Los reyes del despilfarro, la irresponsabilidad y la irregularidad, que se repartieron en el tiempo la pasada administración de la Intendencia de Paysandú, pretenden ahora a través de algunos ediles plantar el relato de una intendencia fundida. ¡Que tupé!
Ediles que crean relato de lo que le relatan, ya que no estuvieron presentes en las administraciones anteriores, donde el despilfarro y la irregularidad se vivían en todas las direcciones. Tales como la lancha turística que nunca tocó el agua, puesta a funcionar por el gobierno de Olivera. Con una nueva lancha, no con aquella tan irregular que no navegaba en agua sino sobre el filo de lo ilegal.
Pero en esta oportunidad me voy a referir al vertedero municipal, ya que, habiendo integrado la comisión de Higiene y Medio Ambiente en las tres últimas administraciones, dos de ellas presidiendo, y en la anterior a esta última como secretario de la misma, puedo hablar con certeza de los hechos transcurridos en dicha administración (Caraballo-Díaz y viceversa, por si a alguien no le quedó claro). Hechos, no palabras.
El 20 de agosto de 2016 tras un episodio de humo en área del vertedero, preocupa a Tecnogrup la salud de trabajadores e imagen empresarial.
El 28 de agosto avanza juicio de frigorífico Casa Blanca contra Intendencia por contaminación de vertedero. El 21 de enero de 2017 la administración pasada presenta proyecto de readecuación del vertedero por 30 millones de pesos.
El 26 de octubre de 2017 ejecutan proyecto por 30 millones. Llegó un bulldozer nuevo que se entregó destruido a la siguiente administración, y que anteriormente había costado al contribuyente un precio similar su arrendamiento para realizar servicios dentro del vertedero.
En un pedido de informes realizado por las ediles Gabriela Gómez y Guadalupe Caballero, el propio intendente del Frente Amplio respondió que el gasto fue de $3.600.000 en tendido eléctrico y $3.000.000 en cerco perimetral. Y esto fue confirmado por el director Marco García en llamado a sala al intendente, que como era su costumbre, no se presentó.
En dicha oportunidad el director expresa: se hizo el tendido eléctrico y la colocación de artefactos lumínicos, y que estaba en plena construcción el cerco perimetral.
El 22 de marzo de 2019 en declaraciones a la prensa luego de relevar al director anterior muy suelto de cuerpo, Álvarez Petraglia expresa que los hurgadores vivían dentro del basurero, y además se encontraron con algunos faltantes. Nada más y nada menos faltaba el alambrado perimetral y que habían perdido el principio de autoridad en forma muy ostensible. En posterior recorrida con la comisión de higiene y medio ambiente pudimos apreciar que tampoco quedaba nada del tendido eléctrico, sino tan solo las luminarias que luego también desaparecieron.
En realidad, de principio a fin la administración Caraballo-Díaz, no tuvo ni pudo ejercer la autoridad, apenas si un funcionario valiente como Taranto intentó imponerse y terminó apuñalado por un victimario que fue premiado por el intendente obsequiándole una excursión.
Así trabajaba el vertedero, y se pretendía que siguiera su curso, considerando el trabajo en estas condiciones como digno según se expresó por parte de la hoy oposición mayoritaria en la Junta Departamental.
Hoy al basurero municipal como tal, se le ha dado fin. Con una planificación en forma, junto a una empresa privada que formalizó el trabajo de los funcionarios empleados por ésta realizándose una auténtica dignificación del trabajo y llevando adelante una nueva estructura de lo que era el vertedero. El exintendente Olivera invitó a todos los ediles frenteamplistas a que vean por sus propios ojos y valoren el nuevo sistema. Lamentablemente se negaron a asistir. Esto nos lleva a la conclusión de que no hay peor ciego que el que no quiere ver.
Javier Pizzorno, edil Partido Nacional
