Tras la misa, el papa León XIV hizo una oración privada en la Basílica —que recibió por primera vez a un pontífice— y luego habló a los fieles en Plaza Constitución. Retomó los tres símbolos de la homilía: “Tenemos que construir puentes que unen a todos los pueblos”.
Pidió que los símbolos “nos ayuden también a seguir viviendo nuestra vida a pesar del dolor, de las dificultades, de los desafíos” y a buscar en Dios “la fuerza, la valentía de vivir nuestra fe”. Impartió una nueva bendición antes de despedirse. En el ingreso a la plaza hubo dificultades: faltó el voluntario que operaba el lector de códigos QR.
Recibió obsequios de la Intendencia y a las 12.41 dejó Paysandú rumbo a Montevideo, al cabo de una visita de menos de tres horas.

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