Escribe: Lic. Yasmin Buono: La muerte no distingue nombres: el duelo que nos iguala

El pasado 8 de agosto, una noticia ha impactado el mundo deportivo en gran medida: la muerte de Jorge, el padre de Leonel Messi, uno de los jugadores de fútbol más influyentes de estos últimos tiempos. Y como he mencionado en escritos anteriores, la psicología está en todo lo que vivimos; pensemos ahora esta muerte como una oportunidad para reflexionar sobre lo humano del duelo.

Existen momentos en los que las diferencias que construimos en la vida dejan de importar. El dinero, la fama, los títulos, los logros, el reconocimiento o la falta de él.

Frente a la muerte de alguien que amamos, todos quedamos de algún modo, desnudos frente a la misma experiencia humana: la ausencia física para siempre.

Una carta

La reciente carta publicada del futbolista permite mirar el duelo más allá del personaje público: aparece un hombre atravesado por la pérdida, la nostalgia y también por la incertidumbre. Ya no está su padre, esa presencia que durante años formó parte de su vida personal y profesional.

Detrás del futbolista admirado por millones de personas aparece simplemente un hijo que ha perdido a su padre. Tal vez como vos, que lees estas palabras y como yo, que las escribo.

Cuando la ausencia cambia el mundo

Desde la psicología sabemos que el duelo no consiste solamente en “superar” una pérdida. Alba Payás, en su libro Las tareas del duelo; plantea una mirada integrativa del proceso: reconocer la realidad de lo ocurrido; conectar con el dolor, adaptarse a una vida en la que el otro ya no está, no llama, no puede responder. Y lenta y progresivamente reconstruir significados y una nueva forma de relacionarnos con nuestra propia historia.

Porque el duelo no consiste en olvidar a quien murió, es aprender a vivir con la ausencia que con el tiempo se integra y forma parte de nuestra vida.

Cuando muere alguien significativo, muchas veces también se modifica nuestra identidad. Cambian las rutinas, los proyectos, las preguntas y hasta aquello que tenía sentido.

La pérdida no solamente se lleva una persona, a veces también se lleva parte del mundo tal como lo conocíamos.

La transformación en el duelo

El doctor en Psicología Carlos Bautista menciona que toda pérdida importante produce dos movimientos simultáneos: uno mira hacia lo que ya no está y otro, aunque al principio casi no se perciba, comienza a mirar hacia lo que todavía puede nacer. El dolor pertenece al primero y la transformación pertenece al segundo. El problema es que durante un tiempo ambos conviven porque una parte de lo anterior también muere.

Tal vez esta sea la tarea más difícil del duelo: sin dejar de amar lo que fue, permanecer disponible para lo que aún no ha llegado, porque la vida, a los que quedan, no ha terminado de mostrar quiénes podemos llegar a ser. (097352937)

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