Frente Amplio defiende el refugio y afirma que la solución no es esconder a los pobres

Ana Curti, Silvia Fernández, Lilián Intrieri.

La bancada del Frente Amplio defendió la instalación en el antiguo Sanatorio Pasteur del nuevo centro para personas en situación de calle y sostuvo que trasladarlas hacia la periferia de Paysandú no resolvería el problema, sino que implicaría apartarlas de la sociedad. La fuerza política, única bancada que no acompañó la declaración de la Junta Departamental que reclama al Mides rever la ubicación, apuesta a un programa integral de atención durante las 24 horas y los 365 días del año, con asistencia psicológica, psiquiátrica, social y educativa orientada a la reinserción.

En diálogo con EL TELEGRAFO, las edilas Silvia Fernández, Ana Curti y Lilián Intrieri señalaron que el centro dependerá del Ministerio de Desarrollo Social, aunque la gestión estará tercerizada a través de la Dirección de Desarrollo de la Universidad CLAEH. “No estuvimos de acuerdo con lo que plantearon los vecinos porque consideramos, desde nuestra visión como frenteamplistas, donde uno de nuestros pilares es la igualdad, que llevarlos a otra zona, fuera de la ciudad, no es lo adecuado”, explicaron.
Para la bancada, las personas que serán atendidas no deben ser responsabilizadas por haber llegado a esa situación. “Ellos no eligieron estar en esas condiciones. Nosotros no sabemos por qué llegaron a eso. Nadie está libre; puede ser un familiar, puede tocarle a un amigo”, señalaron.

“NO ES SOLAMENTE UN REFUGIO”

El Frente Amplio sostiene que el proyecto para el Pasteur no debe compararse con el modelo tradicional de refugio nocturno. “Lo primero que hay que decir es que se están retomando los objetivos iniciales del Ministerio de Desarrollo Social, que eran generar un proceso de trabajo con la gente en condición de calle y vulnerabilidad para ser reintegrada a la sociedad. No es solamente el cuidado nocturno; es un cuidado integral de recuperación de esas personas”, sostuvieron.

Está previsto un funcionamiento permanente, con intervención de psicólogos, psiquiatras, asistentes y educadores sociales, además de acciones vinculadas con las adicciones, la salud, la educación y los vínculos familiares. “No es la solución cambiar a la gente en situación de calle de lugar. La solución es tener una planificación y aplicar un plan integral que les permita salir de esa situación”, afirmaron.
“El propósito es que la persona salga. Si la persona no sale sana, a trabajar y a incluirse con la sociedad, no sirve”, resumieron.

NO TODAS LAS PERSONAS TIENEN ADICCIONES

La bancada cuestionó que se asocie automáticamente a quienes utilizan los refugios con adicciones, violencia o falta de formación. “Mucha gente que está en condiciones de refugio tiene trabajo, va a trabajar y no tiene dónde dormir. Son personas que no tienen vivienda. No todos los que están en el refugio están en situaciones deplorables de consumo”, indicaron.

Agregaron que existen personas con estudios culminados e incluso usuarios de Santa Elena que trabajan diariamente. “El proceso de reinsertarlos es largo. No podemos decir que alguien estuvo veinte años en esta situación y que en un año lo vamos a poner a trabajar, porque sería una mentira. Pero hay que comenzar un proceso”, señalaron.

La propuesta contempla además recuperar vínculos familiares. “El primer vínculo que generalmente se rompe es el de la familia. Ese vínculo hay que tratar de recomponerlo”, expresaron.

DEFIENDEN LAS CONDICIONES DEL PASTEUR

Contrariamente a las objeciones de la bancada nacionalista y vecinos de la zona, el Frente Amplio considera que el antiguo sanatorio reúne condiciones apropiadas. “El Sanatorio Pasteur es un lugar muy propicio, tiene condiciones que hacen a un abordaje mucho más adecuado porque tiene separaciones, baños, cocina”, sostuvieron. A su juicio, un programa de rehabilitación requiere otras condiciones que un simple refugio nocturno. “Si se va a hacer otro tipo de abordaje, con medicina, talleres, educación y todo lo demás, precisás un espacio, y nosotros lo consideramos totalmente adecuado”, indicaron.

VECINOS TIENEN DERECHO, “PERO HAY PRIORIDADES”

Las representantes frenteamplistas reconocieron el derecho de los vecinos a expresar sus preocupaciones y admitieron que no existió previamente una instancia de participación directa, pero entienden que el Estado debe priorizar las situaciones de extrema vulnerabilidad.

“Los vecinos tienen derecho, tienen derecho a expresar su voz, no les vamos a negar eso”, afirmaron. Sin embargo, agregaron que “hay prioridades. Primero tenemos que ir por el que más necesita”.
“Los vecinos tienen derecho a expresar su voz, pero hay una cosa que está clara, este plan ya está en marcha”, sentenciaron, con la firma del alquiler del local y con el CLAEH.
También plantearon que quienes manifiestan preocupación podrían participar en los procesos de integración. “No es solamente ‘yo no te quiero acá’; es también ‘yo te facilito que vos te reintegres’. Esa es una pregunta que hay que hacerle a la sociedad entera”, expresaron.

En particular interpelaron al sector comercial. “¿Cuál es la propuesta para reinsertar a estas personas? ¿Cuántos comercios los tomarían?”, preguntaron.
Durante el tratamiento del tema apareció el término aporofobia, utilizado por el Frente Amplio para referirse al rechazo o miedo hacia las personas pobres. Las edilas defendieron su utilización y rechazaron que se lo interprete como un insulto.

Consideran que algunas propuestas de retirar el centro de la zona urbana terminan separando a las personas según su condición social. “Si yo la aíslo, psicológicamente también tiene un efecto ‘¿por qué me trajeron acá?, ¿porque soy pobre?, ¿porque estoy enfermo?, ¿porque consumo?’ Si hago un abordaje común y ellos ven que pueden convivir con otras personas, aprender y rehabilitarse, es un plan muy distinto”, señalaron.
Finalmente, ante la pregunta de EL TELEGRAFO sobre cuál sería su reacción si un centro de estas características se instalara en su propia cuadra o cerca de su vivienda, la respuesta fue afirmativa. “Sí. Yo me pondría a trabajar en el centro”, respondió una de las edilas.
“Hay que apostar a la rehabilitación”, resumieron. “Primero tenemos que aceptar la sociedad como está y después ir incorporando a esas personas mediante políticas públicas”.

 

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