La Facultad de Agronomía generó en los últimos 30 años una sólida evidencia científica, sumado al trabajo de INIA, sobre el riego en los cultivos de verano como una importante respuesta productiva y económica. Los resultados de estas investigaciones muestran que el riego suplementario permite duplicar y, en determinadas condiciones, incluso triplicar los rendimientos obtenidos en secano.
A su vez, la investigación demostró que con mayor o menor intensidad, las deficiencias hídricas afectan a los cultivos de verano en el 90% de los años, y constituyen una limitante prácticamente estructural para la producción agrícola estival del país. Esto evidencia que la falta de agua no constituye únicamente un problema asociado a las sequías extremas, sino una limitante recurrente en la producción agrícola de verano en Uruguay.
Año de la niña
La sequía de 2022-2023, la última de carácter extremo que afectó al país, provocó pérdidas superiores a los 1.800 millones de dólares, asociadas principalmente a la caída de la producción agrícola de verano, pero también a los efectos sobre la lechería, la ganadería y los sistemas productivos intensivos.
En los últimos 15 años la producción comercial de maíz y soja bajo riego suplementario por aspersión ha crecido y se sitúa actualmente en el entorno de las 70.000 hectáreas. Sin embargo, esta superficie representa una proporción muy reducida del área total destinada a cultivos de verano, próxima al 5%. En el país existen recursos hídricos aprovechables para un crecimiento importante del área regada sin una afectación ambiental significativa. Sin embargo, para concretar este crecimiento, se requiere una participación estatal que apoye al sector privado en el marco de la ley de Riego 19553.
Creación de la CeIar
En setiembre de 2025, el Poder Ejecutivo anunció la creación, por medio de un decreto presidencial, de la Comisión Ejecutiva Interministerial para Asuntos de Riego (Ceiar), con el objetivo de articular al más alto nivel las políticas públicas necesarias para impulsar una estrategia nacional de riego.
En una primera etapa, el decreto presidencial estableció que el Comité Operativo de la Ceiar, en un plazo de 180 días, debería elaborar los principales lineamientos de la Estrategia Nacional de Riego. Sobre esta base, se previó generar las herramientas necesarias para avanzar en su implementación. En este marco, en abril pasado se presentó al Comité Ejecutivo los lineamientos elaborados, los cuales fueron aprobados en su totalidad.
Lineamientos
Los lineamientos estratégicos crean una Ventanilla Única de Riego (VUR) como instrumento para ordenar, agilizar y hacer más eficiente la tramitación de los permisos y concesiones de uso del agua, los apoyos fiscales y los aspectos vinculados al ordenamiento y la eficiencia de la infraestructura eléctrica.
Promueve la captación y regulación del escurrimiento mediante embalses, con énfasis en sistemas multiprediales y bajo un enfoque de cuenca hidrográfica. Entre otros lineamientos, fortalece los incentivos fiscales, facilita el acceso al financiamiento y desarrolla instrumentos específicos para proyectos de riego, incluyendo mecanismos que contemplen la realidad de los productores arrendatarios.
La energía eléctrica debe ser considerada un insumo fundamental de los sistemas productivos regados, al mismo nivel que el agua. Esto implica avanzar hacia un enfoque integrado de política pública que articule planificación, regulación e incentivos.
En este contexto, la previsibilidad de las condiciones de acceso y uso de la energía constituye un elemento central, tanto para la planificación de las inversiones de UTE como para la toma de decisiones de productores e inversores privados. El fortalecimiento de las capacidades técnicas para el desarrollo de sistemas de riego sostenibles, así como la promoción de la eficiencia en el uso del agua y de los nutrientes, manejo adecuado de las cuencas hidrográficas y el monitoreo de la calidad de los recursos hídricos. En este marco, el cuidado del ambiente no debe concebirse como una limitante al desarrollo del riego, sino como un conjunto de condiciones de diseño y manejo destinadas a maximizar los beneficios productivos y económicos y, simultáneamente, minimizar los impactos sobre los recursos naturales y el ambiente.
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