Mes del Alzheimer: una pandemia que afecta a 50.000 uruguayos

Atención de Alzheimer Paysandú (ADAP) estuvo presente en el lanzamiento del Reporte Mundial 2023 de la ADI-Alzheimer’s Desease International, en el marco del Día Internacional del Alzheimer, enfocados en la concientización de esta enfermedad que afecta no solo a los pacientes sino también a cuidadores directos y familiares. El doctor Marcelo Luaces, integrante del equipo técnico de ADAP, recordó que “esta pandemia afecta a unos 50.000 uruguayos”.
Este año el lema es “Nunca es demasiado pronto, nunca es demasiado tarde” y está centrado en los factores de riesgo, tales como el nivel de instrucción, hipertensión arterial, hipoacusia, exposición al humo de tabaco y polución ambiental, obesidad, sedentarismo, depresión, diabetes, traumatismo de cráneo, alcoholismo y aislamiento social”. La consigna también impulsa a tomar acciones individuales, colectivas y desde los servicios de salud que permitan prevenir, retrasar o reducir el impacto de la enfermedad de Alzheimer y similares, así como el estigma que implica.

Explicó que el 40% de los factores de riesgo pueden modificarse, “con intervenciones preventivas adecuadas. Se ha demostrado que puede disminuir la incidencia y retrasar el desarrollo de la demencia. Muchos de ellos están vinculados al riesgo cardiovascular. Para esto existen recomendaciones basadas en opiniones de expertos calificados”, según explica la comisión.
Sin embargo, entre las intervenciones más importantes enumeró “la atención y control de condiciones crónicas como la hipertensión arterial, diabetes, obesidad, la evaluación y corrección de déficits sensoriales en la audición y visión. La cesación del tabaquismo y el abordaje del consumo problemático de alcohol”.
La promoción de hábitos saludables prioriza la nutrición, la movilidad y el ejercicio físico regular. La detección, abordaje y tratamiento de la depresión en personas mayores, así como la educación y promoción de actividades cognitivas estimulantes, culturales y de integración social conforman un combo de posibilidades para mejorar la calidad de vida.

Prevenir

Luaces destacó “la prevención de caídas, porque es un factor que puede conducir a traumatismos de cráneo.
Una atención de salud integral basada en servicios continuados y proactivos. Y, recordar además, que nunca es demasiado pronto para actividades preventivas y de atención de los servicios de salud”.
En este sentido, señaló la necesidad de “integrar a la valoración, la evaluación del estado mental cognitiva y afectiva, con métodos reconocidos. Propiciar controles de salud periódicos en modalidad proactiva y que sean más frecuentes para quienes ya tienen demencia. La continuidad de la atención es necesaria y redunda en calidad, mejores resultados y satisfacción de las familias”.
Los médicos referentes “deben de ser capaces de asesorar, desarrollar controles de salud apropiados a las etapas de la enfermedad de Alzheimer y derivar hacia especialistas para la realización de una Valoración Geriátrica Integral. Relevar fármacos y corregir la polifarmacia inadecuada. En lo posible, evitar el consumo de psicofármacos sedantes, sobre todo benzodiacepinas”, dijo a Pasividades.
El entorno cumple un papel protagónico en la atención del adulto mayor y deberá permanecer “atento ante cualquier cambio o descenso en el desempeño funcional en actividades como salir de compras, trámites, uso de medios de transporte, en la preparación de su medicación, manejo del dinero, en la compra y preparación de los alimentos y el arreglo del hogar. Así como otras básicas de autocuidado personal, como vestirse, alimentarse, higiene, movilidad básica en el hogar e investigar las causas”.
Además, “nunca es demasiado tarde para estar atentos a la sobrecarga del cuidador. Existe una díada o binomio paciente-cuidador que es necesario reconocer y valorar. La demencia supone un esfuerzo familiar intenso y prolongado, especialmente de la cuidadora principal, que puede redundar en un agotamiento”.

Equipos de salud

Los equipos y prestadores de salud “deben tener respuestas en cuanto a consejos, programas de intervención y prevención sobre este problema de salud que supone consecuencias físicas y mentales. Con frecuencia culminan en hospitalizaciones e ingresos en establecimientos de larga estadía de la persona con Alzheimer y el deterioro de la salud mental del cuidador”. Enfatizó en “procurar que el personal se capacite en la atención y cuidados de personas con Alzheimer y demencias. Motivar a los pacientes y sus familiares a mantener los vínculos con la comunidad y la sociedad en general, como grupos de autoayuda, servicios de voluntariado, capacitación o recreación. Investigar las causas, aconsejar, derivar a equipos de salud mental y servicios sociales, vincular a redes, sugerir medidas de respiro, intercalar tiempos de cuidados y tiempos personales”.