Diego Belvisi y Horacio Mársico: “Estamos ahora en un escalón más arriba, despegados” de la región

Diego Belvisi

Diego Belvisi, como encargado de la Unidad de Diseño y Horacio Mársico, como director general de Obras, fueron dos referentes en la obra de transformación del estadio 8 de Junio, si bien la directora asignada fue la arquitecta Ana Russi. El equipo profesional proyectista de la obra de transformación del estadio 8 de Junio estuvo integrado por Rafael Alanis, Mariana Antía, Damián Busquets, Pablo Kelbauskas, Paula Lanfranconi, Ignacio Rissi y Diego Secco.

La directora de obra asignada por la Intendencia de Paysandú fue la arquitecta Ana Russi y como referentes principales, el ingeniero Horacio Mársico, director general de Obras, y el ingeniero Diego Belvisi, encargado de la Unidad de Diseño y Proyectos.
Mársico y Belvisi destacaron que la eficiencia de la estructura original permitió la readecuación. “Hay que destacar la génesis del estadio que permitió esta readecuación porque si bien la reforma es importante, morfológicamente el estadio no cambia su esencia. Y eso es posible porque en su génesis el estadio permitía este tipo de recondicionamiento. Desde el punto de vista funcional, se agrega un acceso por el Este y por el oeste para permitir la accesibilidad desde arriba de las tribunas”, indicaron Belvisi y Mársico.

CAMBIOS EN LA FORMA DE INGRESAR Y SALIR

“El estadio tenía un circuito perimetral que permitía recorrer en 360 grados el estadio. Sin eso no hubiese sido posible esta accesibilidad. Antes se accedía al estadio por el norte y por el sur, a nivel de cancha. Pero actualmente los estadios modernos tienen otra configuración. No es posible ingresar por el lugar de las butacas mejor pagas, ubicadas a nivel de cancha. Ahí se puede escuchar lo que los jugadores hablan con el entrenador y muchos otros detalles”, explicaron.
El nuevo 8 de Junio tenía que incorporar una “circulación perimetral por sobre la tribuna, para que el acceso sea de arriba hacia abajo. Antes quien iba al palco oficial pasaba por adelante de quienes estaban sentados en primera fila, y si iban al baño también. Ahora todo eso cambió”.

INCORPORA DOS CAFETERÍAS

El circuito perimetral permite acceder a dos cafeterías con servicios de comida rápida y bebidas. Desde esos espacios se puede salir del estadio de manera independiente, pero si el espectáculo continúa, habrá que subir al área perimetral, para bajar a la ubicación específica.
Las cafeterías “tendrán la posibilidad de operar tanto cuando el estadio esté activo como sin actividad. Tienen entrada plena al hall de acceso, donde están los baños y tienen vinculación al exterior. Si no hay espectáculos en el estadio, las cafeterías pueden brindar servicio de todas maneras. Precisamente, la idea es darle vida al estadio”.

TRANSFORMACIÓN SONORA

Un elemento clave en la reestructura es el proceso al que fue sometida para mejorar el sonido, adecuándolo a la calidad de Arena, para espectáculos artísticos. “Trabajó un técnico especializado que estudió en profundidad el tema y planteó un par de soluciones muy efectivas. Se puede apreciar de manera notable el cambio acústico. Por ejemplo, antes, por el rebote de sonido no era posible hablar dentro del estadio, sin elevar la voz. Hoy lo es. Eso se debe al cielorraso especial acústico y térmico”.

MEJORAS EN LA PLANTA DE LUCES

La planta de luces también fue modificada, especialmente para adecuarla a normas de la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA). “El asesor especializado recomendó mejorar la iluminación en el plano vertical por las exigencias de transmisiones de televisión, contempladas por la FIBA.
La iluminación preexistente era cenital, lo que ilumina lo que se denomina el plano horizontal, y cumplía con la cantidad de lúmenes exigido para un partido de básquetbol. No lo cumplía en el plano vertical. Por esa razón se agregó iluminación perimetral para cumplir que en la televisación no haya sombra, especialmente en primeros planos de los jugadores”.

DOS GRANDES EXPERIENCIAS

Para Diego Belvisi, la labor cumplida en esta obra la considera desde “dos aspectos diferentes, el profesional y en cierta medida el familiar”. Es que es sobrino del arquitecto Walter Belvisi, quien como Intendente de Paysandú posibilitó la construcción del Estadio Cerrado Municipal, como se lo denominó en su inauguración el 21 de mayo de 1977. “No hay dudas que resulta tocante trabajar en una obra emblemática hecho por el tío, genera un cariño especial. Además, salvo el cerramiento del techo, fue una obra hecha solo con empleados municipales”.

En el ámbito profesional, Diego Belvisi se siente satisfecho porque “se ha superado el tremendo desafío de remodelar esta obra y cambiar las condiciones que brindaba, transformándola, lo que generará un gran impacto para Paysandú, que tiene ahora la posibilidad de captar un determinado tipo de espectáculos y es un paso importante adelante. Estamos ahora en un escalón más arriba, despegados del resto de nuestros vecinos”.
“No hay en la región, ni en la margen uruguaya ni argentina, un centro de eventos como este. Si sabemos aprovecharlo, podemos llegar a captar una determinada cantidad o flujo de turistas muy importante”.

Horacio Mársico destacó, por su parte que “mi labor fundamental fue administrar algo que había que conservar y renovar, y realmente es la primera vez que tengo que ejecutar con esos dos componentes tan fuertes. Eso me hizo incorporar una muy buena experiencia de negociación. Porque más allá de la gran obra que hace la empresa contratada, es una obra de negociación entre el proyectista, la empresa y el organismo público, en este caso la Intendencia. Entonces, en la parte de gestión de obra, creo que en mi caso personal, es una de las obras que más tuve que utilizar la negociación”.

Horacio Mársico