No vamos a descubrir nada afirmando que el Mercosur se ha vuelto en muchos sentidos un dolor de cabeza para el país, pues basta con recordar que eso mismo ya lo plantearon anteriormente los presidentes Tabaré Vázquez y Luis Lacalle Pou, en los ámbitos que correspondía. Lo que sí podemos es constatar que la situación no ha mejorado y que los compromisos regionales siguen dificultando avanzar en acuerdos comerciales fuera de la región.
Una muestra de esto la ha dado en los últimos días la embajadora Paola Repetto, directora general para Asuntos de Integración y Mercosur del Ministerio de Relaciones Exteriores, quien participó en un panel en una actividad organizada por la Cámara Uruguaya de Comercio y Servicios. El tema central de la jornada, enmarcada en el Ciclo Estratégico 2026, era el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur. En un primer panel se plantearon visiones sobre los primeros meses de aplicación del acuerdo, que entró en vigencia el 1.° de mayo pasado en forma provisional. La pregunta de la moderadora hacia la embajadora Repetto fue sobre la diferente velocidad a la que el país logra insertarse en nuevos mercados en condiciones ventajosas —o al menos competitivas— respecto a la que se concretan negocios, y cuáles son los factores que generan fricción.
Aunque valoró que este año se concretara la aplicación provisional del acuerdo Mercosur-Unión Europea, así como la del acuerdo con Singapur, en el caso de Uruguay, y también con la Efta, que comenzará a regir a principios de diciembre —todas buenas noticias para el Mercosur—, la otra mirada es que tuvieron que pasar años para que llegáramos a esto.
“Recién estamos cosechando ahora acuerdos verdaderamente que pueden cambiar un poco la aguja, después pasábamos a aquellos acuerdos de los años 90, que son acuerdos en Aladi, que tienen su valor, pero que son acuerdos de libre comercio, nada más”.
Repetto, que se dijo “a veces bastante crítica, o realista, de alguna forma”, afirmó que “es muy difícil continuar negociando dentro del Mercosur”.
A modo de ejemplo de las dificultades que enfrentan en las negociaciones como parte del Mercosur, mencionó las negociaciones de acuerdos con Canadá y con los Emiratos Árabes Unidos. “Siempre, cuando estamos a punto de cerrar un acuerdo, siempre hay problemas. Sé que es lo más importante, pero hoy en día las diferencias entre los cuatro países, pues nosotros las tenemos que negociar; no somos la Comisión Europea, esto es una realidad para todos, pero tenemos que negociar cuatro países antes para llegar a una composición común con un tercero”, planteó.
En el caso del acuerdo con los Emiratos Árabes Unidos, que a su juicio debió haberse resuelto rápidamente, en la medida en que es un país que tiene entre 3% y 5% de aranceles, sin embargo, se hace difícil avanzar por diferencias internas.
“A veces nuestra oferta, lo que nosotros le otorgamos a un tercero o lo que ellos nos ofrecen, nosotros, al tener otros países que son más proteccionistas que nosotros, es muy difícil cerrar las negociaciones. Entonces, esa es la mayor dificultad que tenemos dentro del Mercosur”, expresó, antes de reconocer que “las velocidades no son las que el sector privado uruguayo necesita”.
Luego, en una segunda intervención, la embajadora fue consultada sobre cuál sería, “si pudiera desbloquear una sola dificultad de funcionamiento actual de la inserción comercial externa”, y a modo de sugerencia se le mencionó el fortalecimiento del Mercosur.
La opción no sedujo para nada a la funcionaria. “Sinceramente, para mí, el fortalecimiento del Mercosur lo dejaría un poco de lado”, respondió. Avanzó en la idea agregando que “el Mercosur, sí se tiene que fortalecer, se tiene que fortalecer aceptando que tiene que haber otras modalidades de negociación y que si algún país no puede acompañar determinada negociación que está en curso, se deja de lado y los demás continúan, o uno puede renunciar. Esos cambios tienen que ocurrir”, aseguró. Prosiguió con la idea al señalar que “si algún país no está interesado en negociar con otro frente, que se nos permita hacerlo”. Algo de esto está ocurriendo hoy, dijo: “ya no es una discusión. Ustedes como ya han escuchado, Uruguay está haciendo otro camino”. Este camino es el de tratar de adherirse al CPTPP, también conocido como el Acuerdo Transpacífico.
“Como uruguaya siento que hay que fortalecer al Mercosur, pero fortaleciéndolo en base a un sinceramiento, donde todos podamos ubicar nuestros productos, porque muchas veces nos pasa, o nos pasó, por ejemplo, con la leche en polvo: estamos exportando leche en polvo y uno de los socios del Mercosur nos acusa por dumping”, dijo, en alusión a la denuncia realizada desde Brasil, que fue retirada en el mes de marzo de este año.
Argumentando sobre su teoría, Repetto planteó que los socios del bloque tienen canastas exportadoras totalmente diferentes. “La canasta exportadora de Uruguay es completamente diferente a la de Brasil, a la de Argentina. Hoy en día hasta el comercio intrazona ha cambiado rotundamente, ha bajado y no estamos en el Mercosur con aquellos objetivos que teníamos en los años 90”.
Uruguay ha sostenido su planteo respecto a tener margen de acción más allá del bloque, procurando que el pertenecer a este acuerdo no suponga una limitante, un encorsetamiento, o como decía Alberto Fernández, “un lastre”, y que se puedan buscar caminos alternativos para colocar la producción en mejores condiciones, que es a la postre de lo que se trata todo esto, o de lo que se debería tratar.


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