Vecinos de la zona de Cerrito y avenida Salto manifestaron su profunda preocupación por una situación que, aseguran, se viene reiterando desde hace tiempo y afecta de forma directa la convivencia y la calidad de vida en el barrio. En diálogo con EL TELEGRAFO, varios residentes señalaron que una esquina del lugar se ha transformado en un punto de permanencia constante de personas que generan distintos episodios de desorden.
De acuerdo a los testimonios recogidos, los vecinos denuncian que en el lugar se registran hechos de suciedad extrema, consumo de alcohol y drogas, peleas frecuentes y conductas inapropiadas en la vía pública, lo que provoca un clima de tensión permanente. Indicaron que, en varias oportunidades, estas personas golpean las puertas de las viviendas a cualquier hora para pedir dinero, situación que genera temor, especialmente entre adultos mayores y familias con niños.


“Ya no podemos sentarnos tranquilos en el jardín a tomar mate porque tenemos que escuchar gritos, insultos y todo tipo de disparates”, expresó una vecina, quien agregó que la situación se vuelve aún más grave durante la noche y los fines de semana. Otros residentes coincidieron en que el problema no es nuevo y que, pese a los reiterados reclamos, no han obtenido respuestas efectivas.
Según relataron, se han juntado firmas y se ha concurrido en varias oportunidades a distintas dependencias, entre ellas la Intendencia de Paysandú, el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) y la Policía. Sin embargo, aseguran que hasta el momento no se ha logrado una solución de fondo. “Cada organismo deriva la responsabilidad a otro y mientras tanto somos nosotros los que tenemos que convivir con esto todos los días”, lamentó otro vecino. La situación ha llegado a un punto tal que, de acuerdo a lo manifestado, algunos residentes evalúan mudarse del barrio ante el desgaste emocional y la sensación de inseguridad constante. “Es muy triste pensar en irse de un lugar donde uno vivió toda la vida, pero hay vecinos que ya no aguantan más”, señalaron.
Los habitantes de la zona reiteraron el pedido de intervención de las autoridades competentes y apelaron a que el reclamo sea escuchado. “No pedimos nada extraordinario, solo poder vivir tranquilos y recuperar un espacio que hoy está totalmente perdido”, concluyeron, esperando que la difusión de la problemática permita que el tema llegue a quienes tienen la responsabilidad de brindar una solución.
