En una reciente operación policial se incautaron en Rivera medicamentos y suplementos que eran comercializados a través de redes sociales y enviados hacia distintos puntos del país.
Parte de esos medicamentos son de uso controlado y requieren condiciones especiales de conservación y en determinados casos cadena de frío.
Según pudo establecerse durante la investigación, estos productos eran ofrecidos para tratamientos de adelgazamiento y no contaban con las autorizaciones correspondientes del Ministerio de Salud Pública.
La mercadería había ingresado desde Paraguay hacia Brasil y posteriormente hacia Uruguay sin ningún tipo de control sanitario.
Si esto de por sí ya es serio, también en las redes sociales se ofrecen medicamentos para adelgazar que no solo no cuentan con las habilitaciones correspondientes sino que son directamente falsos.
Un ejemplo bastante claro son las “pastillas” de Ozempic, algo que directamente no existe.
Sin garantías
La endocrinóloga y diabetóloga Laura Savio en diálogo con EL TELEGRAFO aclara que “todo lo que pueda conseguirse por Mercado Libre, por ejemplo, no está garantizado. Los fármacos del tipo Ozempic o Wegovy son las marcas que están disponibles en Uruguay aprobadas por el Ministerio de Salud Pública. Pero se venden bajo receta al igual que en Brasil, lo que puede generar que se las busque en el vecino país por la diferencia de precio”.
A todo esto, la especialista aclara también que siempre en el caso de los fármacos para adelgazamiento, se está hablando de dosis inyectables y que las pastillas no existen, “son dosis de 1 o 2 miligramos que, por supuesto, tienen que cumplir con varios requisitos, entre ellos, la cadena de frío”.
Se podría decir que Ozempic y Wegovy son primos, ya que utilizan la misma molécula, la semaglutida y provienen del mismo laboratorio, pero tienen dos etiquetas. El primero está aprobado para diabetes tipo 2 y se usa en dosis más bajas. El boom de su utilización para el descenso de peso fue un “efecto secundario” y, de hecho, determinó que en varios países del mundo los diabéticos se quedaran sin tratamiento porque se agotaba en farmacias. Y otra diferencia está en la dosis: Wegovy se utiliza en dosis más altas, de hasta 2,4 miligramos semanales, y está aprobado para el manejo del peso.
Efectos secundarios
Teniendo en cuenta la masividad que estos productos consiguieron, de ahí a que surgiera una leyenda negra sobre sus efectos secundarios hubo solo un paso, pero la doctora Savio pone, de cierta manera, paños fríos en cuanto a su utilización siempre y cuando esté controlada por un profesional: “es cierto que hay efectos secundarios, pero hay que recordar que los hay en cualquier fármaco. Mareos, náuseas o cansancio pueden ser los más suaves y una pancreatitis el más grave, pero, repito, si está recetado y controlado el utilizar Ozempic o Wegovy es lo mismo que utilizar otro remedio”.
Obviamente, de las palabras de Savio se desprende que la aparición de ofertas de productos parecidos o directamente inventados que prometen los mismos efectos puede ser algo peligroso.
Sin embargo y como aclara la doctora “para un país donde 6 de cada 10 habitantes sufren de obesidad, que haya un fármaco que combata ese problema es en principio y básicamente positivo”.
Todo esto, hay que detallar, siempre hablando en el rango de las mutualistas ya que ASSE, hasta el momento no ofrece ni Ozempic ni Wegovy, agrega Savio.
Aunque como pasa con prácticamente todo, el problema de la aparición de productos “similares” que se ofrecen en las redes o se contrabandean como en el caso de los recientemente incautados en Rivera, es el precio.
Más allá de la receta, una dosis de Ozempic tiene un precio muy oneroso por lo que, si se compara con las ofertas de las pastillas en Mercado Libre la elección, partiendo de la economía, es muy obvia.
Unas 120 cápsulas de berberina, que es presentada como la “Ozempic natural” cuesta 1.600 pesos, un precio mucho menor que la Ozempic o Wegovy. Savio explica que “se origina en una planta y se usa mucho en la medicina china. Mejora la microbiota intestinal y provoca saciedad, aunque con mucho menos impacto que los fármacos que se recetan para eso”.
Visto así el problema no sería tan grave, pero la doctora vuelve sobre lo mismo: “el tema es que tiene efectos secundarios, tiene que estar regulada y en el Uruguay no está controlada”.
Es así como el auge de estos productos en las redes o su adquisición por fuera del control profesional es una lotería. Hay testimonios de personas que, al tratarse de productos de origen “natural”, tienen una confianza sin límites, pero tanto Savio como cualquier profesional advierten que, sin control y sin un especialista en el medio, cualquier consumo de este o cualquier otro tipo de medicamento puede ser desde inseguro a directamente muy grave.


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