De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española (RAE) se entiende por monopolio la “concesión otorgada por la autoridad competente a una empresa para que esta aproveche con carácter alguna industria o comercio” así como el “ejercicio exclusivo de una actividad, con el dominio o influencia consiguientes”. Uruguay, un país que mantiene monopolios legales en diversas áreas económicas de gran importancia (energía eléctrica, telefonía fija, refinación de combustibles, seguros por accidentes de trabajo o enfermedades profesionales, etcétera) también presenta monopolios de hecho, los cuales tienen su origen en la posición dominante que una empresa posee en determinado mercado.
Uno de los casos más clásicos de un monopolio de hecho es el de la empresa Cutcsa, la cual posee más de la mitad de las unidades abocadas al transporte público tanto de Montevideo como del área metropolitana. Lo que Cutcsa ofrece a sus usuarios es un pésimo servicio que además perjudica a la capital nacional (la ciudad más poblada del país) en diversos aspectos: sus horarios y frecuencias no significan un aporte a la seguridad pública así como tampoco al desarrollo del turismo ya que no brinda comodidad ni velocidad (de acuerdo con lo informado por la publicación La Diaria, la velocidad promedio de los ómnibus montevideanos es de 15 kilómetros por hora). Está claro que el transporte brindado por Cutcsa es ineficiente, antiguo, lento, caro y contaminante y se ha mantenido únicamente por su condición monopólica y por los estrechos vínculos políticos que dicha empresa mantiene con el Frente Amplio, fuerza política que ha gobernado Montevideo desde el año 1990. Eso significa que han pasado 35 años y la fuerza de izquierda no ha podido solucionar el problema del transporte a pesar de contar con mayorías automáticas en la Junta Departamental tal como sucede en todos los departamentos. ¿A quién le echarán la culpa los dirigentes frenteamplistas? ¿A la supuesta “herencia maldita”? ¿Después de 35 años?
A través de sus amigos del Frente Amplio, Cutcsa ha logrado frenar durante casi cuatro décadas cualquier iniciativa que incluya formas alternativas de transporte, tales como tranvías, trenes eléctricos o similares que por ejemplo utilizaren el cantero de Avenida Italia para circular. Estas opciones hubiesen sido una solución ecológica, rápida y práctica especialmente para quienes viven en la Ciudad de la Costa. A pesar de ello, el Frente Amplio no ha hecho nada para que esas iniciativas prosperen, dando así tranquilidad a Cutcsa, una “empresa compañera” de mucho poder y llegada entre los jerarcas frenteamplistas. Paradójicamente la Intendencia de Montevideo gasta mucha plata en ciclovías que no cambian en nada la ecuación de contaminación ni solucionan los problemas del tránsito; de hecho lo empeoran. Pero no hace nada donde sí se lograría un gran avance, y ello sólo puede ocurrir porque está corrompida por el interés empresarial y sindical del transporte metropolitano. Ese mismo sindicato que cada vez que el Pit Cnt – Frente Amplio lo requirió, no dudó en dejar a miles de personas a pie o bajo la lluvia realizando paros que perjudican a los trabajadores que viajan a sus lugares de trabajo, usando un servicio de transporte que es una vergüenza para los montevideanos y para los uruguayos en general.
En efecto, es absurdo mover cientos de ómnibus altamente contaminantes, cada uno consumiendo combustible, cubiertas, repuestos; destruyendo las calles, estorbando el tránsito, matando gente con sus gases de escape (basta ver los edificios del centro montevideano, todos negros por los gases liberados por los ómnibus), cuando se podría mover mucha más gente, más rápido y con mayor comodidad a través de sistemas alternativos de transporte eléctrico.
Es bueno recordar que el presidente de Cutcsa, Juan Salgado, fue designado por el entonces presidente Tabaré Vázquez como su asesor honorario en temas de logística y comercio exterior. Por otro lado, en la campaña electoral para la elección departamental de Montevideo celebrada en el año 2015, Salgado también tuvo su protagonismo, opinando sobre varias de las propuestas de los candidatos en materia de transporte, y en particular criticando con dureza la rebaja del boleto planteada por el colorado Ricardo Rachetti. Tal vez por todo ello el propio Salgado se definió como “vazquista” en clara referencia a su estrecha relación personal con el expresidente.
En octubre de 2023 un estudio difundido por el Centro de Investigaciones económicas (Cinve) y cuya autora es la economista Paula Decia que “el camino a recorrer para revertir el proceso de persistente disminución de la demanda de los servicios de transporte público en Montevideo implica asumir que es necesario dar un salto de calidad”, precisamente lo que está faltando en nuestra capital nacional. Toda la situación del transporte público de Montevideo es uno de los grandes fracasos del Frente Amplio a pesar de que elección tras elección sigue ganando las elecciones en ese departamento. Tal vez ello se deba a que, como dijo en el año 2009, el entonces presidente de Ancap, Raúl Sendic, el Frente Amplio ganaría las elecciones a la Intendencia de Montevideo “aunque pusiera una heladera de candidato”.
El transporte público montevideano mucho se parece a un barril sin fondo en el cual se vierten cuantiosos recursos de todo el país para subvencionar el costo del boleto. Los uruguayos que viven en los parajes más remotos del Uruguay también deben sustentar ese esquema de financiamiento a través del cual Juan Salgado sigue dominando el transporte capitalino mientras el Frente Amplio y la casta sindical se perpetúa en el poder y obtiene los beneficios que solo logran aquellos a quienes nadie controla ni pide cuentas.
No se trata solo de un problema de los montevideanos, porque tarde o temprano “los canarios” o “los giles de siempre” como expresa el periodista uruguayo Tomas Linn terminamos pagando la cuenta de una fiesta a la cual no fuimos ni seremos invitados.
Mientras Cutcsa, el Frente Amplio y los sindicatos del transporte sigan apoyándose entre sí, no habrá espacio para construir un sistema de transporte público de calidad en la capital y el área Metropolitana. La unión que han creado este lamentable trío ha sido y es altamente exitoso: han puesto de rodillas a cientos de miles de ciudadanos y así los han mantenido por décadas. Sería interesante investigar cómo funciona detrás de bambalinas este esquema que perjudica a tantos. Seguramente se podrían encontrar interesantes, comprometedoras e inesperadas sorpresas. Solamente hay que saber buscar.

