La primera encíclica del Papa León, Magnifica Humanidad y su visión de la persona humana

El primer gran documento del Papa León ofrece un discernimiento sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial, reconociendo un profundo cambio de época. Coloca en el centro la dignidad del ser humano como criterio para orientar el progreso técnico. La Doctrina social de la Iglesia acompaña estas transformaciones, indicando en el bien común, la solidaridad y la subsidiariedad los criterios fundamentales para leer e interpretar la transformación en curso.

Indica como alternativa a la cultura del poder y de la guerra una civilización del amor fundada en la justicia, el diálogo y la responsabilidad compartida. La humanidad se sitúa ante una encrucijada histórica que no se refiere simplemente al progreso técnico, sino al sentido mismo del desarrollo y de la convivencia humana. El texto afirma, de hecho, que “la magnífica humanidad se encuentra hoy ante una elección decisiva: levantar una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos”. El criterio decisivo para interpretar este paso histórico es de naturaleza antropológica y teológica: la comprensión del ser humano no puede prescindir de la Encarnación, porque “solo el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado”.

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