El Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial y la Intendencia de Paysandú inauguraron ayer 158 viviendas y soluciones habitacionales en distintos puntos de la ciudad. La jornada comenzó por la mañana en Bajo Curupí, donde 74 familias recibieron las llaves de sus casas en el nuevo complejo habitacional denominado Nuevo Comienzo.
La ceremonia estuvo marcada por la emoción de quienes dejaron atrás años de incertidumbre, evacuaciones y pérdidas provocadas por las crecientes del río Uruguay. Para muchas de las familias, la entrega significó mucho más que acceder a una construcción, representó la posibilidad de vivir sin vigilar permanentemente la altura del río y sin tener que abandonar sus pertenencias cada vez que el agua avanzaba sobre las zonas bajas.
“Hoy no recibimos solamente una llave, recibimos la oportunidad de comenzar una nueva etapa, de brindarles a nuestros hijos un hogar seguro, de construir recuerdos y de mirar el futuro con más tranquilidad”, expresaron Julia Martínez, Hugo Correa, Jennifer Acosta, Richard Acosta y Verónica Tejeira, al hablar en nombre de los adjudicatarios.
Los vecinos señalaron que el desafío comenzará ahora con la construcción de una comunidad basada en el respeto, la solidaridad y el cuidado mutuo. “Una casa no es solo un techo y cuatro paredes; un hogar se construye cada día con amor, con respeto, con el esfuerzo de cada familia y con el compromiso de ser buenos vecinos”, manifestaron.
El acto contó con la presencia del intendente Nicolás Olivera y de la ministra de Vivienda y Ordenamiento Territorial, Tamara Paseyro, además de autoridades nacionales y departamentales, técnicos, funcionarios y la totalidad de las familias beneficiarias. Paseyro continúa al frente de la cartera de Vivienda, según la estructura institucional vigente del ministerio.
“YA NO VAN A TENER QUE SALIR”
Olivera puso el énfasis en las dificultades atravesadas por los habitantes de Bajo Curupí y recordó las reiteradas inundaciones, los traslados de niños y las carencias de servicios básicos que acompañaron durante años la vida cotidiana de las familias.
“Seguramente en el calendario de la vida de todos los que hoy son parte de este día, este es para marcar en rojo”, afirmó el intendente, quien mencionó “todas las penurias, todos los desbordes, todas las inundaciones” que debieron soportar los vecinos mientras esperaban una solución definitiva.
El jefe departamental destacó especialmente que la mudanza se concreta cuando nuevamente existe preocupación por el comportamiento del río y las lluvias de las próximas semanas. “Probablemente muchos de ustedes quizá la semana que viene hubieran tenido que estar saliendo de sus casas (por la creciente del río Uruguay) y felizmente ya no van a tener que salir, porque sus casas van a ser otras”, sostuvo Olivera.
Agregó que los nuevos habitantes del complejo “ya no se van a tener que preocupar por la inundación, por el barro, por los servicios o por la barométrica”, problemas que históricamente condicionaron la vida de quienes residían en la zona inundable.
Olivera subrayó que la transformación será particularmente significativa para los niños y jóvenes del barrio, “quienes crecerán en un entorno más seguro y con uno de los problemas fundamentales de sus familias finalmente resuelto”.
“Van a vivir en otra situación, van a crecer en otro lugar y eso les va a permitir pensar de otra forma”, afirmó.
“NO ES UN FAVOR, ES UN DERECHO”
Paseyro sostuvo que la entrega de las viviendas representa el cumplimiento de una obligación del Estado y no una concesión hacia las familias. “Cada vez que entregamos una vivienda nos acercamos más a la restitución de un derecho, porque es lo que corresponde. Este no es un favor; este es un derecho que tienen cada uno y cada una de ustedes”, expresó la ministra.
La secretaria de Estado destacó que Nuevo Comienzo fue posible mediante el trabajo coordinado entre el gobierno nacional, la Intendencia, los equipos técnicos y las propias familias. Señaló además que el proyecto refleja la continuidad de las políticas públicas, dado que fue planificado durante una administración y ejecutado en otra.
Paseyro informó que la inversión realizada por el Ministerio de Vivienda para concretar el complejo alcanzó los siete millones de dólares. También remarcó que el proceso no termina con la entrega de las llaves, sino que continuará con el acompañamiento de los equipos sociales para favorecer la convivencia y consolidar la organización del barrio.
La ceremonia culminó con la entrega simbólica de las llaves. Cada familia recibió además un pequeño árbol de romero y una planta floral para colocar en su nuevo domicilio, como símbolo del comienzo de una etapa en la que la amenaza del agua quedará definitivamente fuera de sus hogares.

