Escribe Ernesto Kreimerman: El triste e increíble tormento del Dr. Fauci

El Dr. Anthony S. Fauci, que durante casi cuatro décadas fue reconocido como el principal experto en enfermedades infecciosas de Estados Unidos, tuvo este miércoles 29 de julio de 2026 una estrategia absolutamente defensiva frente a las preguntas del Comité del Senado que investiga los orígenes del Covid-19. Más de cien veces se negó a responder las preguntas de senadores republicanos y se amparó en el derecho que otorga la Quinta Enmienda a no autoincriminarse. De todos modos, abogados de distintas corrientes de opinión coinciden en afirmar que ambas estrategias legales son igualmente válidas y no significan nada más que eso.

El reconocimiento acumulado desde sus inicios en tiempos de Ronald Reagan hasta su retiro durante la gestión de Biden de nada le ha servido ante los ataques del trumpismo. El valor del conocimiento científico ha sido devaluado.

A lo largo de sus 38 años al frente del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, Fauci testificó más de 200 veces y siempre destacó por su precisión y sobriedad técnica. Fue indultado preventivamente al final del mandato de Joe Biden —el indulto tiene fecha de enero de 2025—, resolución que aplica a cualquier cosa que ocurriera antes de su emisión. De lo único que Fauci no está protegido es de ser acusado de mentir bajo juramento.

Biden fundamentó su decisión en las amenazas de Trump de procesar a demócratas y optó por prevenir. El propio Fauci entendía que “no hay motivos posibles para ninguna acusación”, pero este miércoles 29 de julio, el clima de venganza política alcanzó su mayor agresividad.

Las páginas de lectores de los periódicos recogieron decenas de cartas en reconocimiento a Fauci: “ayudó a salvar innumerables vidas durante la epidemia de sida y la pandemia de Covid-19, y debería dedicar sus últimos años a ser honrado, celebrado y agradecido por toda una vida de servicio público”.

Tanta desconsideración tuvo su remate cuando el presidente Trump expresó, contrariado y algo burlón, que él “no seguía mucho sus consejos… supongo que habría muchas preguntas que podría haber respondido, y con algunas quizás no se sentía cómodo”.

El cierre agónico de la audiencia

Ya sobre el final de la sesión, el senador Rand Paul anunciaba que el comité resolvería en su próxima reunión declarar a Fauci en desacato por su resistencia a responder.

La imagen de la derrota fue la de Fauci retirándose con el rostro impasible e inexpresivo, escoltado por la policía. La audiencia repasó los años de rencillas políticas sobre la pandemia, en particular el uso de las mascarillas, las vacunas y el distanciamiento social. El liderazgo de Fauci durante la pandemia de Covid-19 fue duramente reprochado. Fue una sesión que solo buscó pasar viejas facturas, sin fundamento técnico.

El golpe más ruin llegó con esta afirmación del senador Josh Hawley, republicano de Missouri, en tono irónico: “Nadie que dice honestidad se vale de la Quinta Enmienda, ¿verdad doctor?”

Rand Paul, presidente del Comité de Seguridad Nacional y Asuntos Gubernamentales, advirtió que posiblemente presentaría ante el comité una acusación de desacato contra Fauci. El argumento sería que se acogió demasiadas veces al beneficio de la Quinta Enmienda, lo que, desde su interpretación, era innecesario dado que lo protegía un indulto general por los años 2014 a 2025.

Para quienes no daban crédito a la eventualidad de que Trump hiciera lugar a una serie de venganzas políticas contra Fauci, hoy asumen que subestimaron el comportamiento del presidente. El propio New York Times, en sus ediciones del 20 al 23 de enero de 2025, interpretaba así esas decisiones: “Al emitir los indultos preventivos, el señor Biden convirtió efectivamente el poder constitucional de perdón presidencial en un escudo protector contra lo que él sostenía sería una venganza motivada políticamente. Ningún otro presidente ha empleado la clemencia ejecutiva de forma tan amplia y abierta para frustrar a un sucesor que cree que abusaría de su poder, y ningún otro presidente, ni siquiera el señor Trump, ha indultado a tantos miembros de su propia familia”, pero no a sí mismo.

Trump exoneró a muchos amigos y partidarios, incluso con delitos gravísimos. Por ejemplo, Ross William Ulbricht, sentenciado el 29 de mayo de 2015 a cadena perpetua por narcotráfico, incluido el blanqueo de dinero. Otro ejemplo: Larry Hoover, de Illinois, condenado a cadena perpetua por narcotráfico y distribución de cocaína. El caso más llamativo fue el indulto total al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, condenado a 45 años de cárcel por cargos de narcotráfico y conexos.

Los antecedentes de Fauci

Fauci ha sido el principal experto en enfermedades infecciosas durante las últimas cuatro décadas. Trabajó para el presidente Ronald Reagan y se retiró en tiempos de Biden. Pero los antivacunas aliados de Trump atacaron su gestión de la pandemia de coronavirus. Stephen K. Bannon, exestratega de Trump, promovió campañas de desprestigio contra él con amenazas explícitas: “una justicia romana dura, y estamos dispuestos a dártela”, le decía durante la noche electoral.

Aunque Fauci se mostró confiado en todo momento acerca de su gestión y sus antecedentes éticos, ante el tenor que fueron tomando unas acusaciones carentes de fundamentos y de elementos probatorios, al momento de comparecer ante el comité prefirió seguir el consejo de su abogado y se resguardó en los derechos que le otorga la Quinta Enmienda de no autoincriminarse.

El odio…

La audiencia duró más de tres horas y al finalizar, el senador Paul anunció que posiblemente el comité votaría la próxima semana una acusación de desacato contra Fauci.

La agresividad de los debates en Estados Unidos sigue en niveles de altísima dureza verbal. El Congreso continúa su juego alejado del círculo de las decisiones principales —el de la guerra y el de los grandes negocios—. Esta sesión refleja el problema de fondo de Estados Unidos: la crisis política y de gobernanza, la tensión entre la ciencia, la política y la legalidad en el debate sobre la gestión de la pandemia, no desde una perspectiva científica sino desde el odio, el ataque personal y descalificador, incluso calumnioso, apelando a mentiras y teorías conspirativas.

Se requiere algo más de valor y dignidad para no caer en las mismas ruindades. Otro camino, otro rumbo es posible.

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