Conversatorio: ¿Qué pasa conmigo cuando cumplo 18?

La actividad del pasado viernes cerró el ciclo anual de encuentros culturales realizados en el correr del año desde la Comisión de Cultura del Centro Cultural Bella Vista. Se trató de un conversatorio dedicado a un tema de gran relevancia social: “Adolescencias, juventudes y egresos del sistema de protección del Estado uruguayo. ¿Qué pasa conmigo cuando cumplo 18 años?”. Los educadores sociales Sabrina Stevenson y Federico Costa propusieron a los asistentes una reflexión abierta sobre los desafíos que enfrentan los adolescentes y jóvenes que egresan de los dispositivos de protección estatal al alcanzar la mayoría de edad.

A modo de introducción, los educadores presentaron brevemente la historia de atención a niños en situación de riesgo, recordando que no siempre fue el Estado el que se ocupó del tema, sino al principio la filantropía local con figuras como Enrique Chaplin, luego la iglesia católica, y después sí el Estado, y hoy en día el Estado junto a las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC). También plantearon los dos grandes paradigmas que han regido las políticas de infancia en el siglo XX y lo que va del XXI: el paradigma de la situación irregular (1934-1989) y el paradigma de la protección integral (1989- actualidad).

“Venimos de un paradigma centrado en proteger a los niños como “objetos de tutela”, donde el adulto era la única figura que sabía lo que el niño necesitaba para estar bien, por lo cual se tomaban decisiones en su nombre sin ningún tipo de consulta. Se consideraba exclusivamente a la familia nuclear (padre, madre, hijos) como estructura familiar legítima, y lo que se apartaba de ese formato era considerado “irregular”, y ante eso “el Juez en tanto buen padre de familia” (redacción del Código del niño anterior) podía tomar decisiones y dictar resoluciones para separar niños de sus familias de origen y ser criados en reformatorios, albergues, hogares. También atendía de forma indiferenciada a los “menores en peligro” y a los “menores peligrosos” (infractores), ya que se entendía que el abandono o desviación material y moral de algunas personas de nuestra sociedad, llevaba de forma lineal e inequívoca a transformarse en agentes de peligro”.

En tanto, en el año 1989, la ONU aprueba la Convención sobre los derechos del niño (CDN) y se reconoce una concepción acerca de niños, niñas y adolescentes (NNA), que suponen un punto de inflexión en la forma de entender la infancia, y en la forma de atenderlos. “A partir de eso, la CDN reconoce a los NNA como sujetos de derecho, (son ellos los titulares y portadores de sus derechos, y no los adultos que los representan. Aparece el principio jurídico de Interés Superior del Niño (ISN), que obliga a priorizar el bienestar, protección y satisfacción plena de derechos de los NNA, ante cualquier tipo de intervención institucional, o ante cualquier tipo de situación judicial donde haya posiciones en disputa”; sin dudas, un cambio enorme.

Se refirieron a que hoy día “la protección es integral, donde la base normativa y el marco teórico han tenido un gran avance en la protección de los niños, niñas y adolescentes uruguayos. Sin embargo en las propuestas reales de atención y en las prácticas que desarrollamos día a día, queda mucho camino por andar, pues las respuestas siguen siendo insuficientes. Dentro de ese debe, se encuentra el egreso de adolescentes que se encuentran hace mucho tiempo en el sistema de protección especial, y que por no contar con referentes adultos familiares o de afinidad que puedan cuidarlos y recibirlos, se ven obligados a resolver asuntos propios del mundo adulto, de forma acelerada, y con pocas herramientas; (conseguir un lugar para vivir y un trabajo para sustentarse, tiempo de descanso, redes de amigos y de vínculos, deporte, formación y profesionalización, etcétera).

El objetivo de plantear cuál es el rol que puede jugar la comunidad en la red de apoyo que estos adolescentes y jóvenes necesitan, fue cumplido y despertó interés en el público que participó activamente con preguntas, ideas y sugerencias.

Costa dijo a EL TELEGRAFO que “parte de las conclusiones que logramos construir juntos al final del conversatorio, fue que estas instancias de intercambio sobre el tema son de por sí, un aporte. Además, surgieron ideas que puedan desarrollarse en el año 2026, por lo que seguiremos trabajando junto a la Comisión del Centro Cultural, y especialmente con las profesoras Carla Bernardoni, Liliana Gross y Rosario Molinelli, grandes impulsoras de este ciclo de encuentros y conversatorios que tanto bien hacen a la comunidad sanducera”.

El proyecto que apunta a revitalizar la histórica biblioteca como un espacio de encuentro y participación continuará el próximo año, ya que se ha consolidado como un ámbito comunitario de intercambio y pensamiento compartido. Las actividades, abiertas y gratuitas, han tenido el apoyo constante del público, lo que ha sido fundamental para sostener y enriquecer la iniciativa.