La semana próxima Pierre Gautreau, profesor de Geografía en París, estará en la ciudad de Guichón difundiendo un proyecto que llevará adelante en los próximos meses en la zona, realizando entrevistas con personas o descendientes de personas que hayan trabajado en la producción de carbón en los montes de nuestro país y en especial en los montes del Queguay.
“La propuesta es la siguiente, yo voy a Guichón ahora 7 y 8 de diciembre y vamos a empezar a hacer un llamado a la población, a toda persona que sea carbonero, o que tenga parientes que lo hayan sido, a que se contacten con nosotros a través de mi teléfono (098 89 45 85) y de mi mail (pierre.gautreau@univ-paris1.fr), para que después podamos hacerles entrevistas y escribir un poco la historia de sus familias”, relató a EL TELEGRAFO.
La idea no parece tan descabellada cuando se toma contacto con los antecedentes de este proyecto, dado que Gautreau tiene lazos con el país y ya estuvo trabajando en Uruguay.
Hoy en día está en un período sabático de su trabajo que se desarrolla en Brasil y Argentina como especialista en ecología política. “Me interesan las cuestiones ambientales como cuestiones sociales y políticas. Me interesa la cuestión de cómo se intenta regular la actividad agrícola, cómo se crean normas para reducir el impacto ambiental de la agricultura”, explicó. Durante este asueto decidió con su familia instalarse en el país para que los hijos de la pareja convivan con la familia de su compañera, pero a la vez buscó continuar con sus investigaciones. “Paseando por el Queguay me encontré con el director del área, que es Elías Brum, y me dieron ganas de volver a trabajar con ellos. Recordé un tema que me apasionaba, que era la cuestión de los carboneros, esa gente que vivió monteando y haciendo carbón en la década del cuarenta del siglo pasado”, dijo. Fue así que surgió la idea de llevar a cabo este proyecto que busca “sacar a flote esa historia, que aún está en la memoria de las familias, pero que no está escrita: quién fue esa gente, cómo trabajó y por supuesto cómo esa gente interactuó con los bosques de la zona”.
CARBONEROS
Su tesis de doctorado –que está publicada y traducida al castellano– “es una historia ambiental del monte nativo. En esa tesis hago una historia de las interacciones entre actividades humanas y bosques, desde la colonia, o sea, desde que se tienen fuentes”. Eso implicó realizar muchísimo trabajo de archivo, “hasta hoy en día, y trabajé mucho en varias estancias del país, en las sierras, en el Litoral, Abayubá, Asencio, en torno a Mercedes. Lo que me interesaba era analizar la interacción entre actividades agropecuarias y el bosque nativo, para entender un poco cómo son y dónde están los bosques hoy en día”. Fue así que conoció sobre carboneros que aun quedaban. “Me crucé con muchos que aún hacían un poquito de carbón, gente que había hecho, o gente que era hija de carboneros”.
Lo que le apasionó de esta historia, cuenta, “fue descubrir que hoy en día los montes uruguayos casi que no se usan, no hay nadie que esté viviendo allí. Es un poco un espacio vacío de hombres. Tenés vacas pero no tenés hombres”, afirma. “Lo que me apasionó descubrir fue que esos bosques fueron espacios de vida de muchísima gente hasta la década del ‘50 más o menos. Tenías gente, carboneros, monteadores, que pasaban su vida dentro de los bosques monteando. Ese fue un poco el puntapié inicial”.
PROYECTO
En el año 2006 defendió su tesis y en el 2008 fue contratado por el SNAP para hacer un mapeo y relevamientos ecológicos en el macizo del Queguay. “Pasamos tres semanas metidos en el bosque haciendo relevamiento de flora, básicamente. Y como sabíamos que esa zona había sido muy trabajada para el carbón estábamos un poco al alpiste”. En un par de ocasiones dieron con canchas de carbón abandonadas dentro del bosque. “Cuando tenés el ojo entrenado te das cuenta, porque el suelo es muy plano. Lo que llama la atención es que en el lugar donde hacen los hornos, que se trabajaban durante varios meses, o varios años, con el tiempo la cancha termina siendo perfectamente plana, porque ellos en un horno sacan todo, alisan el piso y vuelven a hacer otro horno de carbón por encima”, y eso los hace muy identificables. “Al ver una superficie bastante pequeña pero muy plana, metimos una pala y en un par de veces se descubrió carbón”, y eso se mencionó en el informe del 2008. A partir de esto “me pareció que era una buena idea proponerle al SNAP trabajar ese tema, tanto levantar la memoria social de esa actividad como intentar localizar en el bosque los lugares que habían sido trabajados, para ver qué tipo de bosque había encima hoy en día, setenta años después”.
DISPERSOS
Si bien la idea es contactar gente que haya trabajado en el lugar, en realidad la búsqueda se extiende a una zona más amplia, “porque esa gente después se desparramó. El gran período de trabajo en los montes fueron como máximo diez años”. La información que posee es que “hubo una empresa muy grande que se llamaba Montans Hermanos”; de un empresario español con varias propiedades en el Litoral, entre ellas, la estancia La Gambeta, en el Queguay, “y parece que hizo montear y transformar en carbón los montes de las estancias”. Otra referencia sobre esta empresa es que ganó una licitación para hacerse de la leña de la superficie que inundaría el lago de la represa Gabriel Terra, en el Río Negro, “movilizó cientos de personas, cortaron todo el bosque y lo hicieron carbón, para que el bosque no ensuciara la represa”.
Pero incluso mucho antes de la existencia de esta empresa ya se hacía carbón de leña desde la colonia empleando la misma técnica del horno de carbón. “Es una técnica muy rústica pero que tiene la ventaja de ser muy barata, es simplemente la leña, metés tierra (encima) y lo que te va a hacer la calidad del carbón es el arte del carbonero, el manejo del aire, la quema con poco oxígeno”, explicó. Gautreau considera que “no es un oficio que alguien aprenda de un día para otro, es algo muy sutil. No sé si hubo técnicas nuevas, quizás, pero esto ya es algo que desde la colonia se sabe; todos los bosques que están frente a Argentina, frente a Buenos Aires, los de Soriano, los de Colonia, todos tenían carboneros que trabajaran para mandar carbón a Buenos Aires”.
HOY NO
Al investigador le llamó la atención cómo ha cambiado radicalmente el panorama y los montes están prácticamente deshabitados. “Durante diez años, por lo visto, tuviste familias enteras que vivían todo el año dentro del Queguay. Los registros que tengo de una persona que vivió allí de niño, es que tenías una escuela, por ejemplo, dentro del monte; tenías un boliche, un almacén, y tenías muchas familias que trabajaban en el carbón”. Actualmente el bosque nativo se sigue utilizando, “para leña en particular, pero me parece que casi ya no quedan personas que vivan todo el año dentro”.
CONTACTARSE
Gautreau aspira a encontrar más testimonios sobre la explotación del monte para la obtención del carbón y la forma de vida de quienes estaban ligados a esta actividad. “Nos encantaría que gente que tenga cualquier información sobre el carbón, de cualquier tipo, que nos contacte, y lo que nos interesa mucho son también la gente que tenga fotos, porque hay gente que tiene fotos de los obrajes donde estuvo”. También adelantó que “vamos a ir varias veces al Queguay, con varias personas, con Adriana Dávila (investigadora de la Universidad de la República), vamos a colaborar con ella y con el equipo, con Elías (Brum, director de área), que estará a cargo de la coordinación, y Federico (Berrade), que es guardaparques”. A ellos se sumarán alumnos de la Escuela Técnica de Guichón, “gracias a Dany Silveira, porque la la idea no es que sea un equipo de docentes de afuera que haga el trabajo solo, sino involucrar a la población en recuperar su memoria”. En el lapso que el experto estará en la zona, se visitará a las familias que se hayan contactado para hacer las entrevistas y “en base a esto vamos a armar un informe. Yo espero que en el futuro salga quizás un libro de todo esto”, adelantó.


