MONTEVIDEO (Santiago Balbis, enviado). Se cortó la racha. La estadística escribió otro capítulo para dejar atrás el sufrimiento de 22 años sin ganarle a Brasil. Y se rompió la mala racha con un 2 a 0 merecido, adornado por un Estadio Centenario repleto con más de 55 mil personas, que se dieron el gusto de gritar con el corazón el “ole, ole” a la visita cuando la pelota iba de acá para allá entre los de celeste.
Pero la realidad dice, además, que Uruguay le puso el pecho a la difícil segunda doble fecha de las eliminatorias para el Mundial 2026, sumando cuatro puntos en seis.
El Uruguay de Marcelo Bielsa sigue mostrando los dientes. Le falta y mucho, pero la idea está clara: hay que salir a buscar. Y si bien Brasil dominó la pelota en la primera etapa, la Celeste provocó que la visita la tuviera donde le convenía, lejos del arco local.
Uruguay apostó a intentar presionar arriba, incomodando a un Brasil que fue tocando la pelota de manera intrascendente. Tanto, que este Brasil fue incapaz de hasta rematar al arco.
Uruguay tuvo puntos altos. Nandez, que jugó casi todo el partido en una pierna, el desgaste clave aunque deslucido de De la Cruz y los de arriba presionando, y el buen trabajo en mitad de cancha y la seguridad de la defensa.
Pero si bien la pelota fue brasileña, el gol fue uruguayo. Y surgió de un lateral de Olivera para Núñez, que devolvió la pelota y el lateral del Napoli mandó a correr a Maxi Araújo, que se metió en el área y mandó para Núñez, que se tiró en palomita para definir de cabeza.
Uruguay, en la primera jugada de gol generada, no perdonó. Y le dio un duro golpe a Brasil que, un rato antes, había perdido a Neymar por lesión.
El segundo tiempo fue otra historia. Uruguay jugó, seguramente, sus mejores minutos en las eliminatorias. Porque controló la pelota, la jugó con criterio. De la Cruz ya no solo presionó sino que jugó, y comenzó a marcar la diferencia. Valverde avisó con un remate de afuera que se fue arriba, aunque con el paso de los minutos Brasil se haría de la pelota.
Nández y Olivera estaban sentidos, así que Bielsa no tomó riesgos y le dio minutos a Méndez, que entró muy bien al partido junto antes de que Rodrygo estrellara la pelota de tiro libre en el travesaño tras una falta inexistente. Hasta que Uruguay volvió a pegar, y en otra jugada nacida de un lateral: ahora fue Méndez el que mandó al área para Núñez, que en jugada individual mandó al medio para que entrara De la Cruz e hiciera delirar a todo el Centenario.
Después fue tiempo de asegurar el resultado, de controlar el partido y comenzar a saborear un triunfo clave. Porque se cortó la racha, se subió en la tabla y se espera la visita a Argentina con viento en la camiseta.

