¿Qué mejor regalo en el Día del Animal para un animal doméstico, que un hogar cariñoso que lo cobije toda su vida? El sueño dorado de las almas “bicheras” de la gente que los rescata o el de cualquier persona que tenga esa conexión especial con los animales no humanos, es que no haya perros ni gatos sobreviviendo con hambre y frío en las calles. Se sueña que un día no sean necesarios los refugios y que los paseos por cualquier parte no dejen siempre ese gusto amargo que deja ver esqueléticas figuras cabeza gacha revisando los tachos de basura.
En 2023 una encuesta de Equipos dio como resultado que, en Uruguay, en casi dos de tres hogares, hay un perro y que en el 42% hay algún gato. También hay hogares con más de un perro. Según esta encuesta y el censo de 2011 se puede estimar que habría un total de 2.700.000 animales domésticos (entre perros y gatos). Pero no se puede saber a ciencia cierta cuántos perros y gatos sin hogar hay. Un punto realmente preocupante es justamente, la cantidad de perros que viven en las calles. Si bien hay muchos gatos que tampoco tienen hogar, no se nos hacen tan visibles como los caninos a los que sí se los ve deambulando en las veredas en la búsqueda de alimento. La cuestión es que alarma saberlos a todos ellos desamparados, vulnerables al maltrato y a los accidentes de tránsito.
No obstante, el hecho de que tantas familias uruguayas tengan en sus hogares un perro o varios –o gatos– puede hablar de un aumento en la importancia que se les da en esta época a los animales. Hay una luz de esperanza que se hace notar en las redes sociales, en la charla diaria con los vecinos. Ya no resulta tan invisible el sufrimiento de los animales a personas que de repente antes no lo notaban o no les importaba. Pero son cambios lentos para el paso agigantado de abandonos que hay día a día. También es una triste realidad que muchos de los que sí tienen un hogar son maltratados, no reciben el alimento ni la atención veterinaria que deberían, son abandonados en las mudanzas, quedan sin ninguna atención cuando la familia se va de vacaciones o cuando fallecen sus dueños, pasan todo el día atados a un árbol –incluso los que viven en espacios cercados–, algunos no tienen siquiera resguardos del sol, la lluvia y el frío. De hecho, es muy extensa la lista de denuncias de casos en que estos fieles compañeros de cuatro patas son dejados solos o atados durante días sin siquiera un recipiente con agua al lado.
Por otra parte, en la misma encuesta, la mayoría de los entrevistados dijo notar que de unos años a esta parte la cantidad de perros sin hogar ha aumentado notoriamente.
EXPERIENCIA SANDUCERA
La oenegé sanducera Amigos de los Animales ha sido pionera en el país con la idea de no amontonar animales en refugios –si bien ellos tienen muchos “transitorios” en sus hogares– y salir a esterilizar como prioridad número uno. En todos sus años de trabajo y propuestas presentadas a todas las administraciones del gobierno, han logrado 50.000 castraciones de perros y gatos. Eso sería un promedio anual de 2.500 cirugías, teniendo en cuenta que hace 20 años que lo hacen. Sin embargo, es difícil notar que hay menos animales en las calles porque para que así sea, la cantidad de cirugías debe ser de un mínimo de 10.000 por año durante varios años.
LOS PERDIDOS QUE NO SE BUSCAN NI SE ENCUENTRAN
Si a los perros flacuchos con la cola entre las piernas que vemos circulando por ahí sin rumbo y que son producto de un dueño irresponsable que no esterilizó a su perra o perro, le agregamos la gran cantidad de animales que se escapan de sus hogares o se caen de un vehículo y se pierden, es un tema de nunca acabar. Si una familia tiene a los animales por un tema de seguridad, con la idea de que con la presencia canina los amigos de lo ajeno no van a ingresar a robar a la casa, y de fondo no hay un sentimiento franco hacia el animal, los cuidados van a disminuir. Con la sola idea de que el perro es algo parecido a una alarma y vive sin el contacto de su familia humana más que para alimentarse, si ese perro se escapa, es muy difícil que salgan a buscarlo. Cuando hay muchos animales en un mismo hogar también resulta más difícil tener el control de que permanezcan en la casa y no se escapen ante cualquier descuido. Pero si el sentimiento es verdadero; es decir, si se logra establecer un vínculo de cariño humano-perro, los cuidados van a ser indudablemente mejores y si ese animal se va de la casa, saldrán a buscarlo por cielo y tierra. Pero sucede que hay quienes no los buscan o solo lo hacen durante un breve tiempo y ese perro perdido es un perro más en la calle. Algo similar ocurre con el tema de las razas de moda. Y cuando pasaron de moda, se empezaron a ver sucios, lanudos y perdidos en las calles.

¿FALTA CORAZÓN?
Hay seres humanos de todo tipo en este planeta y lo cierto es que hay humanos que viven en las calles y pasan hambre. Hoy tocó hablar de los que no tienen voz para pedir ayuda y solo atinan a mirarnos con ojos tiernos y tristes a la vez. Hay corazones duros que con nada se ablandan y los hay de los que tienen demasiado y el dolor de un perro flaco acurrucado en la vereda no los deja dormir.
No hay espacio para todos esos en las casas de los que quisieran tenerlos, pero hay corazón para rato y a paso de tortuga igual avanzan los sentimientos buenos. Hay más cuchas improvisadas en las veredas, hay más recipientes con comida y agua para los que traquetean todo el día. Hay gente que le da para adelante sacándolos de la calle y los llevan al veterinario, los bañan y les hacen un espacio en sus casas; pequeñas o grandes casas porque un amigo felino o canino no mide los espacios, solo quiere la compañía y cuidados de una familia humana.
Hoy, 4 de octubre, se sueña en grande. Se sueña ¡un hogar para todos!

