En un intento vacío y reiterado por instalar la idea de una crisis financiera en la Intendencia de Paysandú, el exjerarca de la Administración Ec. Gastón Núñez, hoy principal asesor de los exintendentes y candidatos Díaz y Caraballo, presentó un informe que, lejos de reflejar la realidad, buscaba sostener un relato electoralista basado en datos sesgados y comparaciones manipuladas, carente de todo rigor técnico. La estrategia es clara: ocultar las falencias de su propia gestión y disimular la falta de propuestas con ataques infundados. El documento del asesor de los candidatos Caraballo y Díaz sostiene que la actual administración habría llevado a la comuna a una “inviabilidad económica”, con una supuesta deuda de U$S 25 millones y déficits que la dejarían “al borde del colapso”. Sin embargo, un análisis más profundo demuestra que este diagnóstico es tan alarmista como falso.
Los datos de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) desmontan por completo este relato, según el informe que publica Búsqueda en su edición del día 6 de marzo. Mientras Núñez habla de crisis, la realidad es que la Intendencia de Paysandú cerró 2023 con un superávit de U$S 2,6 millones, reduciendo gastos en un 13% y logrando estabilidad financiera. ¿Cómo puede hablarse de inviabilidad cuando los números muestran lo contrario?
El informe del exjerarca de la administración Caraballo-Díaz también omite un dato clave: el déficit acumulado incluye deuda contraída mediante fideicomiso (propuesto y votado por el Frente Amplio), herramienta financiera que permite realizar inversiones sin comprometer la operativa del gobierno departamental.
Presentar esto como un “colapso” es una distorsión deliberada, sobre todo cuando otras intendencias realmente comprometidas, como Canelones (déficit de U$S 33,4 millones) de la que fue intendente el actual presidente de la República, Yamandú Orsi, quedan fuera de su análisis.
Pero la falacia no termina ahí. Núñez compara las finanzas de Paysandú con las de su propia administración utilizando –a sabiendas– criterios contables diferentes. En 2020, el Tribunal de Cuentas modificó los parámetros de evaluación, lo que vuelve inválida cualquier comparación con períodos anteriores sin una adecuada contextualización. Aplicando los parámetros actuales a ese período, el resultado hubiera sido muy distinto. Si la evaluación es rigurosa, ¿por qué evitar estos datos? Si se aplicaran hoy los criterios de 2019, su gestión habría registrado un déficit ampliamente mayor ¿Por qué omite este detalle?
La respuesta es evidente: se busca construir una narrativa que esconda la desesperación y la ausencia total de ideas en una propuesta electoral del Frente Amplio que ya fue probada. No hay propuestas, no hay una visión de futuro, solo un intento desesperado de erosionar una gestión que ha demostrado eficiencia y transparencia.
Este tipo de estrategias revelan algo más profundo que una simple disputa técnica, dejan en evidencia la mezquindad política, como ya lo demostraron al oponerse al nuevo Campus Universitario, utilizando los mismos argumentos.
Lo cierto es que la Intendencia de Paysandú no está en crisis, ni al borde del colapso financiero. Al contrario, es un ejemplo de administración responsable en tiempos desafiantes, sin utilizar como excusa la pandemia, los incendios, las turbonadas, las inundaciones. Mientras algunos construyen relatos para disimular sus fracasos, la actual gestión responde con hechos, con cuentas ordenadas y con inversiones concretas para el desarrollo del departamento.
El problema del Frente Amplio no es el déficit, sino el vacío de liderazgo y de propuestas. Su única estrategia es el desgaste del adversario, porque cuando se revisa su gestión, el saldo no es financiero, sino político: números en rojo y una agenda sin contenido.
Braulio Álvarez
