Mientras Paysandú continúa pendiente de la aprobación definitiva de la planta de combustibles sintéticos proyectada por HIF Global, en España el hidrógeno avanza como alternativa para el transporte de pasajeros. La Comunidad de Madrid comenzó a probar un autobús eléctrico con pila de combustible que ofrece más de 1.000 kilómetros de autonomía y puede repostar en apenas diez a quince minutos.
El vehículo, fabricado por la empresa española Irizar, está equipado con el nuevo sistema de pila de combustible FCPM C190 desarrollado por Bosch. Durante varias semanas será incorporado por la empresa Alsa a diferentes servicios de transporte madrileños, con el propósito de evaluar su eficiencia, fiabilidad, consumo y comportamiento en condiciones reales.
La experiencia española permite observar una de las aplicaciones concretas del hidrógeno, en momentos en que Paysandú espera definiciones sobre la mayor inversión privada anunciada para Uruguay. El proyecto de HIF prevé producir hidrógeno verde para transformarlo posteriormente en combustibles sintéticos, cuya comercialización estará orientada fundamentalmente a la exportación y no al mercado uruguayo.
Aunque no existe una relación comercial directa entre el proyecto a desarrollarse en Paysandú y la prueba desarrollada en Madrid, la experiencia muestra el avance internacional de tecnologías que utilizan hidrógeno para reducir las emisiones del transporte pesado.
Según informó el medio especializado español Híbridos y Eléctricos, el autobús puede recorrer más de 1.000 kilómetros con una carga, lo que permitiría completar varios turnos sin necesidad de detenerse a repostar. Esa autonomía, sumada al breve tiempo requerido para llenar sus depósitos, aparece como una de sus principales ventajas frente a los vehículos eléctricos alimentados exclusivamente por baterías.
El corazón del autobús es el módulo FCPM C190, que cuenta con una arquitectura horizontal de doble pila y desarrolla una potencia continua de 190 kilovatios. El sistema transforma el hidrógeno y el oxígeno en electricidad, que luego alimenta el motor eléctrico. Durante la circulación no genera emisiones contaminantes y el resultado de la reacción es vapor de agua.
“Las pilas de combustible son especialmente adecuadas para autobuses que recorren largas distancias a diario y rara vez tienen la oportunidad de recargar durante el trayecto”, señaló Thomas Pauer, integrante de la dirección de Bosch Mobility. El ejecutivo sostuvo que la prueba permitirá demostrar que esta tecnología está preparada para un despliegue a gran escala en el transporte de pasajeros.
Madrid fue elegida por sus condiciones exigentes de circulación, las altas temperaturas y la intensidad de sus servicios. Los datos obtenidos por Alsa sobre consumo, mantenimiento y disponibilidad serán utilizados para perfeccionar el sistema antes de avanzar hacia su comercialización.
En Paysandú, entretanto, el proyecto de HIF Global permanece a la espera de las últimas definiciones gubernamentales y del proceso de autorización ambiental. La iniciativa contempla una inversión superior a los 5.000 millones de dólares para producir combustibles sintéticos a partir de hidrógeno verde y dióxido de carbono biogénico, destinados a mercados internacionales.
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