnético para cambiar mejorar la experiencia de los usuarios.
“Sabemos que los ruidos del resonador son muy fuertes, parecen disparos o taladros. Para un niño que no entiende qué pasa, estar quieto 40 minutos es casi imposible. El juguete les permite anticipar esa experiencia de forma divertida” dice Belén Echenique.
El resonador permite que el niño asuma el rol de operador y se sumerja en una narrativa divertida. Cada paciente, antes de pasar por su estudio, debe realizarle una resonancia a una tortuga que se tragó una moneda de oro. Al jugar con el modelo a escala, los niños se familiarizan con los ruidos y movimientos de la máquina real, desmitificando el procedimiento médico. “Elegimos este proyecto porque era el único que trabajaba mano a mano con un hospital de referencia como el Pereira Rossell. Queríamos hacer algo que realmente quedara para el futuro y que ayudara a los niños a perder el miedo” contó Luciano Ríos, estudiante de Ingeniería Biomédica.
El desarrollo del Magne Toy es también un ejemplo de ingenio y sostenibilidad. En los laboratorios de Fray Bentos, los estudiantes experimentaron con técnicas de silicing, fibra de vidrio y resina epóxica para crear un equipo robusto, económico y fácil de desinfectar. El proceso involucró el uso de impresoras 3D y el apoyo de laboratorios de otras disciplinas, demostrando la potencia de la interdisciplina en la Universidad Tecnológica.
“Se cumplió el objetivo. Hemos visto que con el juego y la preparación previa bajaron los números de anestesia. Lograr que una niña le diga a su madre: ‘Mami, si es solo esto, yo me animo’, es lo que hace que todo el esfuerzo valga la pena” cuenta la doctora Silvina Zabala, del Departamento de Imagenología del Hospital Pereira Rossell.

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